Entrevista
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Joseph Katende
El nuevo Secretario Regional Adjunto para África de la ITF, Joseph Katende, evoca su trayectoria como sindicalista y explica sus expectativas para el movimiento sindical en esta región
Entrada en el ruedo sindical
Fue en 1976, yo tenía 17 años, acababa de terminar mis estudios como mecánico. Conseguí un trabajo de verano en la compañía de autobuses del gobierno y, fue poner en cuestión nuestros salarios lo que me hizo estar en candelero.
Se suponía que los técnicos debíamos recibir un salario mínimo garantizado, pero no nos lo abonaban. Rápidamente movilicé a otros trabajadores para demandar un baremo especial. Acordamos acudir juntos durante el descanso a hablar con el jefe de personal, pero todos se echaron atrás. Así que tuve que ir solo.
El jefe de personal y el mecánico en jefe se negaban a recibirme, pero yo insistí en ver al director general. Por fin me autorizaron a reunirme con él y le expuse el caso. Una semana más tarde me llamó y me dijo: “No quiero otorgar este baremo a todo el mundo. Ya que ha venido usted solo, se lo doy sólo a usted”.
Cuando llegó el sobre de los salario, el mío abultaba mucho. Y todo el mundo comentaba: ¿dónde ha conseguido este tipo todo ese dinero? Me reí de ellos y me alejé. Pero un compañero vino corriendo detrás de mí y me preguntó: “¿Cómo lo has conseguido?”
Respondí: “Les dije a los demás compañeros que nos unieramos y lucháramos juntos. Pero ahora no puedo ayudarles porque se han traicionado a si mismos”. ¡Al final decidieron nombrarme su delegado sindical!.
Tan pronto como fui elegido, me presenté al delegado sindical jefe para decirle que debíamos plantear este problema en la mesa de negociaciones. Y así es como comenzó todo.
Libertad real para defender a al personal
Tras completar mi formación volví a trabajar en la misma compañía, en la que me quedé 14 años. Subí de categoría en mi trabajo y también en el sindicato.
En 1990 me nombraron director regional de autobuses de Uganda Occidental. Pero también había sido nombrado tesorero nacional del sindicato. La compañía me pidió que renunciara al sindicalismo y les dije: “No dimitiré”. De hecho fue entonces cuando la central nacional de Uganda me pidió representar a los trabajadores en la Magistratura Laboral.
Fue una época en la que empecé a sentirme incómodo. Mi sindicato era cada vez más débil. Su secretario general había abandonado el puesto y su sustituto provisional no tenía peso suficiente. La ejecutiva me preguntó si me atrevía a ocupar la Secretaría General.
En aquel momento mi salario en la empresa era elevado y lo que recibía como secretario general, muy poco. Pero decidí aceptar. Era un trabajo excitante. Para mi, ese puesto significaba tener libertad para defender a los trabajadores.
Mi familia creyó que me había vuelto loco. En África, cuando alguien tiene un buen trabajo no es sólo suyo. Una delegación familiar vino a casa para preguntarme si estaba seguro de lo que hacía. Pero acabaron apoyándome.
Habíamos perdido muchos miembros: de 2.400 pasamos a sólo unos 600 en seis meses, debido a los despidos. La situación era realmente penosa. Después de mi elección establecí una nueva estrategia y asigné a nuevos organizadores a tiempo completo. Yo también me dediqué al reclutamiento y a la organización sindical utilizando mi propio automóvil familiar, porque la situación era realmente mala.
Atraer nuevos miembros: medidas urgentes
Varias compañías estatales –Uganda Transport Company, People’s Transport Company y Uganda Airlines– estaban en plena reestructuración y despedían a diestro y siniestro. De hecho, las reorganizaron hasta aniquilarlas, ya que ninguna de ellas existe en la actualidad.
El trabajo de las compañías de autobuses fue asumido por pequeñas empresas privadas, muchas de las cuales pertenecían a los altos cargos del gobierno. Alguno de estos cargos no tenía ni idea sobre el transporte.
La situación era catastrófica. Además de reclutar a nuevos miembros tenía que conseguir indemnizaciones para los despedidos. Mi estrategia fue seguir a nuestros miembros despedidos hasta las empresas donde encontraban un nuevo empleos. Allí les convencía para que se afiliaran de nuevo a nuestro sindicato. Les dije que no perdieran la fe, que trabajaran codo con codo con nosotros. También acudí a nuevos sectores, como la seguridad y el sector “informal”.
En su proceso de reestructuración, las compañías externalizaban funciones clave como el catering, los servicios de escala y la seguridad. Conseguí recuperar a los miembros pero la batalla fue colosal.
En 1993 empezamos a negociar los primeros convenios. Después de tres años, y a pesar de la resistencia de la patronal, conseguimos firmar los primeros convenios en 1996. Para entonces ya contábamos con 1.600 miembros.
Educación, experiencia internacional y la ITF
En 1997 la Alta Comisión Británica me invitó a conocer al embajador y a explicarle la situación laboral de mi país. Tras nuestra entrevista el embajador me preguntó en qué universidad había estudiado. Le contesté que jamás había puesto los pies en una universidad: “Entonces, ¿dónde aprendió todo esto?” exclamó.
Le respondí: “Me tomo mi formación sindical muy en serio”. De hecho, debo gran parte de mi formación a la ITF. Descubrí la ITF en 1978, enun seminario sobre el rol y las funciones de los delegados sindicales, organizado en Kampala por la ITF y la Friedrich Ebert Foundation (FES).
Hasta entonces desconocía que existiera una organización internacional tan poderosa. A partir de ahí me he mantenido en estrecho contacto con la ITF y le he consultado en numerosas ocasiones a lo largo de los años.
El Alto Comisionado Británico me recomendó para una beca en la Universidad Ruskin, en Oxford, y la ejecutiva del sindicato me concedió un permiso de estudio. Así que entre 1997 y1998 estudié en el Reino Unido mientras mis suplentes me sustituían con eficacia.
Dos meses después de conseguir mi diploma, la Comisión volvió a contactar conmigo para informarme de que me habían otorgado la prestigiosa beca británica Chevening para estudiar un Master de Relaciones Laborales en la Universidad de Cardiff.
Cuando volví a Uganda retomé mi trabajo. Pero en 2000 la CIOSL me pidió que me encargara con urgencia de reforzar las capacidades de algunos sindicatos del sur de África.
Mientras completaba esta misión, la OIT anunció una vacante en Kampala, financiada por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, como coordinaror de un proyecto de refuerzo de las capacidades de los interlocutores sociales. Conseguí el empleo, pero sin perder el contacto con la ITF y con mi sindicato, como administrador.
Una visión de África
Hoy soy Secretario Regional Adjunto para Africa de la ITF y me gustaría ayudar a los sindicatos africanos a alcanzar todo su potencial. Desearía que los afiliados a la ITF sean identificables allí donde vayan. Quiero que toda persona que se cruce con un trabajador miembro de un sindicato afiliado a la ITF sepa que forma parte de nuestro movimiento. Esto se convertirá en realidad sólo si estos sindicatos influyen de forma positiva en las vidas de la población.
Quiero que estos sindicatos se conviertan en miembros ineludibles de la familia ITF, por lo que pueden conseguir en defensa de sus asociados. Me gustaría que se volvieran más autosuficientes económicamente; y que tuvieran algo de dinero para consagrarlo a sus miembros.
Si no hay democracia, no es posible que los sindicatos lleguen a ser poderosos, y es poco probable que la paz prevalezca dentro de los sindicatos. Por eso mis prioridades serán fomentar la democracia, la sindicalización, la educación y la solidaridad internacional.
Quiero que los problemas que hay en el mundo sean abordados con el apoyo de África. Si el problema surge en Caracas, quiero que los trabajadores de Caracas sepan que los trabajadores de África les están prestando atención. Quiero sentir ese espíritu de familia enel seno de la ITF.
Mi "hermano mayor" Roxy Udogwu (secretario regional de la ITF en África) ha realizado una excelente tarea en nuestro continente. Ha trabajado sin adjunto, y ha implantado la presencia de la ITF en Africa. Haré todo lo posible por continuar su formidable labor para que su sueño, la libertad de los trabajadores africanos del transporte, se haga realidad.
Congreso de la ITF en 2006: el reto de la sindicación
Me gustaría que el Congreso, –dado que es el primero que la ITF celebra en suelo africano y que ha elegido como lema ‘Organizándonos mundialmente’– ponga el acento sobre la necesidad de forjar la solidaridad internacional intensificando la organización sindical en las regiones más difíciles. La labor de sindicación es extremadamente ardua en el África de hoy, por estar la democracia ausente desde hace mucho tiempo. Hay países africanos intentando democratizarse, pero su camino está sembrado de obstáculos. Lo mismo les ocurre a los sindicatos que intentan ser la voz de los trabajadores y de las trabajadoras.
Muchos gobiernos africanos piensan que los sindicatos crean rigideces en la economía. Muchos han adoptado una desreglamentación indirecta, aprobando normas que no se aplican. Son muchos aún los trabajadores que son despedidos por intentar afiliarse a un sindicato. Me gustaría que este congreso examinara las dificultades específicas de la organización, empezando por África.
Necesitamos la solidaridad internacional para plantear las preguntas fundamentales y velar por que los trabajadores y las trabajadoras sean libres para afiliarse y negociar colectivamente.
Entonces se materializará la auténtica democracia. Porque no podemos decir que existe democracia si ésta no ha llegado a las empresas, que es donde los trabajadores pasan la mayor parte del día. Sin democracia en el trabajo, no hay democracia en el país.
Estamos ante una tarea titánica pero se trata de una misión que juntos podremos cumplir. Estoy convencido de que los sindicatos afiliados tomarán las medidas adecuadas.
Entrevista de Kay Parris.