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Marinos varados regresan a casa desde Brasil

24 Aug 2020

Tras ocho semanas en el limbo, sin salario y acechados por el hambre, lejos de casa en la bahía de São Sebastião (Brasil), 14 marinos de Ucrania y Montenegro están finalmente de vuelta con sus familias gracias a la ITF… y con 261 009 dólares estadounidenses en salarios atrasados en el bolsillo.

En julio, Renialdo de Freitas informó que, como inspector de la ITF en Brasil, se había puesto en contacto con la tripulación y estaba trabajando con las autoridades gubernamentales para recuperar sus salarios.

Ahora podemos revelarles la verdad sobre las dificultades vividas por la tripulación del Srakane.

Todo comenzó cuando De Freitas recibió un SOS de Nikita Pavlenko (nombre ficticio), primer oficial de puente del Srakane, después de que el buque llegara a Salvador desde Marruecos en abril.

“Echamos anclas hoy (20 de abril), por la mañana”, le informó Pavlenko por correo electrónico. “Cinco tripulantes llevan seis meses sin percibir su salario y no quieren seguir trabajando. Todos los contratos han finalizado. Quedamos a la espera de su ayuda”.

De Freitas preguntó si el buque presentaba deficiencias, a fin de que pudiera ser detenido en un puerto brasileño en virtud de la legislación local y el Convenio sobre el Trabajo Marítimo. Pavlenko lo alertó sobre los problemas que habían surgido con la grúa, las tapas de escotilla y el equipo del puente de navegación.

El buque de carga general, de 34 años de antigüedad, había estado atracado en Salvador durante un mes mientras era sometido a reparaciones y abastecimiento de combustible. A los tripulantes les preocupaba que se acabaran las provisiones y no llegara dinero a sus familias. El primer oficial Pavlenko sufría migrañas debido al estrés.

“Mis jaquecas no hacen más que aumentar días tras día. Estoy tomando pastillas constantemente”, escribiría más adelante.

A continuación, el buque de bandera de conveniencia panameña se dirigió al sur.

“Estoy siguiendo la ubicación del buque”, escribió De Freitas a la tripulación. “Estoy listo para ponerme en contacto con las autoridades portuarias en São Sebastião. Ya he informado a Claudio Tarifa (inspector laboral, Brasil), al propietario y a las autoridades portuarias.

“He solicitado que se adopten medidas urgentes para proporcionar alimentos/provisiones al buque”.

Cuando el Srakane llegó al puerto de São Sebastião el 1 de junio, De Freitas condujo durante cuatro horas para reunirse con la tripulación.

Pavlenko señala que el capitán los amenazó para que no dijeran nada y echó la culpa a la tripulación por llamar a las autoridades.

El capitán era uno de los dos únicos croatas a bordo del buque, que lleva el nombre de una isla del mar Adriático perteneciente a Croacia y es propiedad de una compañía croata.

“Me dijeron que hubo una pequeña pelea y que Pavlenko se encerró en su camarote”, indicó De Freitas. 

El inspector de la ITF aconsejó a la tripulación que se mantuviera tranquila ante cualquier provocación o acoso y que no abandonara el buque hasta que se pagaran sus salarios.

“De lo contrario, ustedes podrían perderlo todo”, escribió.

Los tripulantes dejaron claro que se mantendrían firmes.

“Ya estamos cansados de esta burla a nuestras familias”, escribió un tripulante. “Muchos de nuestros familiares requieren de atención médica, y no podemos siquiera mantener a nuestros hijos”. 

“¿A quién más deberíamos informar de la violación de nuestros derechos, no solo como marineros, sino también como personas?”, añadió, instando al presidente de Ucrania a que les brindara ayuda.

Brasil es signataria del Convenio sobre el Trabajo Marítimo (MLC) desde noviembre de 2019, y las autoridades gubernamentales decidieron que en esta ocasión era importante velar por su cumplimiento.

La Armada de Brasil ayudó a reabastecer el buque. Se creó un grupo operativo formado por funcionarios de los ministerios de Trabajo, Justicia y Seguridad Social, la Policía federal y la Armada.

Se dio de plazo al representante de los propietarios hasta el 16 de junio. Una vez pasada esa fecha, el buque fue detenido como garantía de los salarios y otras sumas de dinero adeudadas.

De Freitas trabajó entonces con la Fiscalía por videoconferencia para ayudar a preparar el caso contra los propietarios, gestores y fletadores del buque. 

La ITF estaba preparando una demanda por abandono, abuso y mantenimiento deficiente del buque en virtud de lo establecido en el MLC.

Tras descubrir que la tripulación llevaba entre cuatro y 11 meses sin percibir sus salarios, el inspector laboral brasileño Claudio Tarifa denunció violaciones graves de los derechos humanos y laborales ante el Consulado General de Ucrania. Informó que algunos tripulantes ni siquiera habían recibido los salarios adeudados correspondientes a contratos anteriores.

“La tripulación carece de otros medios para sustentarse y atender las necesidades básicas de las personas a su cargo”, informó Tarifa. “El tripulante no remunerado se vuelve vulnerable y frágil. No hay otra opción, no hay forma de abandonar el buque, no hay manera de actuar”.

La ITF también ha estado ejerciendo presión en el país de origen de la mayoría de los marinos del Srakrane. La inspectora de la ITF Nataliya Yefrimenko denunció:

“Su empleador no está cumpliendo con sus obligaciones, y eso tendrá graves repercusiones para las familias que dependen de esos salarios”.

La compañía operadora del buque, Oceans Wide Ltd, y el empleador adujeron dificultades financieras debidas a la crisis del COVID-19.

Si bien la pandemia ha tenido un gran impacto en la fuerza laboral marítima a escala mundial y en algunas rutas navieras, la mayor parte de la carga ha continuado en movimiento. La crisis del cambio de tripulaciones está afectando a los marinos, que no pueden incorporarse a los buques ni abandonarlos, pero aún no ha afectado a las compañías navieras ni al suministro de mercancías. En cualquier caso, la tripulación del Srakane llevaba meses sin percibir sus salarios antes de que se desatara la pandemia.

De Freitas señaló que la ITF se resistía a exculpar a los empleadores por escamotear salarios con la excusa del COVID-19. En virtud de lo estipulado en el MLC, si el propietario de un buque no puede pagar, podría responsabilizarse a otras partes, incluidos los fletadores.

Las autoridades brasileñas trabajaron denodadamente para encontrar una solución y lograr que la tripulación del Srakane regresara a casa y obtuviera sus salarios.

El 4 de julio se produjo un gran avance. Un empresario local, João Carlos Camisa Nova Junior, de la compañía agropecuaria CBA Exportação de Produtos Agrícolas Ltd, acordó subfletar el Seachios Ltd para que el Srakane transportara soja a Europa. Esto supuso la recaudación de una suma inicial de 300 000 dólares estadounidenses, más que suficiente para pagar los salarios y los costos de repatriación de la tripulación.

Tanto el empresario local como el fletador Seachios firmaron un acuerdo de ajuste de conducta, que CBA firmó en calidad de garante. Posteriormente, Seachios dispuso la contratación de una tripulación brasileña local para que se incorporara al Srakane, permitiendo de esa forma que se realizara el cambio de tripulación y que los tripulantes oriundos de Ucrania y Montenegro pudieran regresar a casa.

Una vez que se realizaron las reparaciones correspondientes, el buque fue liberado. El Srakane volvió a estar operativo, listo para transportar mercancías desde el puerto de São Sebastião hasta Europa a través del Atlántico.

Además de recibir todos los salarios adeudados, los marinos obtuvieron billetes de avión, desplazamientos, atención médica, alojamiento y comidas durante el viaje. Cada uno de ellos recibió también 400 dólares para gastos varios durante el viaje.

Tres tripulantes que sufrían de estrés fueron los primeros en ser repatriados el 18 de julio, junto con un cadete natural de Montenegro. Los últimos 12 marinos restantes fueron repatriados el 26 y el 30 de julio.

Se prevé que el segundo oficial y el capitán del Srakane desembarquen una vez que el buque llegue al próximo puerto.

Al llegar a Ucrania, el primer oficial Pavlenko escribió al inspector de la ITF De Freitas, que se encontraba en Brasil: “Muchas gracias por los enormes esfuerzos y la labor titánica realizados… Toda la tripulación recibió su dinero”.

Los tripulantes del Srakane estaban ya en casa. Y se les había pagado.