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Informe: el transporte sostenible debe impulsar la transición energética y económica de África

Noticias Nota de prensa

El transporte sostenible debe ocupar un lugar central en los planes de desarrollo económico de cada país africano, concluye un nuevo informe de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF).

Europa, los Estados Unidos y Asia oriental —las regiones históricamente responsables de las emisiones de carbono que han desatado la crisis climática— deben cumplir su promesa de financiar la transición de África hacia la descarbonización, apunta el informe.

A pesar de que los países africanos son de los más afectados por el cambio climático, el continente apenas representa el 3 % de las emisiones relacionadas con la energía y sus emisiones per cápita son inferiores a las de cualquier otra región del mundo.

En abril de este año, Sudáfrica padeció las lluvias más copiosas registradas en su historia, que provocaron inundaciones y corrimientos de tierra que devastaron parte de su costa oriental. Más de 400 personas perdieron la vida y más de 12 000 viviendas quedaron destruidas, obligando a desplazarse a unas 40 000 personas. El puerto de Durban, que representa alrededor del 60 % de las exportaciones del país y es una puerta de entrada clave al África subsahariana, se vio gravemente afectado, al igual que ocurrió con carreteras y líneas de suministro ferroviario fundamentales. Este es solo un ejemplo de la destrucción que está causando el cambio climático en África.

“La crisis climática está ya aquí”, afirma Stephen Cotton, secretario general de la ITF. “Los pueblos de África ya están padeciendo temperaturas sumamente altas, así como inundaciones, tormentas de arena y sequías devastadoras. Los trabajadores y las trabajadoras del transporte están entre los más expuestos a estos eventos extremos, cada vez más frecuentes, mientras las emisiones del transporte siguen aumentando en todo el planeta, lo que inevitablemente empeorará el impacto climático en África”.

“El transporte es fundamental para la vida de las personas, y su expansión está estrechamente ligada a la mejora del bienestar económico. Pero, además de asegurarnos de que los nuevos sistemas de transporte no agraven el problema del carbono, debemos prepararnos para un mundo en el que los fenómenos meteorológicos extremos serán más frecuentes. Debemos fomentar la resiliencia desde ahora”.

Los países desarrollados deben cumplir sus promesas financieras

En 2009, los países desarrollados prometieron aportar 100 000 millones de dólares estadounidenses al año para ayudar a los países en desarrollo a mitigar y adaptarse al cambio climático. Hasta la fecha no han cumplido su compromiso. Deben también compensar los pagos no satisfechos, que se estiman en 75 000 millones de dólares para 2025, indica el informe.

“La financiación es clave para el desarrollo sin emisiones de carbono en África. Si los Gobiernos ricos no adoptan medidas urgentes para cumplir sus compromisos de financiación climática con el Sur Global —tanto para expandir de forma sostenible los sistemas de transporte como para aumentar la resiliencia de las infraestructuras de transporte críticas—, fracasarán los esfuerzos por frenar esta crisis”, afirma John Mark Mwanika, presidente del Comité de Transporte Urbano de la ITF y responsable de programas del Sindicato Unificado del Personal General y del Transporte (ATGWU) de Uganda.

“La destrucción provocada por esta crisis se sentirá en todo el planeta. Al incumplir los compromisos de financiación climática en apoyo a los países en desarrollo, los países ricos no solo están fallando a las personas del Sur Global, sino también a la gente que vota por ellos”, subraya Mwanika.

Crecimiento urbano

Se prevé que África experimente el crecimiento urbano más rápido del mundo: de aquí a 2050, sus ciudades albergarán a 950 millones de personas más. En la actualidad, en las ciudades africanas predominan los sistemas de transporte informales, que producen altas emisiones y contaminación acústica y atmosférica y tienen elevados índices de accidentes. Pero estos sistemas ofrecen un servicio vital a las poblaciones urbanas que carecen de transporte colectivo formal.

“El acceso a un transporte público limpio, seguro, frecuente, asequible y accesible resulta clave para mantener bajas las emisiones a medida que el continente se urbaniza”, señala Mwanika. “Tenemos que realizar la transición a sistemas de transporte formales en todas las ciudades. Los trabajadores y las trabajadoras del transporte deben encabezar un proceso de formalización que integre la regulación de las rutas y los servicios en una transición gestionada de las redes de transporte informales a las formales”.

De este modo, indica el informe, al tiempo que se introducen vehículos más limpios, se reducen las emisiones y se mejora la seguridad vial, se reforzarán los salarios y las condiciones del personal del transporte, lo que impulsará el desarrollo sostenible y creará empleos decentes. El informe muestra cómo puede lograrse una transición justa, garantizando que el paso a sistemas de transporte con menos emisiones de carbono se convierta en una oportunidad de crear un mundo mejor para los trabajadores y las trabajadoras del transporte, además de para los pasajeros que dependen de sus servicios.

A modo de ejemplo, la labor encabezada por los sindicatos en Filipinas ha logrado establecer cooperativas de conductores para gestionar y financiar la sustitución de minibuses por vehículos eléctricos. En África, los sindicatos de la ITF solicitan a los Gobiernos que negocien e integren los servicios de transporte colectivo informal en los nuevos sistemas de bus de tránsito rápido (BRT).

Por su parte, los países africanos deben revisar sus planes de acción climática, en consulta con los trabajadores y las trabajadoras, y detallar en ellos las necesidades del sector del transporte y la financiación que se requiere para satisfacerlas.

“Es crucial que la financiación climática excluya formas de financiación que acaben transfiriendo el costo a los países africanos, agravando el problema de la deuda y desviando recursos que deberían apoyar el desarrollo económico y social”, concluye Mwanika.

Reivindicaciones de la ITF

  • Los Gobiernos y los financiadores deben fijarse metas más ambiciosas si queremos cumplir el objetivo de limitar el calentamiento mundial a 1,5 °C.
  • Deben aplicarse medidas urgentes para conseguir sistemas de transporte resilientes al clima y condiciones laborales adecuadas a las realidades climáticas actuales y previstas de África.
  • Debe haber planes sectoriales sólidos para cada uno de los sectores del transporte. La experiencia, la participación y el apoyo de los trabajadores y las trabajadoras resultan clave para su éxito. Necesitamos una transición justa para la fuerza laboral, con buenos empleos, condiciones y protecciones sociales.
  • Los países más responsables de la crisis climática deben cumplir sus compromisos de financiación climática para África: aportar 100 000 millones de dólares al año, compensar los impagos de años anteriores y fijar nuevos objetivos de financiación basados en las necesidades de acción climática del continente. También deben acordar un nuevo mecanismo separado para pérdidas y daños.

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