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Un sistema de gobernanza internacional para las plataformas digitales de trabajo

Escrito por Ruwan Subasinghe, director jurídico de la ITF


Es difícil discrepar de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT cuando opina que una economía de plataformas no regulada podría "recrear prácticas laborales que se remontan al siglo XIX y futuras generaciones de ‘jornaleros digitales’".

Es algo que ya está sucediendo.

Trabajar para una plataforma digital es una tendencia en alza del mercado laboral que depende casi exclusivamente de formas de empleo atípicas, entre las que se incluye el empleo encubierto. La clasificación errónea de la situación laboral de la que hacen uso las plataformas no solo repercute en los ingresos de los trabajadores y las trabajadoras, sino que además los priva de las protecciones esenciales en el lugar de trabajo y de las prestaciones de la seguridad social. Y, lo que es más importante, se limita mucho su capacidad para afiliarse a sindicatos y a negociar colectivamente.

Aunque el tamaño de la economía de plataformas es todavía relativamente pequeño, resulta evidente que las prácticas laborales digitales están socavando la protección por la que los trabajadores y las trabajadoras tanto han luchado y están reconfigurando sectores enteros, entre ellos el transporte. Si bien no cabe duda de la necesidad de una reglamentación sólida, la forma de hacerlo de manera eficaz es menos obvia.

Por ejemplo, el hecho de singularizar la economía de plataformas ¿no pasa por alto que los trabajadores de plataformas comparten muchas similitudes con los de otras formas de empleo no estándar? Además, ¿cómo pueden las leyes sectoriales conciliar las diferencias entre el trabajo colaborativo, por ejemplo, de TaskRabbit, y el trabajo a demanda, por ejemplo, de Uber?

La Comisión Mundial propone una solución interesante: "Debería establecerse un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales del trabajo que exija a estas plataformas (y a sus clientes) que respeten determinados derechos y protecciones mínimas". Si bien el término "plataforma digital de trabajo" se define como una plataforma de "trabajo colaborativo", el informe pone de manifiesto que se fomenta una interpretación amplia.

Para la eficacia potencial de dicho marco es crucial la indicación bastante explícita de la Comisión Mundial de que debería adoptar la forma de un instrumento de la OIT inspirado en el Convenio sobre el trabajo marítimo (MLC, por sus siglas en inglés).

¿Por qué podría el MLC, el convenio mundial del trabajo de la gente de mar, ser una fuente de inspiración para regular el trabajo digital?

El MLC es un laboratorio de innovación diseñado para implementar el concepto de trabajo decente para trabajadores y empleadores transfronterizos. Además de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, el MLC abarca una amplia gama de cuestiones relacionadas con el empleo, como la contratación, la concesión de licencias, las horas de trabajo y descanso, la formación, las vacaciones, el alojamiento, y la protección de la salud y la seguridad social. El amplio alcance del MLC en un sector verdaderamente global elimina de hecho el incentivo de entrar en una espiral descendente normativa en la industria del transporte marítimo, ya que garantiza la igualdad de condiciones de juego para todos.

Aunque los Estados que ratificaron este convenio son los principales objetivos del cumplimiento, los mecanismos de aplicación del MLC tienen por objeto influir en los agentes no estatales, como los armadores. Hay varias maneras de abordar los problemas de incumplimiento de este convenio. Si el problema es el Estado donde está matriculado el buque (Estado del pabellón), la cuestión puede plantearse directamente a la OIT, a través de los canales oficiales. Sin embargo, si el problema es con un armador, la cuestión puede plantearse al Estado de abanderamiento o al Estado rector del puerto, a través de los procedimientos de reclamación a bordo y en tierra.

También existe un mecanismo para los inspectores del Estado de abanderamiento y otro para los funcionarios de control del Estado rector del puerto. Los Certificados de Trabajo Marítimo y las Declaraciones de Conformidad Laboral Marítima (DMLC, por sus siglas en inglés), fácilmente reconocibles, constituyen la base del régimen de inspección. Por lo tanto, el cumplimiento efectivo se garantiza a través de un marco de aplicación integral que involucra a los actores clave de la industria: los Estados de abanderamiento, los Estados del puerto, los Estados proveedores de mano de obra y los armadores.

Un convenio de la OIT sobre plataformas digitales de trabajo debería tener un alcance tan ambicioso como el MLC. Como mínimo, dicho convenio debería cubrir:

  • los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluidos los derechos a la libertad de asociación, a la negociación colectiva y la protección contra la discriminación
  • la protección de los derechos laborales a través de la presunción legal de la existencia de una relación de trabajo (prueba basada en hechos, de acuerdo con la Recomendación 198 de la OIT)
  • el pago regular por el trabajo realizado, de acuerdo con normas claras establecidas en el convenio
  • un mecanismo de reclamo y un procedimiento de quejas por impago, calificaciones (evaluaciones) y desactivaciones, entre otras cosas
  • el derecho a la protección social transferible
  • la salud y seguridad en el trabajo, incluida la gestión de tareas estresantes y psicológicamente traumáticas (el Convenio 177 de la OIT sobre el trabajo a domicilio puede ser una fuente de inspiración)
  • información y consulta a los trabajadores y las trabajadoras
  • el derecho de acceso a los datos en posesión de la plataforma
  • un sistema de inspección
  • las responsabilidades de la plataforma
  • el cumplimiento de las leyes nacionales aplicables

Al igual que en el MLC, los mecanismos de cumplimiento y aplicación deben involucrar a todos los protagonistas de la economía de plataformas: el Estado en el que está registrada la empresa o plataforma, las inspecciones de trabajo de los Estados en los que operan los trabajadores, las plataformas, y los clientes mayoritarios y minoritarios de las plataformas, entre otros.

El Estado en el que la compañía tiene su lugar principal de negocios podría emitir un equivalente al DMLC a aquellas plataformas que cumplan con el convenio. Esta declaración de conformidad puede constituir la base de un régimen de inspección transfronterizo completo. Al igual que con el MLC, estas inspecciones podrían tener consecuencias económicas indirectas significativas para las plataformas si se detectan deficiencias.

La regulación de las plataformas a través de un convenio del tipo MLC podría ser la forma más eficaz, si no la única, de garantizar el trabajo decente para los trabajadores y las trabajadoras de las plataformas digitales. Este marco internacional armonizado tiene el potencial de impulsar una espiral ascendente evitando el arbitraje legal y la elección de la jurisdicción. Es difícil pensar en un ejercicio normativo más apropiado para el centenario de la OIT.

¡Apoyemos esta iniciativa!

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