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Agenda No. 1 2007 > Triángulo de riesgo

Triángulo de riesgo

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El comportamiento arriesgado de los pescadores nacionales y extranjeros, de los camioneros y de las trabajadoras sexuales en una de las ciudades costeras de Namibia podría tener serias consecuencias, informa Wezi Tjaronda


La economía de la ciudad portuaria de Walvis Bay, situada a más de 350 km de la capital de Namibia, Windhoek, depende de una importante industria de pesca comercial. Dada su situación entre dos importantes arterias del transporte (la Trans Kalahari y la Trans Caprivi), la ciudad se encuentra directamente conectada con cuatro países africanos y con otros países mucho más lejanos.

La industria pesquera atrae a un gran número de trabajadores extranjeros, procedentes de China, Rusia y España, que llegan regularmente en buques pesqueros inter­nacion­ales y frecuentan la ciudad durante su permanencia en el puerto. Tanto los pescadores nacionales y extranjeros como los conductores de camiones entran en contacto con las trabajadoras de sexo comercial del puerto, compartiendo, a veces, las mismas compañeras sexuales. Como resultado de ello, las infecciones adquiridas a lo largo de las rutas del transporte pueden llevarse a otras partes del mundo y producir nuevas infecciones, a menudo con nuevas cepas del virus.

Voces del triángulo


 “Creo que estas chicas están ayudando a los pescadores. Los pescadores no tenemos tiempo suficiente para encontrar una chica que no cobre por relaciones sexuales. A veces, llegamos por la mañana y volvemos al mar durante la tarde del mismo día. La realidad es que no tenemos tiempo para tratar de conseguir una mujer normal y ésta es la única opción a nuestra disposición para estar con una mujer”. -Pescador nacional

“Utilizo condones cuando my novio de confianza no me da dinero alguno y tal vez ni siquiera tenemos jabón en casa y sé que no hay ningún lugar donde él pueda conseguir dinero. Entonces, me voy, sin decirle dónde (o diciéndole que voy a visitar a familiares o amigas) y me encuentro con hombres (para tener sexo por dinero), que utilizaré para comprar condones que utilizo con ellos y, cuando vuelvo a estar con mi novio, continuamos haciéndolo sin condones.” -Trabajadora comercial del sexo, jornada parcial/ocasional

“Aunque a algunas de estas mujeres que se venden no les gusta utilizar condones, a mí me gusta utilizarlos porque muchos de mis amigos han fallecido del SIDA y no quiero seguir su camino, siendo ésta la razón por la que utilizo condones”. Camionero “Tengo miedo porque he estado viniendo por mucho tiempo. A veces, me daba cuenta, pero tengo miedo... Uno tiene sexo con una chica y después siente miedo de que tal vez haya contraído la enfermedad”. -Camionero que no utiliza condones


“Bajo estas condiciones, las consecuencias de un comportamiento arriesgado son verdadera­mente internacionales y sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros”, afirma un estudio sobre el VIH/SIDA titulado “Buques, camiones y clubes. La dinámica de un comporta­miento arriesgado sobre el VIH en Walvis Bay”.

Este estudio es un resumen de los resultados de un estudio mucho más amplio realizado para la Organización Internacional para las Migraciones, que puso en evidencia que las infecciones adquiridas en otras partes del mundo pueden llegar a Walvis Bay y, a continuación, a otras ciudades y países vecinos. 

Comportamientos variados

Este estudio reveló que los pescadores extranjeros tienden a residir en sus buques durante su estancia en Namibia por períodos de tres a seis meses, con cortos períodos de permiso de un par de días en tierra firme. En general, estos pescadores poseen escasos conocimientos sobre el VIH.

Durante su permanencia en el país, muchos de ellos mantienen breves relaciones sexuales con trabajadoras comerciales del sexo y algunos mantienen sexo regular transaccional con “amigas” que, aunque no son realmente trabajadoras comerciales del sexo, aceptan ocasionalmente dinero, regalos, alimentos, alcohol o un lugar donde permanecer, a cambio de sexo.

Estas “amigas” puede que tengan relaciones sexuales exclusivamente con sus compañeros mientras se hallan con permiso de tierra o en la ciudad, para buscar nuevos clientes, una vez que los hombres retornan al mar.

Según este estudio, los pescadores españoles tienden a mantener relaciones de mayor duración alquilando, a veces, alojamiento a corto plazo en donde viven con trabajadoras del sexo “de alta clase”.

Por el contrario, los pescadores chinos prefieren, a menudo, relaciones sin protección y en una sola ocasión con trabajadoras del sexo comercial de jornada parcial y baja clase que, en general, operan en sus hogares u ofrecen sexo en las calles. Por lo común, estas trabajadoras sexuales son las más pobres y, por consiguiente, las que menor capacidad tienen para negociar un sexo seguro con sus clientes altamente móviles.

Los pescadores nacionales y extranjeros y los camioneros nacionales mantienen también relaciones sexuales transaccionales con trabajadoras de clase baja, siendo por consiguiente posible que sean muchos los individuos de distintos grupos que mantienen relaciones con las mismas trabajadoras sexuales. 

Retos educativos

De acuerdo con el estudio antedicho, la vulnerabilidad de los pescadores extranjeros tiene su origen en un cóctel de factores de riesgo. Procedentes, en su mayor parte, de países con baja prevalencia de la enfermedad, en los que la atención prestada al VIH es escasa, estos pescadores carecen de conocimientos sobre la enfermedad y no tienen acceso a información en Namibia, como consecuencia de las dificultades del idioma. A continuación, participan en actividades sexuales con alto riesgo con numerosas compañeras infieles. A menudo, su comportamiento se halla influenciado por el abuso del alcohol y por su incapacidad para comunicarse en los idiomas del país.

Según el estudio, por regla general, los camioneros nacionales reciben formación sobre el VIH,  si bien  “su impacto es reducido, como resultado de la limitada accesibilidad y porque estos trabajadores no se sienten inclinados a cambiar de comportamiento”. El estudio señala también la diversidad en la formación de los camioneros extranjeros, en su mayoría africanos. En general, los conductores de Angola, por ejemplo, carecen por completo de educación sobre el VIH.

“Los problemas de idioma y accesibilidad tienen serias consecuencias económicas para los formadores nacionales”, afirma el estudio, “ya que no pueden contratar a personal adicional con la competencia necesaria en idiomas y, en consecuencia, carecen de medios para dirigir su labor a los pescadores extranjeros”.

Los períodos de tiempo relativamente cortos de su permanencia en Namibia contribuyen también a que los pescadores y camioneros extranjeros no sean sujetos fáciles para programas de educación. Cualquier comprensión del problema que estos trabajadores puedan adquirir durante su estancia en el país se lo llevan con ellos a su partida y el proceso debe repetirse con nuevos trabajadores extranjeros.

A pesar de las numerosas diferencias en conocimientos y hábitos de todos estos grupos de trabajadores del transporte, todos ellos tienen en común un estilo de vida en aislamiento, caracterizado por el estrés y por su elevada movilidad. Como resultado de ello, muchos de ellos encuentran muy difícil formar relaciones normales estables y pueden sucumbir al abuso del alcohol.

En ciudades portuarias tales como Walvis Bay proliferan los lugares de asueto, tales como ‘tabernas’, clubes nocturnos y habitaciones de alquiler a corto plazo, específicamente orientados a dar satisfacción a este mercado de pescadores y camioneros, que proporcionan una base para las trabajadoras del sexo comercial, contribuyendo así a perpetuar el triángulo de comportamiento arriesgado.

El estudio indica que aunque este triángulo merece una mayor atención por parte de quienes organizan programas de reducción de riesgos, ha sido en gran parte ignorado.

‘Buques, camiones y clubes: La dinámica de un comportamiento arriesgado sobre el VIH en Walvis Bay’ fue redactado por Christiaan Keulder y Debbie Le Beau y publicado por el Instituto de Investigaciones sobre Política Pública de Namibia, siendo posible descargar el entero documento visitando el sitio Web: www.ippr.org.na/publications/php 

Wezi Tjaronda es periodista del rotativo New Era de Windhoek, Namibia


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