Skip to main content

El Financial Times revela la explotación y el abuso laborales generalizados del personal migrante en el sector pesquero del Reino Unido

Noticias Nota de prensa

El Financial Times ha publicado un reportaje sobre el último escándalo relacionado con el sector pesquero del Reino Unido, sufrido por tripulantes de Filipinas que faenaban a bordo de buques pesqueros con pabellón británico que operan cerca de Irlanda del Norte.

El responsable de la campaña en defensa de los derechos del personal pesquero de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) en el Reino Unido, Chris Williams, afirma:

“Este impactante reportaje pone de manifiesto de nuevo que la laguna en materia de visados de tránsito ha sentado las bases de la explotación y la vulnerabilidad que sufren tantas tripulaciones migrantes en el Reino Unido. Una vez más, estos artículos demuestran que las empresas británicas siguen explotando a una fuerza laboral invisible y vulnerable que percibe una remuneración inferior al salario mínimo del Reino Unido para suministrar productos a los supermercados y los establecimientos de fish and chips tan queridos en el país”.

Williams explica que el sector pesquero del Reino Unido ha pasado a depender de la mano de obra migrante y lleva desde 2006 aprovechando una laguna en la normativa sobre inmigración para utilizar un visado que en un principio estaba dirigido a la gente de mar que transita por el Reino Unido de camino a buques con destino al extranjero.

La ITF, junto con académicos y organizaciones benéficas del ámbito marítimo, describió esta laguna como un “viaje sin retorno hacia la explotación laboral”, en el que se dan casos de maltrato físico y por motivos raciales contra los pescadores, que se ven amenazados con el riesgo de la deportación si denuncian este grave comportamiento.

En abril de este año, el Ministerio del Interior del Reino Unido coincidió con la postura de la ITF: la contratación de tripulaciones migrantes para pescar en aguas del Reino Unido con visados de tránsito es (y siempre ha sido) ilegal. En lugar de ello, los propietarios de los buques de pesca deberían convertirse en patrocinadores, al igual que cualquier otro empleador, y contratar a tripulaciones migrantes con visados para trabajadores cualificados, pagándoles el salario nacional y cumpliendo las leyes británicas en materia laboral.

El reportaje “The fishermen”

Los relatos de los cuatro filipinos a los que el Financial Times entrevistó con todo lujo de detalles durante muchos meses dejan muy patente su vulnerabilidad. Varios de ellos sufrieron accidentes y, pese a que algunos recibieron inicialmente una atención adecuada, otros no corrieron la misma suerte, y finalmente toda la tripulación regresó a sus hogares habiendo recibido poca o ninguna indemnización hasta la fecha.

En la investigación también se destaca el modo en que, en algunas áreas, las empresas infringían constantemente las normas al utilizar a tripulaciones migrantes para pescar en aguas británicas sin el debido permiso de trabajo (el visado para trabajadores cualificados). Esta situación se ha normalizado pese a ser ilegal. Como declara un tripulante, la mayor parte del año estuvieron pescando en aguas territoriales británicas.

Este problema tiene su origen en la política difusa e imposible de aplicar del Gobierno, de la que se sirvieron los propietarios de los buques pesqueros para no pagar a los pescadores un porcentaje de las capturas o el salario mínimo nacional del Reino Unido.

“El reportaje de hoy arroja luz sobre la injusticia generalizada fruto de una laguna jurídica y de empleadores sin escrúpulos que practican una competición a la baja”, señala Williams. “Las tripulaciones viven en estos buques pesqueros durante cientos de días al no estar regularizada su situación migratoria. Su realidad laboral es un claro ejemplo de discriminación, que pone de relieve la cuestión de la desigualdad salarial por un trabajo de igual valor. Reciben un salario mucho menor que el de los ciudadanos británicos y de la UE, a quienes se aplica un sistema de remuneración basado en el reparto del valor de la captura”, añade.

Chris Williams, experto en pesca y responsable de la campaña en defensa de los derechos del personal de pesca de la ITF en el Reino Unido | (Foto: ITF)

Aunque el anuncio realizado en abril por el Ministerio del Interior beneficia a ciertos tripulantes al garantizarles sus derechos laborales y una remuneración justa, también ha transformado un sistema de dos niveles en uno de tres. Ahora hay tripulaciones que perciben un porcentaje, otras que utilizan el visado de trabajadores cualificados y faenan en aguas territoriales británicas y un tercer grupo que posee un visado de tránsito para trabajar en el extranjero. Gozan de distintas condiciones y de diferente situación migratoria, aunque todos realizan el mismo trabajo para empresas británicas en buques con pabellón del Reino Unido.

Dada la cantidad de trabajo que se realiza a bordo, en el transcurso de la navegación y en el puerto, el argumento de las aguas territoriales británicas resulta engañoso a la hora de determinar cuándo alguien está empleado el Reino Unido.

El Reino Unido debe enmendarse y priorizar a las tripulaciones

Para eliminar la vulnerabilidad y la explotación que sufre el personal pesquero migrante, la ITF exige al Gobierno y a los empleadores que apoyen las negociaciones colectivas para los trabajadores, a fin de garantizar que puedan defender sus derechos y perciban al menos el salario mínimo nacional del Reino Unido por las horas trabajadas.

“Si el sector pesquero del Reino Unido quiere dejar atrás estos escándalos mediáticos, debe haber una aceptación generalizada de que la única manera de defender los derechos de las personas en el trabajo es mediante el derecho del personal a organizarse y negociar colectivamente con sus empleadores”, indica Williams.

“Ha llegado el momento de que este sector se enmiende”, concluye. 

SOBRE EL TERRENO