Saltar al contenido principal

Sin un cambio, la codicia corporativa llevará a la pobreza a millones de trabajadores y trabajadoras, dicen los sindicatos a los asesores del Papa

12 Aug 2022
Nota de prensa

Los mercados mundiales están fallando a la sociedad y deben ser reestructurados profundamente, afirmaron los sindicatos en el encuentro organizado por el Vaticano en la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, los días 9 y 10 de agosto de 2022.

La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) y una delegación de líderes sindicales afiliados procedentes de todo el mundo fueron invitados a reunirse con los asesores científicos del Papa para debatir cuestiones que afectan al personal del transporte y a la sociedad en general. La delegación contó con el apoyo del Papa Francisco, quien inauguró la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales específicamente para el encuentro y saludó a toda la delegación durante la Audiencia General del miércoles.

Tanto la Iglesia como los sindicatos coincidieron en que los líderes empresariales deben tomar medidas urgentes para alejar al mundo del borde de la recesión. Para ello, deberían reconocer su obligación con el bien común y contribuir a la construcción de una economía mundial sostenible, basándose en la justicia social y el derecho a un trabajo decente.

“Las compañías y los Gobiernos deben asumir la responsabilidad de lo que está ocurriendo en las cadenas de suministro”, dijo en la reunión el presidente de la ITF, Paddy Crumlin. “Su cerrazón se debe a la codicia corporativa e ignora el bien común. El sistema actual promueve el sufrimiento humano.Esto debe terminar”.

 

El transporte, secuestrado por el ánimo de lucro

“Los sistemas de transporte son cruciales para las sociedades”, afirmó Crumlin, “tanto si hablamos de los autobuses que llevan a la gente al trabajo, como de las extensas redes de transporte marítimo que sustentan el comercio mundial”.

"En las últimas décadas, el transporte ha sido secuestrado cada vez más por capitalistas a quienes sólo mueve el ánimo de lucro, a menudo en detrimento de las personas que trabajan en el transporte y de la gente que depende de él", dijo Crumlin.

Año tras año, la riqueza y el poder se concentran cada vez más en manos de unos pocos, al tiempo que la gente pierde la fe en la democracia. A pesar de que el PIB mundial se ha triplicado desde 1980, el porcentaje de ingresos derivados del trabajo ha descendido y los niveles de desempleo se han disparado. La desigualdad es hoy considerada de manera generalizada como un riesgo global.

“Las empresas de energía, los Goliats del comercio electrónico y los gigantes del transporte marítimo están obteniendo beneficios récord”, añadió Crumlin. "Existen recursos suficientes para solucionar los problemas que padecen las trabajadoras y los trabajadores hoy en día y para que la fuerza laboral deje de sufrir. Debemos hacer que quienes ocupan el poder rindan cuentas por las decisiones que toman”.

La ITF está desarrollando la infraestructura para llegar a ser la autoridad mundial en materia de responsabilidad en las cadenas de suministro, explicó Crumlin. Los trabajadores y trabajadoras y sus sindicatos están en primera línea a la hora de rediseñar el modelo corporativo de las cadenas de suministro mundiales y de poner el foco sobre aquellas compañías que vulneran sus derechos.

Con un billón de dólares de salarios diferidos en fondos de pensiones gestionados por los sindicatos, los trabajadores y las trabajadoras se encuentran en una posición única para influir en las partes interesadas y alentar a los inversores a trasladar su capital allí donde más pueda contribuir al bien común, apoyándose en los principios medioambientales, sociales y de gobernanza.

 

Una crisis tras otra

“Lograr el progreso de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras sigue siendo una enconada batalla, mientras la humanidad enfrenta una crisis tras otra”, explicaron los líderes sindicales a los asesores científicos del Papa en la reunión. Sin embargo, las dificultades solo consiguen redoblar la determinación de la fuerza laboral y sus representantes para que prevalezca la justicia.

Se habló del impacto del cambio climático en el personal del transporte, de los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19, de las guerras en Sudán del Sur, Siria, Ucrania y Yemen y de la amenaza de recesión mundial.

El cambio climático y la necesidad de una transición justa hacia sistemas de transporte sin emisiones de carbono fueron otro de los puntos importantes. El transporte representa el 25 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía y el 15 % de todas las emisiones, y además es el sector donde están creciendo con mayor rapidez (se prevé que para 2050 las emisiones se habrán duplicado).

“Estamos en una carrera a contrarreloj para estabilizar el planeta y mitigar los impactos del cambio climático”, afirmó Stephen Cotton, Secretario General de la ITF. “Sin embargo, la justicia económica y social debe ir de la mano de los avances tecnológicos, para que podamos resurgir con un mundo mejor para todos y todas y que esta no haya sido tan solo otra crisis esquivada”.

La descarbonización del sector del transporte requiere una inversión de 32 billones de dólares estadounidenses de aquí a 2050. En la respuesta a la crisis, los sindicatos reivindicamos que las empresas y los Gobiernos escuchen a los trabajadores y trabajadoras. Debemos velar por que lleguemos a ver una transición justa a un mundo con cero emisiones de carbono, indica Cotton, especialmente en el Sur Global.

 

El progreso se ha estancado para las mujeres

Cotton también destacó que todas las partes deben reimpulsar los esfuerzos para construir una sociedad con igualdad de género. Las mujeres aún están infrarrepresentadas en el sector del transporte y tienen más probabilidades de ocupar los trabajos peor pagados y más precarios. Sigue siendo esencial abordar esta cuestión a través de un enfoque colectivo.

Hablando en nombre del sindicato argentino de trabajadores del transporte FNTCOTAC, su secretario general adjunto Pablo Moyano recordó que los sindicatos tienen a sus espaldas una histórica tradición de lucha por los trabajadores y trabajadoras en tiempos de crisis. 

“La fuerza de la solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras del transporte es una base sólida desde la que configurar el cambio”, explica, “ya sea ante desafíos como la tecnología, la justicia climática o la lucha contra el tráfico de personas y la corrupción”.

Otros líderes sindicales resaltaron la necesidad de defender nuestros valores democráticos, luchar contra la codicia empresarial y apoyar el papel que desempeñan los trabajadores y trabajadoras jóvenes a la hora de encabezar el cambio.

Las guerras en todo el mundo, y el sufrimiento que causan, ensombrecieron la reunión. Se señaló que, como resultado de los conflictos, a cada tres segundos una persona es desplazada por la fuerza. “Debemos aplaudir la valentía y la tenacidad demostrada por los trabajadores y trabajadoras del transporte que siguen arriesgando la vida para hacer llegar suministros vitales a estos países”, subrayó la reunión.

“Si no construimos un futuro seguro y sostenible ni protegemos y preservamos los derechos y las oportunidades de las generaciones futuras, no habremos conseguido defender nuestros valores”, señala Crumlin. “Junto a todos nuestros aliados, los sindicatos organizaremos en torno a los derechos y la justicia social. Actuaremos juntos en solidaridad. No dejaremos a nadie atrás”.

 

Haga click aquí para ver la declaración