Contra los tiranos del libre comercio
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LOS PORTUARIOS DE GUATEMALA Y COSTA RICA ESTÁN LUCHANDO POR UN TRABAJO DECENTE EN UN CLIMA DE VIOLENCIA QUE RECIENTEMENTE HA PRODUCIDO UNA VÍCTIMA MORTAL EN TERRITORIO GUATEMALTECO. POR SHARON JAMES
En junio de 2006, Óscar Arias, el nuevo presidente de Costa Rica, pronunció un discurso ante la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo.
“Como ganadores del premio Nobel, ambos sabemos que el trabajo decente se encuentra en el corazón de la paz” afirmó. (Oscar Arias recibió el premio Nobel de la Paz en 1987, y la OIT lo recibió en 1969). El presidente planteó también a la conferencia que “existe una vinculación necesaria entre el empleo decente y la paz, entre el trabajo y la defensa de la dignidad humana. El derecho al trabajo es un derecho fundamental, y sin respeto a los derechos fundamentales la paz no es sino una quimera”
Sólo cuatro meses más tarde, el gobierno costarricense que él dirige ordenaba el envío de agentes de seguridad a los puertos de Limon y Moin para ocuparse de la manipulación de las cargas sustituyendo a los miembros del sindicato afiliado a la ITF SINTRAJAP, representante de los portuarios, que se habían declarado en huelga de celo como medida de protesta contra los planes de privatizar los puertos.
“Pedro luchó toda su vida por defender
los derechos de los demás”
Antonio Rodríguez Fritz reflexiona sobre los antecedents que culminaron con el asesinato del respetado líder sindical guatemalteco Pedro Zamora.
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Los portuarios exigían, además, más de un millón de dólares que se les adeuda conforme al acuerdo firmado con el gobierno en 2005, que solventó el conflicto sobre las prestaciones impaga das desde hacía años.
Los portuarios tomaron medidas ante el persistente incumplimiento del convenio colectivo de trabajo por parte del gobierno y sus planes de privatizar los puertos sin dialogar con SINTRAJAP. Pero los trabajadores fueron atacados e intimidados en los puertos, en los cuales se impuso de hecho la ley marcial.
En la vecina Guatemala, uno de los países del mundo donde resulta más peligroso ser sindicalis ta, la policía armada ocupó Puerto Quetzal en esas mismas fechas. La compañía portuaria some tía a los portuarios a una represión constante y los líderes del Sindicato de Trabajadores Empresa Portuaria Quetzal (STEPQ) eran vícti mas de hostigamiento. Aunque el sindicato había intentando entablar un diálogo, la empre sa se había negado a cooperar. Una vez agotada esta vía, el sindicato inició una huelga y, a prime ras horas de la mañana del 9 de octubre, el gobier no envió a las fuerzas policiales.
La situación de los sindicatos portuarios en ambos países era desoladora. Pero, en ambos casos, la posición intransigente de los gobiernos sucumbió a las incesantes campañas sindicales, caracterizadas por la entrega de sus activistas, por forjar alianzas estratégicas y por tomar la iniciativa en los medios de comunicación. Trágicamente, en el caso de Guatemala, los progresos alcanzados por STEPQ provocaron el brutal asesina to por motivos políticos del dirigente del sindica to, Pedro Zamora, a principios de este año.
Actuar con impunidad
Hay numerosos gobiernos represivos en todo el planeta; pero la represión sindical no está limitada a países del calibre de Birmania. Hay gobiernos aparentemente democráticos dispuestos a atacar a los trabajadores simplemente por exigir sus derechos fundamentales y –por citar al presidente Arias– por defender su digni dad humana. Estos gobiernos cuentan con el apo yo tácito de la llamada comunidad internacional, firme defensora de la ideología del libre comer cio y de la eliminación de cualquier obstá cu lo que se ponga en su camino.
Este tipo de políticas neoliberales son preconiza das, por ejemplo, a través de acuerdos de la Or ga ni zación Mundial del Comercio, de la legislación de las organizaciones económicas regionales (como la fallida propuesta de la Comisión Europea que pretendía abrir el mercado portuario europeo), de los proyectos del Banco Mundial y de acuerdos tales como el Tratado de Libre Comercio de América Central (TLCAC).
Los gobiernos recurren a determinados argumentos –la necesidad de inversiones, de promover el comercio, como elementos esenciales para el desarrollo– para justificar la negación de los derechos sindicales. Lo sorprendente es que un modelo de crecimiento que viene fracasando espectacularmente desde hace décadas continúe siendo respaldado con tanto vigor. En consecuencia, para una mayoría abruma do ra de los trabajadores, el “empleo decente” al que se refiría el presidente Arias está en la actualidad fuera de su alcance.
No resulta entonces sorprendente que, cuando la ITF consultó a sus sindicatos afiliados sobre qué cuestiones debería abordar primordialmente la Campaña de la ITF contra los Puer tos de Conveniencia (POC), el tema de los dere chos sindicales apareciera como una preocupa ción para prácticamente todas las regiones. Y por ello, uno de los puntos centrales de la campaña POC consiste en empezar desde cero y conseguir el reconocimiento y el respeto a los derechos sindicales en los puertos en los que en la actuali dad no existen o están debilitados.
Plantar cara a los gobiernos deshonestos es más difícil de lo que parece en la práctica, pero hemos aprendido por experiencia, también en Costa Rica y en Guatemala, que varios factores importantes fortalecen nuestra lucha.
No ceder ante la intimidación
Cualquier organización sindical, ya sea de ámbito nacional o mundial, es tan poderosa como lo sean sus miembros. Sin la entrega de los activistas, nuestro movimiento no tiene ni fuerza ni futuro. En Costa Rica y Guatemala, a pesar de la presencia del agentes armados y de la intimidación, el personal y los dirigentes sindicales que les representan resistieron con entereza. Cuando la policía ocupó el puerto de Quetzal en Guatemala, comenzó a buscar a los líderes sindicales. A nadie tomó por sorpresa. La compañía portuaria llevaba despidiendo a trabajadores desde hacía tiempo, y ya con anterioridad había en vi a do a la policía armada a buscar a los dirigentes de los sindicatos; pero los trabajadores les habían protegido. En este último conflicto, los líderes sindicales fueron amenazados y agentes de seguridad armados siguieron e intimidaron a Pedro Zamora, el secretario general. En Costa Rica, a pesar de las intimidaciones, los portuarios convocaron una huelga porque el gobierno continúa ignorando sus reivindicaciones.
El conflicto en estos dos países no tiene que ver solamente con temas de empleo. Lo que está en juego son el desarrollo económico y social y la gerencia de las infraestructuras básicas –en este caso los puertos– en interés de los ciudadanos. En su calidad de organizaciones representativas de la sociedad civil, los sindicatos tienen un rol muy importante que desempeñar en el debate sobre el modelo de desarrollo nacional; y ambos sindicatos son capaces y están preparados para asumir este papel. En Costa Rica, SINTRAJAP y diversas organizaciones no gubernamentales propusi e ron un proyecto para la modernización de puerto Limón que mejoraría su rendimiento. Pero no recibieron respuesta algu na de la gerencia portuaria. En Guatemala, STEPQ tam bién instó al gobierno a modernizar el puer to para mejorar su productividad bajo la geren cia del Estado y reclamó legítimamente ser in clu i do en el proceso de consultas sobre su futuro.
En Costa Rica, otros trabajadores también pade cían problemas. La industria bananera exportó dos empresas conocidas por su antisindicalismo feroz. Además, la sociedad se ha movilizado en contra del tratado TLCA y, el 23 y 24 de octubre, un amplio grupo en el que estaban presentes los principales partidos de la oposición, las universida des públicas, organizaciones medioambientales, sindicatos, organizaciones de estudiantes y mujeres se manifestaron contra dicho tratado. Los funciona rios también declararon una huel ga como pro tes ta por este pacto comercial.
SINTRAJAP no libró su campaña en solitario. Re cu r rie ron a los medios de comunicación para sacar a la luz el problema que estaba larvándose en los puertos, consiguieron el apoyo de la opinión pública, forjaron alianzas con otros sindicatos y organizaciones de la sociedad civil que compartían intereses comunes y elaboraron una agen da social progresista.
Cooperación internacional
Muchos sindicatos reconocen que para que sus campañas tengan éxito la dimensión internacional no puede seguir siendo una idea de último momento. Debe ser un pilar clave, sobre todo porque ofrece interesantes oportunidades, ya que existen nuevos e importantes puntos de presión que se pueden ejercer sobre compañías y gobiernos. El apoyo que ofrece la ITF también se ha sofisticado y presenta varias facetas. En el caso de Costa Rica y Guatemala, la oficina regional, el personal de Comunicaciones y el de la Sección Portuaria colaboraron para apoyar al sindicato de diversas maneras. Organizar y coordinar las medidas de solidaridad es, naturalmente, la base de la labor de la ITF, y la respuesta que obtuvimos de las organizaciones afiliadas –no sólo de los sindicatos portuarios– ha sido excelente. Sin embargo, mantener los canales de comunica ción abiertos con los dos sindicatos y desplegar las estrategias apropiadas en los medios de comunicación, a escala regional e internacional, eran también medidas fundamentales para impulsar nuestras posibilidades de éxito.
En la era de la globalización, todos somos conscientes de las presiones que el comercio inter na cional impone a los trabajadores. Sin embar go, también pueden brindar a los sindicatos nuevas oportunidades de influir sobre los gobiernos y las empresas. En el caso de estos dos países la campaña tomó en consideración el hecho obvio de que las bananas son una exportación importante y que sensibilizar a la opinión pública sobre las violaciones de los derechos laborales en el comercio es una herramienta eficaz en los países industrializados.
Con esto en mente, la ITF se dirigió a su organización hermana, la Internacional de sindicatos de la alimentación, la agricultura, hoteles, restaurantes, catering, tabaco y afines (IUF) y juntas ejer ci e ron presión sobre las compañías de frutas que utilizan los puertos costarricenses y el Puerto Quetzal en Guatemala. También nos pusimos en contacto con Bananalink, una ONG que trabaja para mejorar las condiciones en las plantaciones bananeras.
A finales de octubre, tras un cambio de actitud radical del gobierno de Costa Rica, SINTRAJAP consiguió negociar un acuerdo histórico que cumplía sus reivindicaciones inmediatas y, en concreto, el establecimiento de una comisión especial para abordar la modernización de los puer tos y para investigar las condiciones laborales de los portuarios.
El gobierno de Guatemala anunció también su disposición a sentarse en la mesa de negociaciones y en enero de 2007 parecía que el conflicto estaba a punto de cerrarse, ya que el gobierno declaró ante el Parlamento su disposición a readmitir a nueve trabajadores despedidos injustamente a raíz de la enérgica presión ejercida por STEPQ. Sin embargo, poco después, en un dramático giro de los acontecimientos, Pedro Zamora fue asesinado a tiros con el marchamo de los paramilitares. Tras esta atrocidad, y al cierre de esta edición, no nos es posible determi nar cuál será el resultado de las amenazas de muerte que periódicamente reciben sus colegas. Desde aquí rendimos tributo a la visión y a la valentía de militantes sindicales como éstos, que arriesgan la vida por su compromiso de la lucha por los derechos fundamentales de sus compa ñe ros trabajadores.
Sharon James es secretaria adjunta de la Sección Portuaria de la ITF.