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Una fundición australiana, víctima del más reciente episodio de la crisis del cambio de tripulaciones

12 Aug 2020
Nota de prensa

La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) y el Sindicato Marítimo de Australia (MUA) afirman que la incapacidad del Gobierno de apoyar el cambio de tripulaciones costará millones de dólares a una fundición y aún más a la economía local, mientras los sindicatos ayudan a la tripulación birmana exhausta del Unison Jasper a dejar de trabajar y darse de baja del buque.

El granelero Unison Jasper transportaba alúmina a la fundición Tomago Aluminium, cerca de Newcastle, cuando fue detenido recientemente por la Autoridad de Seguridad Marítima de Australia (AMSA) en el puerto de Newcastle. La medida vino precedida de acusaciones que apuntaban a que los tripulantes habían sido objeto de malos tratos e intimidación, y de que habían sido obligados a firmar extensiones de contratos que los habrían mantenido a bordo durante un periodo de hasta 14 meses, muy superior al máximo legal de 11 meses.

Los sindicatos alertaron a la AMSA de las contravenciones a los derechos humanos, y el organismo intervino. Dean Summers, coordinador de la ITF en Australia, señala que la detención del buque muestra que los organismos de control del Estado rector del puerto, tales como la AMSA, actúan cuando la gente de mar dice “¡Ya basta!” y se planta para defender su derecho a darse de baja durante la creciente crisis del cambio de tripulaciones.

“Este es el último estallido en el que los marinos se están defendiendo y ejerciendo su derecho humano a dejar de trabajar una vez que han finalizado sus contratos y abandonar esos buques. Es sumamente vergonzoso que estos marinos llevaran ya 13 meses en el mar cuando las autoridades australianas concedieron al buque el permiso para realizar esta travesía a lo largo de la costa australiana”, indicó Summers.

“Es inevitable que haya explotación cuando el Gobierno federal permite que los buques con tripulantes extranjeros sustituyan a trabajadores australianos”.

“La tripulación ha dicho que ya no va a transportar nada a ningún sitio; de hecho, han descendido por la pasarela y han bajado del buque. El buque no va a ir a ningún lugar. Ahora es responsabilidad de los propietarios taiwaneses, que se han beneficiado de los malos tratos a esos marinos, de ocuparse de un buque muerto en un atracadero caro, mientras aumentan las pérdidas para la fundición y sus amigos”, añadió Summers.

Los sindicatos construyeron un cortavientos alrededor de la tripulación apiñada en el muelle el viernes pasado, ya que las restricciones relacionadas con la pandemia de COVID-19 les impedían alejarse más de 13 metros del buque.

“Esto muestra lo absurdo de las reglas introducidas por Gobiernos como el de Australia en un mundo que atraviesa por una pandemia. A pesar de la experiencia intimidante que estos marinos han vivido, se les impide alejarse más de 13 metros del buque. Nuestras reglas ridículas les niegan incluso la dignidad de poder hacer eso”, señaló Summers.

“La ITF y nuestras afiliadas hemos sido claros: los Gobiernos deben introducir exenciones prácticas a las reglas en materia de viajes, tránsito y cuarentena aplicables a los marinos a fin de que puedan desplazarse desde y hasta los buques. No me cabe ninguna duda de que esta situación con el Unison Jasper es consecuencia de la inacción del Gobierno federal a la hora de coordinar la industria en los diferentes estados y organismos, así como a escala internacional”.

“Esta es una lección para los políticos y los burócratas, que parecen incapaces de introducir corredores verdes para que la gente de mar pueda realizar los cambios de tripulaciones y no tengan que adoptar la medida drástica de detener los buques, como han hecho aquí”, afirmó.

El buque no se moverá hasta que los propietarios encuentren nuevos tripulantes, quienes deberán observar una cuarentena de dos semanas al llegar a Australia, incluso si han obtenido un resultado negativo en la prueba del COVID-19 en su país de origen.

“El Unison Jasper permanecerá aquí durante semanas, quizás un mes, sin moverse ni ayudar a la recuperación económica de Australia. Ese es el costo de ignorar la difícil situación por la que atraviesa una tripulación exhausta y de aplicar reglas generalizadas a estos trabajadores esenciales. Este incidente era evitable, pero evitarlo exigía la adopción de medidas por parte de nuestros líderes. Sin la adopción de medidas, este no será el último buque que se detenga”, señaló Summers.

“Nuestros puertos están al borde de quedar congestionados por buques que no pueden navegar, no debido a medidas de presión adoptadas por los sindicatos, sino debido al agotamiento de unos marinos olvidados. Aunque solo sea por la amenaza de una paralización comercial, los exportadores australianos deberían preguntar a los políticos por qué esta crisis va en aumento”.

“Este caso demuestra la falta de coordinación de los organismos gubernamentales, y los marinos están sufriendo sus consecuencias. Si los Gobiernos no colaboran, a escala nacional y mundial, habrá más marinos que digan «¡Ya basta!» y más buques retenidos. Eso podría costarle miles de millones a la industria. Quizá entonces se preocupen los políticos y los burócratas”, indicó Summers.

Nota:

Si desea conocer más detalles acerca de las acusaciones de robo de salarios, malos tratos e intimidación, consulte la declaración del MUA (en inglés): https://www.mua.org.au/news/newcastle-bulk-carrier-detained-after-seafarers-intimidated-underpaid-and-forced-sail-14-months.