“Pedro luchó toda su vida por defender los derechos de los demás”
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ANTONIO RODRÍGUEZ FRITZ REFLEXIONA SOBRE LOS ANTECEDENTES QUE CULMINARON CON EL ASESINATO DEL RESPETADO LÍDER SINDICAL GUATEMALTECO PEDRO ZAMORA
Guatemala es un pequeño y bello país. Alrededor de la mitad de sus 12 millones de habitantes son indígenas, fundamentalmente descendientes de los mayas. Pero desgraciadamente, el país es más famoso por su violencia contra los ciudadanos, las mujeres, los sindicalistas y los activistas que defienden los derechos humanos que por su historia, sus construcciones coloniales o sus selvas.
Tras el golpe de Estado de 1954, unas 200.000 personas – en un 83% indígena– desaparecieron o fueron asesinadas, y las fuerzas gubernamentales perpetraron numerosas violaciones de los derechos humanos.
En 1996, se firmaron los acuerdos que pusieron fin a la guerra y encendieron una llama de esperanza. Brindaban un marco para resolver los conflictos agrarios y solucionar la pobreza rural, las desigualdades en la distribución de las tierras y la exclusión del pueblo maya del proceso político.
La campaña por la justicia gana terreno
La ITF está coordinando una campaña exigiendo justicia para Pedro Zamora, el dirigente sindical guatemalteco asesinado a tiros, delante de sus hijos, el 15 de enero. La ITF ha lanzado un llamado a los sindicatos del mundo entero para que ejerzan presión sobre las autoridades guatemaltecas, a fin de que garanticen que se hace justicia y que se protege a los cinco dirigentes sindicales de STEPQ restantes que al cierre de esta edición seguían recibiendo continuas amenazas de muerte.
TLa Confederación Sindical Internacional (CSI) y la ITF han presentado una queja conjunta ante la Organización Internacional del Trabajo. Miles de personas que apoyan a los sindicatos se han sumado a esta campaña por la justicia.
Sindicatos de la ITF de España, Japón y Tailandia, entre otros, han reaccionado de inmediato, distribuyendo información sobre esta campaña a sus miembros. Los colectivos sindicales presentes en el Foro Social Mundial celebrado en enero en Nairobi, también respondieron a este llamado que clama justicia.
La televisión nacional venezolana emitió un debate sobre el asesinato de Zamora. Pedro Recalde, presidente de la Comisión Argentina sobre el Derecho al Trabajo, remitió un escrito al presidente de Guatemala, M. Berger, para reclamar respeto a los derechos fundamentales.
Los partidos ecologistas de España y Gran Bretaña han brindado su apoyo a la campaña y los eurodiputados socialistas españoles han remitido preguntas al Parlamento Europeo. La UE subvenciona con fondos el programa del gobierno guatemalteco “Vamos Guatemala”. Su aportación representa aproximadamente la mitad del presupuesto de este programa destinado a mejorar la justicia y la seguridad.
La ITF continúa pidiendo a los sindicatos afiliados que apoyen la campaña, solicitando a sus respectivos gobiernos que exijan a las autoridades guatemaltecas la garantía de que los asesinos serán llevadon ante la justicia. También pedimos a los sindicatos que continúen enviando cartas al gobierno guatemalteco condenando el asesinato y exigiendo que sea investigado y que se encuentre a quienes lo perpetraron.
Para noticias sobre esta campaña, visiten la web: www.itfglobal.org/solidarity/pedrozamora.cfm
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Varios gobiernos, entre ellos España, Estados Unidos, Canadá, Japón, Noruega, Finlandia, Bélgica, Países Bajo, Alemania, Suiza, Suecia y el Reino Unido continúan ofreciendo ayuda para que Guatemala cumpla los compromisos que adquirió en los acuerdos que terminaron con la guerra.
Sin embargo, la realidad es que la paz dista mucho de ser real. Los asesinatos son continuos y permanecen impunes.
El 15 de enero de 2007, un trabajador portuario, el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Portuaria Quetzal (STEPQ), abandonaba su hogar acompañado por dos de sus hijos para acudir al hospital situado en las instalaciones portuarias. Tanto él como su sindicato llevaban mucho tiempo luchando contra los planes de la dirección de privatizar total o parcialmente Puerto Quetzal, y reivindicando el cumplimiento del acuerdo de trabajo negociado colectivamente.
Represión violenta
La lucha contra la privatización no sólo pretendía defender las condiciones laborales de los afiliados; también estaba motivada por el hecho de que este puerto, el más importante del país, constituye una fuente esencial de ingresos para el Tesoro público. Parte de los cuales se utilizan para financiar infraestructura locales, cruciales para Quetzal.
La gerencia decidió recurrir a las fuerzas policiales para amenazar y reprimir a los trabajadores, violando los convenios internacionales sobre derechos humanos y libertad de asociación que el país ha suscrito. Los trabajadores tenían miedo, pero también temían la perspectiva de perder sus empleos y los ingresos para sus familias. No querían que el puerto pasara de manos públicas a servir sólo a los intereses privados.
El sindicato había presentado diversas propuestas para modernizar el puerto, pero sus sugerencias habían sido simplemente ignoradas. En consecuencia, los trabajadores decidieron unirse y librar una batalla moral.
Pedro Zamora notó que le seguían. Empezó a recibir amenazas de muerte. Agentes de la policía fueron enviados a las manifestaciones sindicales. Se presentaron quejas a las altas instancias, al presidente del país. Pero la única respuesta fue el silencio.
A las 17,30 del 15 de enero, Pedro abandonaba el hospital y las instalaciones portuarias con sus dos hijos en su vehículo. Nada más salir del puerto notó que le estaban siguiendo.
Intentó escapar, pero fue obligado a estrellarse contra una pared, y empezaron los disparos.
Su primera reacción fue intentar proteger a sus hijos empujándoles contra el piso, lo que salvó sus vidas (su hijo de tres años resultó herido pero afortunadamente se ha recuperado). Su vehículo recibió unos cien disparos y Pedro fue alcanzado por 20 de ellos. No fue suficiente para sus asesinos. Según testigos que llevaron a Pedro al hospital, el sindicalista recibió “un tiro de gracia” en la cara, disparo que tristemente distingue los asesinatos asociados a los paramilitares.
Un gesto político
Creemos que esta aberración fue cometida para impedir que Zamora siguiera protegiendo los empleos de su gente y evitar así que se unieran a la ya larga fila de desempleados del país.
El silencio de las autoridades tras el asesinato parece apuntar en esa dirección. De hecho, los demás dirigentes sindicales han recibido desde entonces amenazas de muerte por teléfono y han empezado, como Zamora, a ser seguidos.
¿Cuánto puede valer la expansión de un puerto? ¿Cuánto puede valer una privatización? ¿La vida de una persona? ¿La cobardía de aquellos que cometieron el asesinato y de quienes lo ordenaron? ¿Quién querría comprar un puerto anegado en sangre?
A Pedro le faltaba un mes para cumplir 42 años. Después de 18 años trabajando en la empresa portuaria Quetzal, era un experimentado portuario. Sus colegas reconocieron su experiencia y talento eligiéndole para ocupar distintos cargos.
En 1999 fue elegido miembro de la Ejecutiva del sindicato: en 2001 era secretario de asuntos laborales y, hace apenas un año, en enero de 2006, fue elegido secretario general.
Pedro había luchado toda su vida – primero como trabajador, luego como líder sindical y en todo momento como guatemalteco– para defender sus derechos y los derechos de quines dependían del él, y en especial a su familia y a los miembros de su sindicato.
Los seres humanos deben unirse para oponerse a actos abominables como éste. ¿De qué sirve que un gobierno firme un tratado internacional de protección de los derechos humanos o sindicales si no tiene intención de respetarlo?
Pedro ya no está entre nosotros, pero nosotros sí seguimos aquí para continuar su lucha. Lucharemos por lograr unas condiciones equitativas y para proteger a sus miembros y líderes supervivientes, por el derecho a tener voz en el lugar del trabajo, por la transparencia del proceso de modernización del puerto en el que él trabajó y, por encima de todo, para conseguir el reconocimiento y la protección de la inviolabilidad de la vida de cada ser humano, ya sea trabajador, sindicalista, indígena, defensor de los derechos humanos o cualquier otra persona.
Pedro, no te olvidaremos. Actuando codo con codo daremos fin a la impunidad en Guatemala.
Antonio Rodríguez Fritz es secretario regional interamericano de la ITF.