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Agenda No. 1 2007 > Llamada de alerta

Llamada de alerta

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Los expertos en problemas de salud están advirtiendo que, de no adoptarse medidas urgentes, la Europa Oriental y países de Asia Central experimentarán una epidemia de SIDA igual a la que hoy día está sufriendo África


¿POR QUÉ  APENAS SI OÍMOS HABLAR DE ELLO?, SE PREGUNTA KEMAL ULKER

El crecimiento de la epidemia del VIH/SIDA en los países de la Europa Oriental y del Centro de Asia es uno de los más rápidos del mundo. El informe mundial de ONUSIDA para el 2006 coloca el número de personas infectadas por el VIH en dichas zonas en unos 1,5 millones en el 2005, cifra que indica que, en el espacio de 10 años solamente, la prevalencia de la enfermedad en la región ha aumentado 20 veces.

El informe centra particularmente su atención en Ucrania (país en el que el número anual de nuevos diagnósticos va en aumento) y en la Federación Rusa, que está experimentando la mayor epidemia de SIDA en Europa.

El informe indica asimismo que Kazakistán, Tajikistán y Uzbekistán están sufriendo también verdaderas epidemias, con índices anuales de infección en rápido aumento en cada uno de estos países.

Aunque el índice de infección en los países del sureste de Europa es relativamente inferior, muestran vulnerabilidad a nuevos brotes del VIH como consecuencia del nivel en el abuso de los narcóticos inyectables y en comportamientos sexuales arriesgados.

No es ésta la primera vez en que la atención se ha centrado en la Europa Oriental. La creciente prevalencia de la enfermedad ha venido observándose ya desde hace varios años, habiéndose establecido, al igual que en muchas otras regiones, que los trabajadores del transporte son un grupo particularmente en peligro.

Dos estudios llevados a cabo por el Banco Mundial en el 2003  --en los que se examinó la práctica de sexo casual entre camioneros y trabajadoras del sexo comercial en las zonas fronterizas de Polonia y Lituania--  pusieron en evidencia la seriedad de la amenaza para los camioneros y para sus familias y cónyuges.

Estos estudios sirvieron para demostrar que, al igual que en otras regiones, el aumento en el comercio internacional y el transporte transfronterizo entre países de la Europa Central y Oriental y los países del Báltico constituyen un conducto para la rápida propagación del VIH, si no se adoptan urgentemente medidas apropiadas. 

El neoliberalismo y el VIH

La esperanza media de vida en los países del viejo Bloque Oriental y Unión Soviética ha experimentado una profunda reducción como resultado de los cambios socioeconómicos ocurridos como consecuencia del desmoron­amiento del comunismo y de la apertura de los mercados.

Sobre la base de datos procedentes de 27 países de la región, un estudio aparecido en el 2003 en la revista médica The Lancet concluía: “La profunda conmoción socioeconómica ocurrida en la vieja Unión Soviética durante la década de 1990 ha resultado en un marcado aumento en la incidencia del abuso de narcóticos, de la prostitución, del VIH y de otras infecciones sexualmente transmitidas.

“El rápido declive en las condiciones socioeconómicas y una desigualdad cada vez mayor han proporcionado a la población una sensación de desesperación, que constituye un terreno abonado para la transmisión del VIH, como consecuencia del aumento en comport­amientos sexuales arriesgados, la prostitución y el abuso de narcóticos. Una economía en dificultades contará con menos recursos para fines de prevención y de cuidados sanitarios”.

El informe del Banco Mundial viene también a confirmar lo siguiente: “El desempleo en gran escala y la inseguridad económica, junto con la liberalización de las normas socioculturales han hecho de esta región campo fértil para la propagación del VIH. El número sin precedentes de jóvenes que no concluye sus estudios secundarios y la escasez de puestos de trabajo hacen que muchos de estos jóvenes se hallen en peligro de entrar a formar parte de la población de drogadictos o de convertirse en trabaja­dores/as del sexo casual”.

La creciente crisis de VIH/SIDA en esta región ha recibido una atención relativamente escasa a nivel internacional y aun dentro de los países interesados, pareciendo ser que la infección con el VIH/SIDA ha ido medrando en la región dentro de una cultura de silencio y aun negación de su existencia. 

Avisos tempranos ignorados

En diciembre del año 2000, fecha en que el número total de personas infectadas con el VIH en la Europa Oriental ascendía a 700.000, la Organización Mundial de la Salud publicó un mensaje como resultado de nuevos y preocupantes datos que apuntaban hacia una alarmante epidemia del VIH. En dicho mensaje se afirmaba: 

“Tenemos una oportunidad única de contener la epidemia mediante la institución de medidas nacionales tempranas cuida­dosamente dirigidas y bien coordinadas, con el firme apoyo de las agencias internacionales. La presente generación de niños y jóvenes de la Europa Oriental es una generación en peligro. Hubo un tiempo en que África tenía solamente 400.000 personas infectadas con el VIH. En la actualidad, dicha cifra asciende a casi cuatro millones. Nuestra ventana de oportunidad todavía no se ha cerrado. Ha llegado el momento de actuar.”

Lamentablemente, a la luz de las estadísti­cas más recientes de ONUSIDA, parece ser que se ha hecho caso omiso de este aviso.

Un reto crítico y fundamental para las estructuras gubernamentales, para la sociedad y para los sindicatos del transporte en esta región es encontrar medios de superar el síndrome de rechazo, que alienta a grupos vulnerables, tales como los trabajadores del transporte, a continuar con su comport­amiento, ignorando los peligros que conlleva.

Los sindicatos de la región tienen que hacer frente a muchos otros problemas y, en general, no se muestran inclinados a asignar prioridad al problema del VIH/SIDA, que sigue considerán­dose, a menudo, como problema confinado a los drogadictos. Esta actitud ha constituido un verdadero reto para la Organización Internacional del Trabajo, que cuenta con proyectos de prevención y apoyo en la región y, en particular, en Rusia y Ucrania.

No cabe duda de que esta epidemia ha adquirido nuevo ímpetu entre los/las trabaja­dores/as sexuales y sus clientes, constituidos en un número considerable por los trabajadores del transporte. No está tan claro si los sindicatos del transporte en la región han intensificado sus esfuerzos contra el VIH y el SIDA.

Cristina Tilling, de la ETF, explica: “Durante los últimos quince años, estos sindicatos han tenido que hacer frente a una rápida reforma de su sector y, en consecuencia, han centrado sus recursos y esfuerzos en la lucha en defensa de los puestos y condiciones de trabajo en un sector del transporte totalmente liberalizado”. 

Tal como apunta Tilling, tal vez estos sindicatos se vean en breve forzados por sus propios miembros a acelerar su respuesta: “Es posible que la propagación de la enfermedad se convierta en un riesgo aún mayor con la creación en Europa de corredores de transportes de larga distancia sin fronteras, en una Unión Europea ampliada.”

Resultados de las encuestas

Las encuestas del Banco Mundial se realizaron en cuatro cruces fronterizos de Polonia y en una estación de trabajo en Vilnius, Lituania. Durante la realización de los estudios, se seleccionaron secuencialmente 901 camioneros en las colas de espera y personal preparado realizó las entrevistas.

La encuesta realizada en Polonia (con mucho la más importante y detallada) mostró que la fuerte correlación establecida en otras regiones entre las largas ausencias del hogar y un elevado comportamiento sexual arriesgado tenía también aplicación a esta parte del mundo.

La casi totalidad de los camioneros que respondieron a la encuesta viajaban regularmente al extranjero (72,8% de ellos al menos dos o tres veces al mes) y el 80% manifestaron invertir un mínimo de cuatro meses al año alejados de sus hogares. Un 25% de los encuestados afirmaron haber invertido entre 15 y 21 días fuera de sus hogares en el último mes y más del 95% dijeron que pasaban las noches en lugares de aparcamiento en carretera.

Del 42,3% de los camioneros que admitieron tener sexo casual durante sus viajes, el 18,4% manifestó que nunca utilizaban condones y 15% solamente los utilizaba en algunas ocasiones. Casi el 60% de los encuestados dijo que nunca utilizaban condones en su hogar.

Una clara mayoría de los encuestados (72%) no creían encontrarse en peligro de contraer el VIH/SIDA. Solamente el 16% de los encuestados opinaron que se encontraban en peligro y el 12% restante no estaban seguros.


Junto con la Unión Internacional del Transporte por Carretera, la ETF se halla a la vanguardia en la lucha a favor de una política de la Unión Europea que exija la creación de lugares seguros y decentes de descanso para los conductores, medida que se espera contribuirá a reducir el nivel de las infecciones entre los conductores en todas los países europeos.

La ETF se halla interesada en impulsar el debate sobre el VIH/SIDA entre los sindicatos europeos, no sólo para fomentar el ­reconoci­miento de la envergadura del problema, particularmente, en la Europa Central y Oriental, sino también para conseguir que se coloque en el contexto apropiado.

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