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Un informe revela que las aerolíneas han usado la pandemia para erosionar las condiciones de trabajo de miles de trabajadores y trabajadoras

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  • Según un nuevo estudio, las principales aerolíneas han utilizado la pandemia como excusa para obligar al personal a aceptar contratos con peores condiciones.  

  • Algunos empleadores, como Qantas, Ryanair y British Airways, están recibiendo críticas por haber aplicado con excesivo fervor medidas de reducción de costos pese a haber recibido 137 000 millones de dólares estadounidenses en ayudas estatales.

  • La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte sostiene que el deterioro de las condiciones de trabajo ha provocado escasez de personal y pérdida de confianza entre los trabajadores y trabajadoras.   

Un nuevo informe sobre el sector de la aviación apunta a que muchas de las líneas aéreas más importantes del mundo han utilizado la pandemia de COVID-19 como excusa para deteriorar las condiciones de trabajo básicas de cientos de miles de empleados y empleadas. 

El informe, Respuestas de los empleadores al COVID-19 en el sector de la aviación, revela que, además de suprimir infinidad de puestos de trabajo durante la pandemia, algunas líneas aéreas (entre ellas British Airways, Qantas y Lufthansa) aplicaron estrategias agresivas —como el despido y la recontratación o la externalización— y políticas de licencia no remunerada y congelación de salarios para degradar los contratos de empleo de los trabajadores y trabajadoras. 

Este estudio, encargado por la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) a la Unidad de Investigación de la Internacional de Servicios Públicos (PSIRU) y el Centro de Investigación sobre Empleo y Trabajo (CREW) de la Universidad de Greenwich, analiza las políticas y prácticas aplicadas entre marzo de 2020 y mayo de 2022. Señala que las aerolíneas están “cosechando las tempestades” de sus propias acciones, al enfrentarse a una escasez de personal crónica ahora que el volumen de viajes vuelve a los niveles previos a la pandemia. 

La práctica de despido y recontratación consiste en destituir a empleados y empleadas (o amenazar con hacerlo) para volver a contratarlos con peores condiciones. El informe revela que son varias las aerolíneas que emplean esta moneda de cambio para forzar a los trabajadores y trabajadoras a aceptar más concesiones y recortes salariales. En el Reino Unido, Unite the Union aceptó de forma temporal recortes salariales para proteger 1800 puestos de tripulantes de cabina en Ryanair. Wizz Air, por su parte, amenazó con ordenar 1000 despidos para imponer al personal recortes salariales de entre el 14 % y el 22 %. El informe también indica que Qantas amenazó a las tripulaciones de cabina con rescindir el convenio colectivo si no aceptaban recortes en sus salarios.

El estudio examina 15 de las principales líneas aéreas y evalúa sus respuestas ante la pandemia de COVID-19, incluidos los recortes de empleo, los paquetes de ayudas de los Gobiernos, las tentativas de reestructuración y la externalización de puestos de trabajo.

De la información analizada se desprende que el conjunto de las aerolíneas recibió aproximadamente 137 000 millones de dólares estadounidenses en ayudas estatales de emergencia entre marzo de 2020 y marzo de 2021. No obstante, la autora del informe señala que estas ayudas se entregaban a veces "sin condiciones", es decir, sin que se exigiera específicamente mantener en sus puestos a la fuerza de trabajo de la aerolínea.

Durante la pandemia, Qantas recibió 2000 millones de dólares australianos en ayudas estatales. Sin embargo, la compañía suprimió trabajos e inició planes de reestructuración con el fin de frenar el auge de la sindicalización, en especial entre la tripulación de tierra. La aerolínea externalizó 2000 empleos de servicios de escala, que fueron a parar a extrabajadores y extrabajadoras de la empresa que ahora dependían de contratistas externos (en particular Swissport).

Asimismo, British Airways recibió 300 millones de libras a través del mecanismo de financiación del Gobierno británico para empresas, a pesar de anunciar la supresión de 12 000 empleos al inicio de la pandemia. El año anterior, British Airways había obtenido 3500 millones de dólares estadounidenses en beneficios.

El informe evalúa también la actual escasez de personal de las líneas aéreas y establece una relación directa entre esta situación y las prácticas aplicadas por las aerolíneas durante la pandemia. La autora explica que las aerolíneas que habían reducido al mínimo sus plantillas fueron incapaces de intensificar su actividad para hacer frente al aumento de la demanda a principios de 2022.

En estos últimos meses se han multiplicado en todo el mundo los retrasos y las cancelaciones de vuelos como consecuencia de la falta de personal. Entre el mes de enero y el 4 de agosto de 2022 se cancelaron casi 1,2 millones de vuelos en las tres semanas previas a la salida programada.

Declaraciones de Stephen Cotton, secretario general de la ITF: “El COVID-19 causó una conmoción sin precedentes en el sector de la aviación, pero las aerolíneas de todo el mundo usaron el pretexto de la pandemia para iniciar despidos, degradar los contratos de trabajo y abrir filiales de bajo costo, proyectos que en muchos casos llevaban décadas queriendo implementar.

“El sector de la aviación paga ahora por la decisión tomada durante la pandemia de proteger los beneficios por encima de las personas. Mientras el personal de primera línea se dedica a calmar a unos viajeros molestos y a organizar montones de maletas, los responsables de las aerolíneas, los aeropuertos y otras empresas de la cadena de suministro deben colaborar con los Gobiernos y los sindicatos para corregir las causas subyacentes de esta crisis del sector de los viajes.

“Si no se establece una coordinación sólida en el sector que se ocupe de la crisis actual y de la sostenibilidad de la aviación a largo plazo, pasaremos de una crisis a otra. Hacemos un llamamiento a todos los actores del sector para que cesen el cruce de acusaciones al que asistimos desde hace meses y se centren en la transformación estructural que necesita el sector de la aviación para llegar a ser sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental”.

Declaraciones de la autora del informe, la doctora Kyla Sankey: “Los paquetes de ayuda de emergencia de los Gobiernos pueden ofrecer un apoyo vital en tiempos de crisis a los sectores estratégicos desde el punto de vista económico, como la aviación. Sin embargo, con la pandemia aprendimos que lo más importante para los trabajadores y las trabajadoras es saber si estas ayudas vienen con condiciones.

“La experiencia con la ley CARES en los Estados Unidos pone de manifiesto que los sindicatos tienen la capacidad de influir en las agendas de los paquetes de ayuda financiera y exigir a las empresas reducir las remuneraciones de los ejecutivos, conservar su fuerza laboral, evitar la subcontratación y entablar negociaciones colectivas.

“En vez de propiciar la competencia a la baja, las ayudas estatales deben incorporar condiciones que garanticen que los fondos se inviertan de forma productiva, en consonancia con objetivos sociales y medioambientales y no con intereses particulares. De este modo podría exigirse a las empresas que protejan los sueldos y las condiciones de los trabajadores y trabajadoras, adopten objetivos climáticos y participen en la negociación colectiva”. 

Notas para redactores:  

El informe completo puede consultarse aquí.

Anuncios de destrucción de puestos de trabajo por parte de las principales líneas aéreas, según el tamaño de la empresa (marzo-diciembre de 2020).

Resumen de las medidas de reducción de costos aplicadas para evitar los despidos en ciertas compañías aéreas (marzo-diciembre de 2020)

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