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Los sindicatos mundiales reclaman que se respeten los derechos de los trabajadores de plataformas con carácter de urgencia

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Las trabajadoras y los trabajadores de la economía de las microtareas reciben un trato lamentable debido a que los empleadores que operan mediante aplicaciones utilizan definiciones turbias y vacíos legales para eludir sus responsabilidades. La economía de plataformas constituye un desafío para las condiciones de trabajo y los derechos laborales de todos los trabajadores.

Distintas federaciones sindicales mundiales están exigiendo a Gobiernos de todo el mundo que erradiquen estos vacíos legales e insistan en que las empresas de base tecnológica y que operan mediante aplicaciones cumplan sus obligaciones para con los derechos de sus trabajadoras y trabajadores.

En una nueva declaración que han publicado distintas federaciones sindicales mundiales se pone de relieve una enorme serie de deficiencias en el trato que reciben algunos trabajadores y trabajadoras, que abarca desde condiciones y salarios inaceptables hasta limitaciones a los derechos humanos y la desatención de la salud y seguridad.

En este conjunto de demandas se examina específicamente la manera en que las distorsiones en la interpretación de la legislación laboral afectan a las personas que participan en la economía de plataformas.  Muchas empresas que prestan servicios, por ejemplo, de taxis, reparto de comida, limpieza y transporte de mercancías, sostienen que el personal que realiza el trabajo es autónomo. La clasificación errónea del personal permite a estas empresas evadir impuestos y otros costos en comparación con la competencia tradicional. Las estimaciones de ahorro de costos en mano de obra oscilan entre los 6000 euros por persona al año en España y los 24 000 dólares en California.

“Pero son las personas que trabajan para estas compañías las que salen perjudicadas”, señaló Stephen Cotton, secretario general de la ITF, que añade: “Les seducen con la idea de trabajar con más flexibilidad, pero a cambio deben renunciar a derechos básicos. La lógica es errónea; dista de la idea inicial. El trabajo puede ser flexible y a la vez respetar los derechos humanos y, a menudo, las empresas que hacen lo correcto son las que obtienen mejores resultados comerciales”.

Hoy, la ITF también acogió con beneplácito la Declaración de la Reunión Ministerial de Trabajo y Empleo del G20 publicada el 23 de junio, en la que se reconoce la función fundamental del diálogo social y un enfoque internacional para regular la economía de las microtareas.  En particular, en el documento se admite la necesidad de aclarar la situación laboral de las trabajadoras y los trabajadores de plataformas, evitar su clasificación errónea y asumir el compromiso de emprender acciones concertadas:

“Con el fin de intentar aprovechar plenamente el potencial de las nuevas tecnologías y proteger y mejorar las condiciones de trabajo del personal afectado, trabajaremos para garantizar la adaptación de nuestros marcos normativos a las nuevas formas de trabajo. Uno de los mayores desafíos sigue siendo la correcta clasificación de la situación laboral de numerosas personas que trabajan mediante plataformas, así como la transparencia, privacidad, equidad y responsabilidad de la gestión y la supervisión algorítmicas.  Acordamos un conjunto de opciones de políticas del G20 a fin de mejorar los marcos normativos para las modalidades del trabajo a distancia y para plataformas digitales, que se desarrollarán e implementarán en colaboración con los interlocutores sociales”.

Muchos de los aspectos planteados en la declaración sobre salarios justos, salud y seguridad en el trabajo, transparencia de los algoritmos, procesos de rescisión de contratos, vigilancia y supervisión, y control de los datos son cuestiones que los sindicatos llevan mucho tiempo trasladando a los Gobiernos para que estos actúen al respecto. Pese a que acogemos con agrado la declaración, debemos admitir que no se han considerado cuestiones como la certificación de las aplicaciones de control laboral y las pruebas de software en busca de efectos discriminatorios. 

El concepto del control es fundamental

La legislación es clara: Si una compañía ejerce control sobre las personas, deberá tratar a esas personas como empleadas y satisfacer los derechos mínimos de los trabajadores ampliamente aceptados. La mayoría de estas empresas reivindican que su personal es autónomo, y sin embargo usan deliberadamente formas de control descaradas.

Por ejemplo:

  • Las condiciones a menudo vienen impuestas por la aplicación y sus términos de servicio sobre los tipos de vehículos o equipos empleados, la secuencia de tareas o el acceso a los clientes.
  • Muchas utilizan sus aplicaciones para supervisar continuamente los datos de localización, las horas de trabajo y la velocidad.
  • Las tareas aceptadas y rechazadas y los comentarios y las calificaciones de los usuarios se emplean para dirigir el trabajo.
  • Las aplicaciones hacen uso de incentivos, entre los que figuran las calificaciones de los clientes, los bloqueos temporales al uso de la aplicación, pagos y precios en función de la demanda y primas por finalizar las tareas rápidamente.

“Al ocultar su verdadera relación con los empleados, estas empresas obtienen una ventaja desleal y provocan sufrimiento real e inmediato. Tanto la UE como la OCDE han examinado esta cuestión y entienden las consecuencias. Aun así, han actuado con una lentitud pasmosa. Las trabajadoras y los trabajadores de plataformas necesitan que se protejan sus derechos sin dilación”, declaró Cotton.

En el informe se señala que las empresas europeas Foodora y JustEat son pruebas de que conceder al personal condiciones y salarios equitativos no tiene por qué suponer un obstáculo para esta nueva modalidad económica. Ambas emplean a las personas con una relación directa y les otorgan sus derechos básicos. Aunque, lamentablemente, estas empresas son la excepción.

Este año, la Unión Europea y otros muchos Gobiernos del resto del mundo están consultando y considerando la regulación de las plataformas. Los Gobiernos deben intervenir de inmediato para insistir en que los servicios prestados a través de aplicaciones dejen de usar eufemismos y comiencen a dar un trato equitativo a su personal.

Como sindicatos mundiales que representamos a diez millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo, instamos a los Gobiernos a que consideren las cuestiones omnipresentes en la economía de las microtareas, y adopten nuestras diez reivindicaciones fundamentales para mejorar las condiciones de trabajo en el sector.

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