Skip to main content

Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo de 2026: honremos a los muertos, luchemos por los vivos

Noticias

Cada 28 de abril nos detenemos para honrar su memoria y renovar nuestro compromiso.

Este año, en el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, nuestro dolor colectivo está a flor de piel y la necesidad de impulsar cambios es apremiante. En los últimos doce meses han perdido la vida muchos trabajadores y trabajadoras del transporte, en pistas de aterrizaje, sepultados bajo cargamentos, arrollados en piquetes de huelga o atrapados en el fuego cruzado de guerras que no iniciaron, y muchos más están sufriendo daños que ni siquiera se contabilizan, fruto del estrés, el agotamiento, el aislamiento y el miedo que demasiadas personas soportan en soledad.

Representamos a 16,6 millones de trabajadores y trabajadoras del transporte en más de 150 países. Honramos a cada uno de ellos.
 

La guerra y su costo humano

Solo en 2025, los conflictos armados causaron más de 240 000 muertes en todo el mundo: en Sudán, Gaza, Ucrania, Myanmar, la República Democrática del Congo y otros países, todos ellos escenarios de un número masivo de muertes de civiles. En 2026, Oriente Medio se ha convertido en el epicentro de una nueva ola de devastación. Desde que comenzó la guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero de 2026, han muerto más de 3600 personas en Irán, de las cuales más de 1700 eran civiles. En el Líbano, donde los ataques israelíes se reanudaron en marzo de 2026, al menos 2450 personas han muerto y más de un millón se han visto obligadas a desplazarse. En Venezuela, un ataque estadounidense en enero causó la muerte de personal militar y civiles, y el bloqueo ha agravado aún más las dificultades que afrontan los trabajadores y las trabajadoras y sus familias.

El personal del transporte está en la primera línea de todos los conflictos.

Desde que estalló la guerra en Irán en febrero de 2026, alrededor de 20 000 marinos han quedado atrapados a bordo de 2000 buques en el golfo Pérsico. La Organización Marítima Internacional informa que al menos diez marinos han muerto en 21 ataques confirmados. Por su parte, las autoridades iraníes han comunicado el hundimiento de 39 buques comerciales, la destrucción de 110 barcos pesqueros y la muerte de 20 marinos. La ITF ha recibido cerca de 1900 solicitudes de asistencia y ha repatriado a 450 marinos y marinas de la región.

El secretario general de la ITF, Stephen Cotton, se muestra tajante: “Los marinos no son soldados. Son trabajadores y trabajadoras, en su mayoría procedentes del Sur Global, que lejos de sus hogares transportan las mercancías necesarias para nuestras economías. Ellos no iniciaron esta guerra. No pueden ponerle fin. Y, sin embargo, se los está utilizando como peones”.

El personal de aviación de toda la región ha seguido trabajando bajo una presión excepcional debido a los ataques contra los aeropuertos. Los pilotos, las tripulaciones de cabina y el personal de control aéreo y servicios de escala están manteniendo operativos servicios esenciales a pesar del cierre de espacios aéreos y la constante amenaza de peligro.

Este mes de marzo, el Comité Ejecutivo de la ITF pidió el cese inmediato de las hostilidades, la plena protección del personal civil del transporte y la adopción de medidas concretas por parte de empleadores y Gobiernos para garantizarla. La ITF también se sumó a sindicatos mundiales que representan a más de 200 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo para exigir un alto al fuego permanente y sostenible en todo Oriente Medio.

El impacto letal de los conflictos regionales sobre los trabajadores y las trabajadoras del transporte no se limita a Oriente Medio. En el África occidental, el personal de conducción de camiones se ha visto atrapado en el fuego cruzado de la rampante crisis de seguridad en el Sahel. El 29 de enero de 2026, varios grupos armados tendieron una emboscada a convoyes de combustible en el corredor Diboli-Kayes, en el oeste de Mali, y mataron a más de 15 conductores de camiones cisterna: trabajadores ejecutados simplemente por hacer su trabajo.

La ITF defiende la paz en todos los lugares donde los trabajadores y las trabajadoras se ven obligados a pagar el precio de decisiones ajenas.
 

Magnitud de la crisis de salud y seguridad en el trabajo

Según las últimas estimaciones mundiales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de tres millones de trabajadores y trabajadoras mueren cada año por causas vinculadas al trabajo, y esta cifra no deja de aumentar. El transporte es uno de los sectores laborales más peligrosos. Y los riesgos visibles no son los únicos que matan. Se estima que las prolongadas jornadas laborales, por sí solas, provocan cerca de 750 000 muertes al año en todo el mundo, y los riesgos psicosociales siguen sin estar suficientemente visibilizados, ocultos tras una cultura que exige a los trabajadores y las trabajadoras sobrellevar su situación, en lugar de abordar los riesgos estructurales que les causan daño.
 

Cuando el personal da la voz de alarma y nadie escucha

El 18 de enero de 2026, dos trenes de alta velocidad colisionaron cerca de Adamuz, una localidad del sur de España, causando la muerte de 46 personas y heridas a 292, en el peor desastre ferroviario ocurrido en el país en más de una década. Entre las víctimas mortales se encontraba el maquinista de 28 años del tren de Renfe. Dos días después, un maquinista en prácticas murió cuando un tren de cercanías chocó contra un muro derrumbado en Gelida, cerca de Barcelona.

Lo que convierte la tragedia de Adamuz en un caso definitorio del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo no es solo su magnitud. El personal ferroviario llevaba desde agosto de 2025 advirtiendo al gestor de infraestructuras ferroviarias, ADIF, del grave desgaste que presentaban las vías donde más tarde se produjo el accidente. Una investigación posterior confirmó la existencia de una fractura en la junta de la vía, que llevaba tiempo deteriorándose.

Tras el accidente, los sindicatos ferroviarios convocaron una huelga nacional. CC. OO. y UGT, afiliados a la ITF y la ETF, se sumaron a otros sindicatos para exigir más personal de mantenimiento y mayor inversión en infraestructuras. Al término del primer día de huelga, los sindicatos lograron un acuerdo histórico con el Gobierno: 1800 millones de euros de inversión en mantenimiento durante cuatro años, 3650 nuevos puestos de trabajo en todo el sector y la creación de un comité conjunto que da a los trabajadores y las trabajadoras voz real en la toma de decisiones sobre seguridad.

Trágicamente, 46 personas perdieron la vida porque se ignoraron las advertencias.
 

Cuando falla la seguridad, el personal paga las consecuencias

El 12 de junio de 2025, el vuelo AI171 de Air India se estrelló poco después de despegar de Ahmedabad (India), causando la muerte de 241 de las 242 personas que iban a bordo, entre ellas los dos pilotos y los diez tripulantes de cabina, en el desastre aéreo más mortífero de esta década. La magnitud de la pérdida conmocionó a toda la comunidad mundial de la aviación.

El 22 de marzo de 2026, el capitán Antoine Forest y el primer oficial Mackenzie Gunther murieron cuando su avión de Air Canada Express chocó contra un camión de bomberos en la pista del aeropuerto LaGuardia de Nueva York. Ambos eran miembros del sindicato ALPA Canada y estaban al inicio de sus carreras.

Los pasajeros afirmaron que los pilotos frenaron con fuerza en sus últimos segundos de vida, protegiendo a todas las personas que iban a bordo. “Si no hubiera sido por la rápida reacción del piloto, yo no estaría aquí”, declaró un pasajero a la prensa.

El presidente de ALPA Canada, el capitán Tim Perry, hablando mientras cientos de compañeros pilotos, formados bajo la lluvia, les rendían homenaje en su último regreso a casa, afirmó: “Ninguna familia debería pasar por esto. Debe ser una promesa: cuando un piloto va a trabajar, debe volver vivo a casa”.

La ITF se solidariza con las familias, los sindicatos y los trabajadores y las trabajadoras de la aviación golpeados por estas tragedias.
 

Continúan las muertes evitables en los puertos y en el mar

Los puertos son centros neurálgicos de la economía mundial. Pero también se encuentran entre los lugares de trabajo más peligrosos.

La Asociación Internacional de Coordinación del Transporte de Carga (ICHCA) realiza un seguimiento de las muertes laborales vinculadas a la manipulación de la carga en todo el mundo. En su panel de riesgos graves de junio de 2025 se enumeran más de 500 muertes en puertos desde el año 2000, lo que revela un patrón persistente y evitable.

Cada año, se estima que 100 000 pescadores y pescadoras pierden la vida en la que a menudo se considera la profesión más mortífera del mundo, ejercida lejos de toda supervisión, protección o rendición de cuentas.

Una investigación de la ITF publicada este mes reveló graves abusos laborales, como violencia, robo salarial y trabajo forzoso, en buques de pesca que faenan en pesquerías certificadas por el Marine Stewardship Council.

El personal pesquero trabaja aislado, lejos de los puertos y de la protección de la ley. Sus muertes no son tragedias inevitables. Son el resultado de una aplicación deficiente de la normativa y de un sistema que, con demasiada frecuencia, trata a los trabajadores y las trabajadoras como algo desechable.
 

Los riesgos psicosociales en el trabajo: una crisis que permanece oculta

Este año, la campaña de la Confederación Sindical Internacional (CSI) con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo se centra en la creciente crisis de los riesgos psicosociales en el ámbito laboral. El estrés, las cargas de trabajo excesivas, las largas jornadas, la precariedad, la intimidación, el acoso y la violencia están provocando la muerte de trabajadores y trabajadoras, del mismo modo que pueden hacerlo los riesgos físicos más visibles.

Esta es la realidad cotidiana de demasiados trabajadores y trabajadoras del transporte. La gente de mar pasa meses embarcada, aislada de sus familias. Los trabajadores y las trabajadoras del transporte urbano se enfrentan a un aumento de la violencia de terceros, incluida la violencia de género, y a horarios que no se adaptan a sus necesidades. El personal de conducción de camiones y autocares afronta importantes riesgos de salud y seguridad debido a la informalidad y la precariedad del sector. La falta de personal, las presiones competitivas y la amenaza cada vez mayor de la automatización están provocando una elevada rotación y fatiga entre el personal de aviación. La juventud y las mujeres trabajadoras están especialmente expuestas, ya que a menudo ocupan empleos precarios y con menor acceso al apoyo necesario.

La salud mental no es un problema de la persona, sino el resultado sistémico de cómo se organiza el trabajo, cómo se valora y apoya a los trabajadores y las trabajadoras y qué poder tienen para configurar sus propias condiciones.

La investigación de la ITF “Servicios públicos esenciales, salud del personal esencial” documentó iniciativas sindicales en pro de la salud mental dirigidas a la juventud trabajadora del transporte urbano en siete países, demostrando que proteger la salud mental es una labor sindical fundamental.

La ITF comparte el llamamiento a la acción de la CSI para reconocer los riesgos psicosociales en la legislación y garantizar su cumplimiento, realizar evaluaciones de riesgos adecuadas, prevenir la intimidación y el acoso, y regular las jornadas excesivas.  
 

Violencia contra el personal del transporte 

El Convenio 190 de la OIT sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo establece una normativa mundial, pero su ratificación es demasiado lenta y su implementación, muy desigual. Para el personal del transporte, que afronta algunas de las tasas más elevadas de violencia por parte de terceros de todos los sectores, es fundamental que el C190 se ratifique, se dote de recursos y se implemente de manera efectiva.

El costo humano de esta violencia no es abstracto. El 5 de enero de 2026, Alessandro Ambrosio, revisor de Trenitalia de 34 años, fue apuñalado hasta la muerte en el aparcamiento del personal de la estación de Bolonia tras finalizar su turno. Menos de un mes después, Serkan C., revisor de Deutsche Bahn de 36 años y padre de dos hijos, murió tras recibir una paliza en un tren en Alemania tras pedir a un pasajero un boleto válido. Ambos simplemente estaban haciendo su trabajo. Ambos lo pagaron con su vida.
 

Honremos a los muertos, luchemos por los vivos

El capitán Antoine Forest y el primer oficial Mackenzie Gunther, fallecidos en LaGuardia. El maquinista de 28 años fallecido en Adamuz y el maquinista en prácticas que murió días después en Gelida. Alessandro Ambrosio, muerto tras ser apuñalado en la estación de Bolonia. Serkan C., muerto tras recibir una paliza en un tren en Alemania. El afiliado del sindicato coreano muerto en un piquete. La gente de mar fallecida en el estrecho de Ormuz. El personal de tierra muerto en aeropuertos. El personal portuario aplastado por cargamentos. Los pescadores y las pescadoras que perdieron la vida en el mar. El personal de control del tránsito aéreo que llegó al agotamiento en silencio. Los conductores y las conductoras de autobuses heridos y traumatizados por la violencia en la ruta. Y los miles de trabajadores y trabajadoras del transporte muertos en guerras y conflictos.

No los olvidaremos. Y no dejaremos de luchar hasta que todos los trabajadores y trabajadoras del transporte vuelvan a casa a salvo.

SOBRE EL TERRENO