Mensaje no recibido

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Page context: Agenda No. 1 2007 > Mensaje no recibido


HASTA EL MOMENTO, HA SIDO ESCASO EL ASESORAMIENTO RECIBIDO POR LA GENTE DE MAR SOBRE EL VIH, BIEN EN TÉRMINOS DE PREVENCIÓN O DE SUS DERECHOS. ESTA ACTITUD DEBE CAMBIAR, MANIFESTÓ EL DR. ROB VERBIST

Los centros de marinos y quienes visitan los buques tienen que tratar regularmente con gente de mar necesitada de asesoramiento médico sobre el VIH/SIDA y sobre otros problemas. Con frecuencia, la gente de mar se muestra reacia a solicitar asesoramiento siguiendo los canales normales en el buque, puesto que temen que los problemas resultantes de cualquier enfermedad sexualmente transmitida y, en particular del VIH/SIDA, podría resultar en la pérdida de su empleo.

Por regla general, los marinos no están dispuestos a conversar con otros sobre sus experiencias sexuales y menos aún con su empleador. En algunas regiones, las autoridades no se sienten inclinadas a avisar a los marinos sobre los peligros de contraer el VIH en sus puertos, por si dicho aviso pudiera presentar una imagen negativa del país. A menudo, se carece de material apropiado para distribución entre los marinos que, con frecuencia, muestran ignorancia y pasividad sobre asuntos relacionados con su salud y estilo de vida.

Prevalencia en el mar

Entre enero de 1984 y diciembre del 2003, el Departamento de Sanidad de Filipinas –país que suministra un número de marinos superior al de cualquier otra nación--  realizó un estudio sobre la prevalencia del VIH, cuyos resultados indicaron que el 12% de un total aproximado de 2001 personas seropositivas eran gente de mar y 10% trabajadoras sexuales.

El principal modo de transmisión en la gran mayoría de los casos (85%) era sexual. De las 2001 personas, 32% eran filipinos que trabajaban en el extranjero y los marinos –que eran el grupo más afectado--  representaban el 38% de los trabajadores filipinos seropositivos  que trabajaban en el extranjero. En otro estudio realizado en Vietnam en el 2002 por el Comité Provincial de Kien Giang, de las 1.239 personas seropositivas en la provincia, 10% eran gente de mar.

Comportamiento arriesgado

Si bien no cabe duda de que no todos los marinos caen dentro del estereotipo de tener “una mujer en cada puerto”, las relaciones sexuales casuales pueden ser frecuentes, como consecuencia del aislamiento, la fuerte presencia de la industria del sexo en muchos puertos de escala y las limitadas oportunidades de recreo o de inversión de sus ingresos de otro modo, mientras se encuentran en el mar.

Estudios sobre el estilo de vida han indicado que, por las mismas razones, la gente de mar tiene mayor probabilidad de adoptar una serie de comportamientos arriesgados (bebida, por ejemplo, que, a su vez, puede fácilmente lleva al uso de sexo no seguro) que la población general. Son muy pocos los marinos conscientes de los riesgos de contraer el HIV relacionados con la embriaguez y la consiguiente pérdida de inhibiciones. Una vez embriagada, la gente puede encontrar mayor valor para visitar a trabajadoras sexuales, pierde la conciencia del peligro y olvida el uso de condones. Otros factores de riesgo son el uso de narcóticos, una información errónea o, simplemente, la falta de información.

Aun en aquellos casos en que los marinos se esfuerzan por seguir estilos de vida sanos y evitar actividades arriesgadas, la carencia de opciones o de acceso a otras actividades de recreo pueden hacerles caer en la tentación.

Las mujeres que trabajan en el mar experimentan regularmente hostigamiento y, ocasionalmente, violaciones. Las relaciones heterosexuales entre gente de mar a bordo de los buques cruceristas son una característica común de la vida en un buque y, a menudo, el uso de condones disminuye en los trayectos largos. El acceso restringido y con frecuencia no confidencial a los médicos de a bordo por parte de los miembros de las dotaciones, en línea con los intereses de los empleadores marítimos, puede contribuir críticamente a las dificultades experimentadas por las mujeres que trabajan en el mar por cuanto al diagnóstico y tratamiento de infecciones sexualmente transmitidas y del VIH.

Extractos de ”El VIH/SIDA y el trabajo en un mundo globalizado”, OIT, 2005

 

Los sindicatos, agencias de contratación de tripulaciones y navieras, aseguradores y otros participantes en la industria podrían desempeñar un papel activo en la provisión de información a la gente de mar sobre el VIH y sobre otros peligros para su salud. La presentación de mensajes sencillos y claros que lleguen a la mente y al corazón de cada marino podría asistirles a cambiar un estilo de vida a menudo arriesgado.

La imagen tradicional de los marinos como borrachos con una mujer en cada puerto no representa la realidad actual. Los marinos son profesionales que trabajan duro y apenas si disfrutan de períodos de recreo. Algunos de ellos acaban su contrato sin haber pisado tierra firme ni siquiera una vez. En todo caso, las escalas en los puertos representan, a menudo, trabajo adicional para ellos, que no les deja prácticamente tiempo para entrar en contacto con la población local.

A pesar de ello, los marinos son trabajadores móviles y emigrantes y su nivel de riesgo es similar al de la población móvil en general, puesto que se encuentran lejos de sus hogares y de su control social regular por largos periodos de tiempo.

Prueba ilegal

El problema del VIH para la gente de mar comienza con la revisión médica con anterioridad a su obtención de trabajo. En muchos países, la selección para empleo sobre la base de la condición del trabajador con respecto al VIH es inaceptable o ilegal. El objetivo de la evaluación médica marítima es únicamente establecer que cualquier enfermedad no pone en peligro el buque, la carga o a otras personas y que el individuo no tiene un riesgo personal mayor durante su trabajo en el mar.

Éstos son los únicos criterios que deberían tenerse en cuenta al llevar a cabo la evaluación de un individuo. Sin embargo, son muchos los marinos que deben someterse a prueba, como parte de sus revisiones médicas periódicas o de preempleo.

Un resultado positivo con respecto al VIH no solamente puede constituir un trauma personal para el individuo sino llevar a discriminación, bien sea en la forma de negativa de empleo o de hostigamiento por parte de otros trabajadores. Esta situación es totalmente inaceptable y los representantes sindicales de marinos con VIH deberían oponerse a cualquier caso de este tipo.

Aquellos marinos seropositivos, que conocen su situación y la han declarado, necesitan una revisión médica justa basada en criterios racionales y justos, que evalúen si un marino puede trabajar o no trabajar o si se encuentra temporalmente incapacitado o restringido en su capacidad laboral.

Directrices

Las ampliamente utilizadas categorías de la Organización Mundial de la Salud para el VIH/SIDA (www.who.int) ofrecen una base válida de criterios de aptitud física, que deberían guiar cualquier decisión, por ejemplo, sobre si un marino se encuentra temporalmente incapacitado y sobre si el retorno al trabajo en el mar es posible después de la investigación y tratamiento de la enfermedad.
Dependiendo del estilo de vida y del tratamiento, el avance de una infección asintomática al síndrome del SIDA, en el que se presentan serias complicaciones, puede ser muy lento, siendo improbable que se produzca entre una evaluación médica y la siguiente.

Por regla general, los signos y síntomas de la enfermedad avanzada, tales como infecciones persistentes, pérdida significativa de peso y serios efectos secundarios de la medicación incapacitan al marino para el trabajo. Se necesitan directrices que asistan a determinar las posibles consecuencias de la enfermedad y su tratamiento para el período anterior a su siguiente revaluación.

La probabilidad de una incapacitación futura deberá considerarse dentro de un entorno clínico, de forma que pueda proporcionarse asesoramiento sobre el momento en que tal vez debiera abandonarse una carrera en el mar y buscar una carrera alternativa en tierra firme.

El Comité Internacional sobre el Bienestar de la Gente de Mar (ICSW) está preparando una serie de octavillas, folletos, DVDs y carteles para la gente de mar sobre el VIH/SIDA y las enfermedades sexualmente transmitidas, como parte de su Proyecto de información sanitaria para la gente de mar (SHIP), financiado por el Fondo de Marinos de la ITF. Estos materiales han sido pensados para su uso por sindicalistas u otras partes interesadas en sus contactos con la gente de mar y podrán descargarse gratuitamente a partir de comienzos del 2007, visitando el sitio Web www.seafarershealth.org. En estos materiales se insiste sobre lo que el individuo puede hacer, sobre la asistencia que una buena dirección del buque puede ofrecer y sobre el papel del asesor sanitario.

El Dr. Rob Verbist, coordinador de proyectos del Plan SHIP, cuenta con vasta experiencia de los problemas médicos de la gente de mar, como consecuencia de su labor médica en el puerto de Amberes y de sus vínculos con la Asociación Internacional de Medicina Marítima (IMHA). Podrán ponerse en contacto con el Dr. Verbist en ship@icsw.org.uk



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