¿A qué esperan?
Nigeria cuenta con una nueva compañía aérea, ¿Recibirán ahora los empleados de su predecesora lo que les adeudan? Por Halima Ibrahim.
Virgin Nigeria despegó a finales de junio, trece meses después de la liquidación de la aerolínea nacional, Nigeria Airways, cuyos empleados siguen a la espera de recibir las pensiones y las primas que se les adeudan desde hace dos años.
Gracias a las presiones sindicales, altos funcionarios del gobierno han accedido a examinar la crisis suscitada por estos atrasos. Los sindicatos han amenazado con iniciar un boicot y han solicitado apoyo a la ITF y a las embajadas de otros seis países. En el momento de publicar estas páginas, la situación continúa sin resolverse. De hecho, los principales líderes del sindicato han sido citados por la policía nigeriana para ser interrogados, acusados de constituir un peligro para la seguridad.
En una carta enviada el 12 de mayo a Sir Richard Branson, presidente de Virgin Nigeria, el secretario general de la ITF, David Cockroft, expone: “Virgin Nigeria no es, sin más, una nueva compañía que empieza a operar en este país. Virgin Nigeria ha pasado a controlar los principales bienes y la red de rutas de la extinta Nigeria Airways. Por lo tanto, debemos considerarla como su sucesora y, en consecuencia, responsable de que se alcance una solución satisfactoria, si no jurídicamente, al menos moralmente”.
Los trabajadores, ignorados
Los sindicatos afectados, afiliados a la ITF, – a Asociación de Personal Superior de Servicios de Transporte Aéreo de Nigeria (ATSSSAN), la Unión Nacional de Empleados de Transporte Aéreo (NUATE) y la Asociación Nacional de Pilotos y Mecánicos de Vuelo (NAAPE)– reprochan al gobierno los esfuerzos que ha desplegado por ultimar todos los requisitos necesarios para inaugurar Virgin Nigeria y, por contra, que no haya movido un dedo para que se liquiden las deudas pendientes.
Los empleados exigen que les abonen los atrasos salariales y de pensiones, que les entreguen los certificados de jubilación, tres meses de salario como indemnización, una prima por cese, pensiones y otras prestaciones por despido desde mayo de 2004, fecha de la liquidación de Nigeria Airways.
En enero de 2005, el gobierno finalmente se avino a cumplir la primera reivindicación y pagó 17 meses de salarios y 26 meses de atrasos en las pensiones de jubilación, pero no se ha avanzado aún en la satisfacción del resto de las demandas.
En mayo de 2005, el personal decidió convocar un mitin y una marcha de protesta. Declararon a la prensa: “Hasta que no finalicen todos los procesos de la liquidación, ninguna compañía debería volar como aerolínea de bandera o nacional, utilizando las propiedades y rutas desarrolladas por Nigeria Airways”.
El liquidador designado por el gobierno ha insistido en que se procederá a abonar los pagos sólo cuando los trabajadores abandonen sus oficinas oficiales. Pero los sindicatos consideran que esto equivaldría a un suicidio legal, que permitiría al liquidador deshacerse de ellos sin abonarles la cantidad que les corresponde.
Justo antes de la inauguración de Virgin Nigeria, el ministro de Transporte Aéreo anunció que se habían pagado todas las prestaciones por cese del personal, dejando vía libre al despegue de la nueva aerolínea. Pero el ministro mentía.
Interrogantes sobre la propiedad
El ministro anunció públicamente que Virgin Nigeria es una entidad totalmente privada en la que el gobierno federal no está interesado; sin embargo, aprobó la renovación y la reforma de los terminales de salida y de llegada del Aeropuerto Internacional Muritala Muhammed (Lagos) exhibiendo los colores y el logo de Virgin Nigeria.
Esta obra se ha llevado a cabo con fondos públicos y ha recibido una lluvia de protestas provenientes de las compañías aéreas nacionales, de las autóctonas, del personal aeroportuario y del público en general, que hoy le llaman “el ministro de Virgin”.
En una carta dirigida al ministro el año pasado, la ITF declaraba que Nigeria Aiways es una empresa de servicio público cuyos empleados, en consecuencia, son funcionarios públicos. De conformidad con la legislación laboral y con la Constitución nigerianas, estos trabajadores tienen derecho a gratificaciones y a pensiones. Presumiblemente en respuesta a esta declaración, el ministro informó a los representantes de los trabajadores y al comité designado sobre transporte aéreo, que Nigeria Airways jamás fue propiedad del gobierno federal y que por ello no se puede plantear la cuestión de las gratificaciones y de las pensiones del gobierno. No obstante, el ministro aún no ha aclarado quién era el propietario de la aerolínea, si no lo era el gobierno.
Por otra parte, ha surgido una facción más militante que considera que los sindicatos están siendo demasiado “caballerosos” en esta crisis. Se trata del Movimiento para la Actualización de los Derechos del Personal de Nigeria Airways (MARNAW).
La Autoridad Federal de Aeropuertos de Nigeria (FAAN) ha elaborado una larga lista de reducción de personal. Los empleados se han unido a MARNAW y a las compañías aéreas nacionales para exigir la dimisión del ministro. Algunas embajadas, políticos y ciudadanos afectados han hecho un llamado al presidente Olusegun Obasanjo para que intervenga en el asunto.
Halima Ibrahim pertenece a la ejecutiva del sindicato ATSSSAN de Lagos, Nigeria.