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محتوى الصفحة: Home > مجلة النقل الدولي "Transport International" > Transporte Internacional Edición 21 Octubre 2005 > El Teamsters es mi vida
Tyson Jonson (arriba) relata las alegrías y las dificultades que entraña ser vicepresidente regional (sur) y director nacional de mercancías del sindicato estadounidense Teamsters
¿Por qué se afilió al sindicato Teamsters?
El Teamsters es mi vida. Me uní al sindicato en 1966, cuando entré a trabajar como empleado portuario para Yellow Transportation. Mi padre se pasó la vida al volante de un camión y era responsable sindical. Así que, desde muy joven, comprendí que para los trabajadores no existe otra forma de ganar en esta vida que formar parte de un sindicato. Para conseguir unos niveles salariales y unas prestaciones justas, para proteger a tu familia y, lo que para mí es más importante, para que nos respeten en el lugar de trabajo.
¿Qué obstáculos encuentra a la hora de organizar al personal?
A principios de los 80, la división de carga sufrió un duro golpe, con la liberalización de la industria de los camiones. Nuestro nivel de afiliación se ha reducido considerablemente debido a la disminución de compañías transportistas sindicadas. De 400.000 afiliados a principios de los 80, hoy quedan 88.000.
En los Estados Unidos asistimos a una desindicalización de la mano de obra a través de la legislación. La administración actual ha presidido acuerdos de libre comercio, como el TLCAC y el PLGA, que probablemente obligarán al gobierno a sufragar los costes de una gran autopista interestatal que recorra desde Sudamérica a los Estados Unidos. Esto va a permitir que un mayor número de camiones extranjeros no sindicados, que trabajan por salarios muy inferiores, entren y salgan de nuestro país con mercancías.
Nuestra Junta Nacional de Relaciones Laborales no está presidida en estos momentos por personas afines a los trabajadores. De hecho, está demostrando un interés patente en proteger a la patronal, a los grandes negocios, y no a las personas para cuya protección fue creada, que es la clase trabajadora.
Hoy encontramos muchos, muchos casos de violaciones flagrantes de la ley que pasan a través de los procedimientos adecuados pero que, cuando llegan a nivel nacional, caen en vía muerta.
¿Cree que ustedes comparten las mismas preocupaciones que otros sindicatos?
Nos interesa mucho y nos preocupa establecer una estrecha red de relaciones con otros sindicatos internacionales. No nos cabe duda de que la globalización es un proceso arrollador cuya agenda incluye la eliminación de los sindicatos de trabajadores en el mundo entero.
Uno de los intereses comunes más inmediatos que compartimos con otros sindicatos es el caso de DHL, que a finales de 2003 ha adquirido Airborne Express, una veterana compañía estadounidense en la que representamos a 7.000 miembros.
Cuando DHL compró esta compañía e iniciamos una negociación con ella, dimos un paso clave. DHL intentó fusionar y dar antigüedad a empleados no sindicados, porque tenía la pretensión de bloquear el sindicalismo estadounidense. Pero gracias a nuestras negociaciones conseguimos integrar las actividadesde Airborne en las de DHL.
También conseguimos mantener la organización sindical y, desde entonces, hemos logrado organizar tres de las cuatro filiales más importantes de los Estados Unidos.
Protegimos la antigüedad de todos nuestros miembros y la de unos 235 empleados de DHL, que decidieron afiliarse a nuestro sindicato. Muchos otros entraron contratados por primera vez y hoy tienen plenos derechos y disfrutan de las condiciones de trabajo acordadas en el convenio.
¿Fue fácil alcanzar estas victorias?
No. Fueron el resultado de unas largas y tensas negociaciones durante muchos meses. Nuestro éxito se debe a nuestra perseverancia, a nuestra tenacidad y a que nos mantuvimos en nuestro sitio, nada más. DHL es una compañía poderosa, pero no más que el sindicato Teamsters dentro de las fronteras estadounidenses. Cueste lo que cueste, protegeremos los intereses de nuestros afiliados locales.
El problema para nuestros sindicatos son los ataque que sufren durante el proceso electoral de cada empresa. Durante el intervalo que transcurre desde el día en que presentan la solicitud de reconocimiento sindical al consejo de administración de la compañía y el día de la votación. Los empresarios estadounidenses gastan millones de dólares contratando a asesores jurídicos antisindicales especializados en lavar el cerebro de los trabajadores para que no se afilien al sindicato.
¿Qué factores juegan a su favor?
Cuando un nuevo empleado llega a una empresa que nosotros representamos, no hay problema, porque esta persona puede afiliarse libremente. De hecho, ésta ha sido la fuente de nuestro crecimiento en los últimos 10 ó 15 años: nuestra afiliación crece en las compañías en las que estamos presentes. Pero dado que las jubilaciones y los cierres de empresas superan a las nuevas incorporaciones, la pérdida se incrementa, aunque seguimos siendo un sindicato muy poderoso. Hay muchos gremios afiliados bajo el paraguas de la AFL-CIO, que se fusionaron para convertirse en Teamsters porque les gusta el poder y la capacidad de negociación de los Teamsters como sindicato general.
Aunque cuando se dice ‘Teamsters’ se le asocia directamente con los camioneros, también representamos a personal de enfermería, agentes de policía, abogados, administrativos, mecánicos, personal de almacén, de panaderías, docente y muchas otras categorías.
¿Cuáles considera los puntos fuertes de su sindicato?
Nuestro sindicato hace mucho hincapié en la autonomía de los sindicatos locales. Si usted pertenece a un grupo de directores de colegio que se organizan en Filadelfia, tendrán mucho control sobre su negociación colectiva, sobre los términos del contrato colectivo que firmen y sobre cómo van a estar representados, porque la mayor parte del dinero necesario viene de su sindicato local. La mayor parte de la labor de organización también se realiza localmente. No procede necesariamente de campañas de organización internacional. Acudimos a los sindicatos internacionales para estudios, asesoramiento jurídico, estrategias corporativas, ayudas financieras y comunicaciones. Es decir, el sindicato nacional envía trabajo de base para ayudar, pero las campañas siguen siendo controladas por el sindicato local.
Los Teamsters han crecido de muchas formas, sobre todo a escala local y en materia organizativa, pero también en una vía muy importante: hemos sido capaces de firmar convenios colectivos nacionales con cláusulas que disponen que cualquier nueva filial abierta por esa compañía tendrá que estar sindicada.
Inicialmente luchamos con compañías en las que no tenemos representación alguna, hasta que conseguimos organizar un nuevo grupo. Muchas compañías empezaron de esta forma y ahora las representamos en toda la nación. Aunque comiencen en cada sindicato local con contratos individuales, al final van creciendo y extendiéndose por todos los Estados Unidos.
¿Qué piensa sobre la cooperación sindical mundial?
Desde que nos reunimos con otros sindicatos afiliados de la ITF presentes en compañías integradoras de todo el mundo, esperamos formar parte de un grupo de trabajo permanente que intercambie información sobre cómo tratar con estas multinacionales. Tenemos que convertirnos en un sindicato virtual de solidaridad mundial, con independencia de dónde estén ubicadas estas compañías.
Entrevista de Kay Parris.الصفحة الرئيسية للأقسام:
Issue 21 October 2005
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