En poco más de dos semanas, los trabajadores, los empleadores y los Gobiernos de todo el mundo se reunirán en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, para ultimar las negociaciones sobre la regulación mundial del trabajo en plataformas. Para millones de trabajadores y trabajadoras del sector del transporte, el resultado podría suponer un antes y un después.
El año pasado, la OIT tomó una decisión histórica. En la 113.ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), celebrada en junio de 2025, una abrumadora mayoría de mandantes acordó que el trabajo en plataformas necesita contar con una legislación internacional, es decir, normas exigibles a nivel mundial. Las organizaciones de trabajadores, entre ellas la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) y sus afiliadas, lucharon con ahínco para llegar a ese momento. Y, cuando llegó, los Gobiernos estuvieron a la altura.
Ahora viene la parte difícil. Del 1 al 12 de junio, trabajadores, empleadores y Gobiernos volverán a reunirse en Ginebra en la 114.ª CIT, y esta vez deben cerrar el acuerdo. Los proyectos de texto del convenio y de la recomendación complementaria ya están sobre la mesa.
La ITF agradece a los numerosos Gobiernos que se han mantenido firmemente del lado de los trabajadores a lo largo de este proceso. Pedimos a los Gobiernos que aún no lo han hecho que se unan a nosotros, y a todos aquellos Gobiernos que defienden la justicia para los trabajadores y las trabajadoras de plataformas les pedimos que apoyen nuestras prioridades fundamentales.
Para los repartidores y las repartidoras que sortean el tráfico en Lagos, los conductores y las conductoras de transporte a demanda que esperan pasajeros en São Paulo y los trabajadores y las trabajadoras de servicios de transporte basados en aplicaciones de todo el mundo, este es el momento decisivo.
Se han logrado avances, pero quedan brechas por cerrar
Durante los últimos dos años y medio, la ITF y sus afiliadas han recopilado pruebas y luchado para configurar un convenio y una recomendación que supongan un cambio real en la vida de los trabajadores y las trabajadoras de plataformas del sector del transporte.
Nuestro trabajo ha marcado la diferencia. Las definiciones fundamentales, el ámbito de aplicación y un artículo fundacional sobre los sistemas automatizados se acordaron en la CIT de 2025 y ya han quedado cerrados. Las consultas informales celebradas en abril ayudaron a aclarar posturas y reducir algunas brechas. Sin embargo, varias cuestiones críticas y potencialmente controvertidas siguen sin resolverse, y los Gobiernos deben adoptar medidas decisivas para zanjarlas.
- Fin de la trampa de la clasificación errónea
Uno de los abusos más persistentes en la economía de plataformas es la clasificación errónea deliberada de los trabajadores y las trabajadoras como contratistas por cuenta propia con el fin de negarles sus derechos laborales. El proyecto de texto debe reforzarse para que la clasificación correcta se determine en función de las características del trabajo y no de la etiqueta que la empresa de plataforma decida aplicar.
Esto implica reconocer toda la gama de métodos para establecer una relación laboral, incluida la presunción legal de la existencia de una relación de trabajo. La clasificación errónea es la forma en que se priva a millones de trabajadores y trabajadoras del salario mínimo, el subsidio por enfermedad, la negociación colectiva y el derecho a organizarse. Lograr una clasificación correcta es fundamental.
- Protección plena para todo el personal, incluidos los trabajadores y las trabajadoras autónomos
Es fundamental garantizar que todos los trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales, incluidos los autónomos, cuenten con una protección plena de los derechos fundamentales, lo que incluye la salud y la seguridad en el trabajo (SST).
El convenio debe confirmar que la protección de los derechos fundamentales, entre ellos la SST, se extiende a todos los trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales, incluidos los autónomos.
La SST no es un privilegio vinculado a la situación laboral. Es un derecho que corresponde a cada trabajador y cada trabajadora, en todas partes. El convenio debe garantizar, además, que los trabajadores y las trabajadoras dispongan del derecho de información y consulta antes de que se introduzcan o modifiquen sistemas automatizados que puedan afectar su salud o seguridad.
- Protecciones salariales
El proyecto supone un avance en materia de remuneración y pago para las personas que trabajan en plataformas. Sin embargo, no basta con contar con un mecanismo opcional para garantizar la extensión de dicha cobertura a los trabajadores y las trabajadoras autónomos. Es necesario cerrar esa laguna: los Gobiernos deben impulsar su aplicación universal.
Todos los trabajadores y trabajadoras de plataformas merecen una remuneración adecuada por todo el tiempo trabajado, incluido el de espera. También debe prohibirse que las plataformas cobren comisiones a los trabajadores y las trabajadoras.
El Convenio 181 de la OIT ya prohíbe el cobro de comisiones por parte de las agencias de empleo privadas. Debe aplicarse el mismo principio. El proyecto actual permite a los Gobiernos extender las protecciones contra las comisiones a los trabajadores y las trabajadoras autónomos solo cuando sea “posible y apropiado”, una laguna que deja demasiado margen para la explotación.
Rendición de cuentas por la gestión algorítmica
No se puede gestionar a los trabajadores y las trabajadoras mediante algoritmos que los califiquen, clasifiquen y sancionen sin que sepan por qué. Es preciso defender y reforzar aún más el texto sobre los sistemas automatizados acordado en 2025.
El convenio debe abordar el uso abusivo de las restricciones impuestas a los trabajadores y las trabajadoras —como limitar la visibilidad de sus oportunidades de trabajo, reducir su posición en los resultados de búsqueda o desactivar su mensajería— como formas de castigo opaco sin previo aviso, justificación ni posibilidad de recurso. En lo que respecta a la desactivación y la suspensión, nuestra postura sobre lo que se necesita es clara: explicaciones por escrito, una revisión humana real y el derecho a recurrir.
Los trabajadores y las trabajadoras de plataformas del sector del transporte deben disponer de información transparente sobre los sistemas que controlan sus vidas laborales, el derecho a una revisión humana y derechos genuinos de consulta y negociación antes de que se implementen los algoritmos.
Reivindicaciones de la fuerza laboral de plataformas del sector del transporte
Los trabajadores y las trabajadoras de plataformas del sector del transporte no han esperado a que los Gobiernos actúen. A través de la ITF y sus afiliadas, han articulado 11 reivindicaciones claras que deben constituir el núcleo del convenio.
- Protección jurídica de todas las personas que trabajan en plataformas, independientemente de su situación laboral
- Inclusión de todas las modalidades de trabajo en plataformas
- Fin de la clasificación errónea
- Pleno acceso a todos los derechos laborales, incluidos la libertad de asociación, el trabajo decente y la protección frente a la violencia y el acoso
- Gestión algorítmica transparente y justa
- Salario mínimo vital o remuneración que abarque la totalidad del tiempo de trabajo
- Prestaciones sociales universales
- Control sobre los datos personales
- Prohibición frente a la desactivación injusta
- Contratos obligatorios y claros
- Aplicación estricta de la normativa
Estas son las normas mínimas para un trabajo digno que reclama la fuerza laboral de plataformas de todo el mundo y que un convenio vinculante de la OIT puede garantizar.
Ahora es el momento de actuar
El mandato de la OIT siempre ha consistido en identificar las carencias en materia de protección y subsanarlas.
La economía de plataformas es un claro ejemplo: las pruebas son abrumadoras, las lagunas normativas están documentadas y el rumbo a seguir quedó claramente establecido en la CIT de 2025. Unas normas laborales justas y dignas no suponen una amenaza para la innovación, sino que proporcionan a las empresas seguridad jurídica e igualdad de condiciones y permiten modelos de negocio sostenibles.
Desde la ITF, damos las gracias a los Gobiernos que apoyan las protecciones sólidas. Les instamos a defender y mejorar el texto en Ginebra, resistirse a los intentos por debilitarlo y ayudar a construir la coalición necesaria para su adopción.
A los Gobiernos que aún están sopesando su posición, los trabajadores y las trabajadoras que hacen funcionar sus ciudades, carreteras y redes de reparto piden algo sencillo: los mismos derechos que el resto de trabajadores y trabajadoras. Un convenio sobre el trabajo en plataformas no supone una amenaza para su economía. Es la base de una economía sostenible, justa y equitativa.
Los trabajadores y las trabajadoras han dejado claras sus reivindicaciones. Ahora es el momento de que los Gobiernos actúen.
