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Trucos del oficio

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Contexto de página: Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Número 26 enero 2007 > Trucos del oficio


GREG HARVEY, RESPONSABLE DE ORGANIZACIÓN NACIONAL DEL SINDICATO AUSTRALIANO DE LA INDUSTRIA FERROVIARIA, TRANVIARIA Y DE AUTOBUSES, ELEGIDO ORGANIZADOR DEL AÑO EN 2006 POR LA CONFEDERACION AUSTRALIANA DE SINDICATOS (ACTU), COMPARTE CON NOSOTROS LOS SECRETOS DE SU ÉXITO

Empecé a trabajar en la industria ferroviaria de mercancías en 1993, cambiando de vías e inspeccionando trenes en la estación de maniobras y encargándome de la maquinaria de izado, como grúas y carretillas elevadoras. Durante los primeros dos años contactaron conmigo varias veces compañeros del sindicato que me preguntaron si me quería presentar como delegado de empresa local. Pero yo declinaba la oferta pensando que ya tenía demasiadas cosas de las que ocuparme en mi vida. Entonces un día las cosas fueron mal para mí en el trabajo y me enfadé mucho con la dirección; pensé que aceptar el cargo me brindaba una oportunidad para responderle y lo hice.

Inicialmente no tenía ni idea de lo que tenía que hacer, así que avancé a trompicones. Empecé a darme cuenta de que conseguía las cosas que me pedían los miembros con una facilidad pasmosa. Una vez que la dirección se cerró en banda encabecé una huelga salvaje de 24 horas a la que se sumaron muchos miembros. Buena parte del personal de la compañía se implicó por primera vez en su vida en una actividad sindical. A partir de entonces conseguimos prácticamente todo lo que queríamos. Nuestro lugar de trabajo se convirtió en uno de los más militantes de la empresa, que tenia depósitos en los principales estados de Australia. Tuvimos al menos 10 managers en ocho años ya que la compañía lo intentaba todo para suprimirnos.

Después de unos cinco o seis años recibí un día una llamada en la que se me preguntaba si me interesaba ocupar un puesto en la RTBU que había quedado vacante. Hasta entonces sólo me había reunido una vez con un funcionario de la RTBU, el que solía venir a nuestra empresa. No tenía ninguna aspiración política. Tampoco tenía conocimiento ni interés en cuestiones políticas. Sin embargo, después de reunirme con funcionarios del sindicato RTBU en 2001, me decidí y acepté el cargo de secretario nacional adjunto de la división de operaciones ferroviarias, convirtiéndome así en un funcionario a tiempo completo de una de las oficinas de la sede nacional de la RTBU.

Ganar confianza

La curva de aprendizaje que recorrí fue enorme. De nuevo no tenía ni idea de lo que se suponía que tenía que hacer. Entonces no tenía formación sindical. No había subido a través de las distintas categorías, como solía ser habitual en nuestro sindicato. Y tuve que enfrentarme de repente no sólo con cuestiones de empresa, sino también con cuestiones de política interna del sindicato. De nuevo avancé a trompicones, de manera que cuanto más avanzaba más confianza tenía en mí mismo, y cuanto más confianza adquiría, más audaz me volvía.

Hoy soy el responsable de organización en el sindicato y me encanta mi trabajo. Me encanta sentarme con los empleadores para negociar los salarios y las condiciones del personal. Me encanta el contacto con los miembros. Me encanta saber que puedo ayudar a que las cosas cambien, ya sea para un solo trabajador o para muchos. No quiero ningún otro empleo en mi vida.

Me resulta increíble que me hayan pedido que me encargue de discutir con gentes que no me caen especialmente bien y cuya ideología y principios no comparto, y además me pagan por hacerlo. Sigue habiendo días en que siento que me pierdo. Entonces sigo el consejo que una vez me dio un sindicalista que estaba a punto de jubilarse. Me dijo: “Muerde más de lo que puedas tragar, y mastica como un loco”. A mí me funciona.

Éxitos de campañas

Tenemos una campaña en marcha contra el mayor operador ferroviario de transporte de mercancías de Australia, la Pacific National, para que firme un convenio de trabajo colectivo. La Pacific National engloba a Patrick Corporation (la compañía implicada en el famoso conflicto de los puertos australianos en 1998) y la multinacional TOLL Holding. A principios de año, TOLL Holding completó una OPA hostil de Patrick Corporation.

Desde marzo de 2005 esta campaña lleva 19 largos meses de lucha, con muchas batallas en el camino. Después de meses de negociaciones infructuosas, los miembros decidieron ejercer su derecho a la huelga en julio de 2005 (antes de la nueva legislación Howard). La compañía hizo todo lo posible para impedirlo, incluyendo la solicitud de interdictos al tribunal federal (que en dos ocasiones concedió y en otra denegó). Los miembros apoyaron firmemente la acción que se efectuó finalmente en agosto de 2005.

La compañía también presentó un acuerdo colectivo no sindicado a desempleados, para que votaran. La RTBU hizo una enérgica campaña en contra y consiguió un 87% de votos negativos.

No sólo mantuvimos el apoyo de nuestros miembros durante todo lo largo de la campaña; también hemos incrementado nuestra afiliación en 70 miembros en todo el país. No son malos resultados si consideramos que ya tenemos más del 95% de densidad sindical en esta compañía.

Además de aumentar la afiliación, esta campaña brindó al sindicato otros aspectos positivos: hemos aumentado y fortalecido nuestras estructuras de delegados y activistas en la compañía; contamos con mejores estrategias de comunicación y la solidaridad entre los miembros de distintas ubicaciones y categorías jamás ha sido tan sólida.

La verdadera clave del éxito de esta campaña ha sido la participación de los delegados y delegadas de empresa en todas las decisiones adoptadas. Los delegados de las bases estuvieron presentes en todas las reuniones de negociación. Aquellos que no formaban parte de los equipos de negociación seguían implicándose en el tema gracias al teléfono, a reuniones en la empresa o a un chat a través de la web.

El resultado de esta campaña es que hemos conseguido convenios colectivos apoyados por el sindicato, de tres años de duración, que han reportado incrementos salariales equivalentes al 18% durante tres años y medio (con efecto retroactivo al 30 de octubre de 2005). Hemos mantenido la mayoría de las condiciones de empleo que la compañía estaba atacando desde el principio. Tuvimos que hacer algunas concesiones pero éstas fueron respaldadas por las bases.

Uno de los problemas más difíciles que he encontrado es el de las comunicaciones y el de la participación de los miembros. En la era de la tecnología es cada vez más fácil comunicarse directamente con los afiliados. Esto es fundamental en una gran campaña porque otorga a las bases el sentido de participación y de propiedad de los resultados. Este concepto se aplica ya sea la campaña industrial, política o de otro tipo.

Organizar en un entorno hostil

Corren tiempos difíciles para los sindicatos que tienen que trabajar en Australia. El primer ministro John Howard y su banda de neoliberales y convencidos antisindicalistas continúan atacando las condiciones laborales. Tuvimos que resguardarnos durante un tiempo, pero sólo para revaluar nuestras estrategias. Mantener la cabeza gacha y esperar a que desaparezca supondrá nuestra aniquilación. Tenemos que saber cuándo atacar, y hacerlo con nuestras condiciones.

El movimiento sindical australiano ha completado su círculo casi por completo. Hace más de cien años nos encontrábamos en una situación parecida a la que sufrimos hoy. Entonces no sólo sobrevivimos a los ataques concertados de los conservadores, sino que crecimos y nos hicimos más y más fuertes. No tengo duda de que sobreviviremos y creceremos de nuevo, pero necesitamos aprender las lecciones que proporciona la historia.

Tenemos que pensar de forma creativa. Por ejemplo, si el empleador no nos deja reunirnos en la empresa con nuestros miembros, simplemente tendremos que buscar otra forma de reunirnos o de comunicarnos con ellos. Si eso significa utilizar la tecnología o congregarnos frente a las puertas de entrada, pues vale. Parte de mi trabajo como organizador consiste en esforzarme para que los miembros de nuestro sindicato comprendan que el gobierno conservador de Howard tiene que desaparecer.

Me consuela constatar que en otros países como el Reino Unido o Nueva Zelanda han padecido lo que estamos sufriendo ahora en Australia y han salido por el otro lado. Como organizador que debe trabajar en este entorno, tengo claro que el dicho de que más vale maña que fuerza viene como anillo al dedo. Cuanto más intenten este gobierno y sus leyes impedir que llevemos a cabo nuestra labor como sindicato, más formas creativas encontraremos para alcanzar nuestros objetivos.

Los efectos reales de las reformas antisindicales y anticolectivas del gobierno Howard aún no han salido a la superficie suficientemente en las industrias en las que organiza la RTBU. Hay tanta incertidumbre entre los empleadores como entre los trabajadores. Sin embargo, no cabe duda de que un porcentaje los empleadores, en cuanto sepan más sobre lo que la nueva legislación les permita hacer, intentará utilizarla en su propio provecho.

Tenemos que estar preparados para esta circunstancia. Tenemos que contar con un plan mucho antes de llegar a ese punto.

 



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Número 26 enero 2007

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