Acceso a cuidados y tratamiento

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Contexto de página: Agenda No. 1 2007 > Acceso a cuidados y tratamiento


La participación de los sindicatos puede mejorar considerablemente el acceso de los trabajadores a cuidados sanitarios apropiados. Romano ojiambo-ochieng señala las opciones disponibles


En muchos de los países con una elevada prevalencia de infecciones con el VIH los servicios nacionales de salud son inexistentes o no funcionan adecuadamente. En estos casos, los líderes de los sindicatos se ven forzados a negociar con los empleadores la provisión de tratamiento médico gratuito o ­sub­vencionado para los trabajadores.

Una política general sobre el VIH/SIDA, en la que se pida la prestación de protección y cuidados para los trabajadores seropositivos no será de por sí suficiente para conseguir que los trabajadores obtengan acceso a una asistencia adecuada por intermedio de sus lugares de trabajo y no garantiza que les proporcione la confianza suficiente para admitir su problema y utilizar los servicios a su disposición.

La nutrición y el tratamiento del VIH

Una nutrición adecuada contribuye a fortalecer el funcionamiento del sistema inmunitario del organismo, reduciendo así el riesgo de adquisición de enfermedades crónicas y contribuyendo a mejorar, en general, la calidad de la vida. Por el contrario, la inseguridad alimenticia y nutritiva puede precipitar la adquisición del VIH/SIDA, obstaculizar un tratamiento eficaz y socavar los esfuerzos para proporcionar cuidados y apoyo.

La importancia de una alimentación y nutrición adecuadas para mitigar los efectos del VIH y del SIDA se halla fuera de toda duda. Si bien es cierto que se están intensificando los esfuerzos para que la terapia antirretroviral (TAR) llegue a aquellas personas que más la necesitan, un gran número de otras personas afectadas por el VIH necesitan antes un período de vida adecuada para sobrevivir.

La provisión de alimentos nutritivos adecuados desempeña un papel crucial en los cuidados y apoyo prestados a las personas seropositivas que, para poder permanecer activas y con buena salud, necesitan diariamente entre el 10 y el 15% más de energía y entre el 50 y el 100% más de proteínas que las personas no afectadas por el VIH.

La integración de seguridad alimenticia con el acceso universal a los cuidados ofrecidos a las personas seropositivas no solamente resultaría en una vida más prolongada para muchos individuos, sino que permitiría también que muchas personas seropositivas pudieran seguir desarrollando una vida activa y productiva. Con el apoyo de un estilo de vida sano, las personas seropositivas pueden seguir contribuyendo a los ingresos de sus hogares, cuidando de sus familias y aportando su granito de arena al bienestar general de sus comunidades.

Tanto el cumplimiento con la terapia TAR como la eficacia de dicha terapia se ven significativamente influenciadas por el acceso a una alimentación y nutrición adecuadas. No cabe duda alguna de que aquellas personas sometidas a TAR que reciben suplementos alimenticios se recuperan con mucha mayor rapidez.

A pesar de ello, apenas si se han adoptado medidas para integrar la nutrición en los programas y política relacionados con el VIH/SIDA. En junio del 2006, el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (UNGASS) dio un importante paso adelante con la inclusión del Artículo 28 en la Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA, en el que se subraya la resolución de los gobiernos de conseguir que “...como parte de una respuesta completa al VIH/SIDA, todas las personas y en todo momento tengan acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos, que satisfagan sus requisitos de dieta y preferencias alimenticias, a fin de que puedan desarrollar una vida activa y sana”.

A pesar de que las pruebas son claras y de la existencia de una campaña eficaz, el problema todavía está por resolver. Se necesitará, en primer lugar, una mayor toma de conciencia sobre la existencia del Artículo 28 y, a continuación, explorar el potencial para utilizarlo para conseguir la adopción de medidas en el lugar de trabajo. Los sindicatos deberían entablar conversaciones con los empleadores y con los gobiernos en defensa de la provisión de una nutrición adecuada para los trabajadores, como parte de sus campañas contra el VIH/SIDA en el lugar de trabajo. Los programas y política de lucha contra el VIH/SIDA en el lugar de trabajo deberían hacer frente, en lo posible, a este problema.
 


En África, la mayor parte de las compañías que ofrecen cuidados sanitarios exigen que el empleado obtenga una carta de la sección de recursos humanos de la compañía para tener acceso a tratamiento. Esto puede ser causa de vergüenza para los empleados seropositivos que, a menudo, tratarán de utilizar servicios fuera del lugar de trabajo, de forma que les sea posible actuar sin el conocimiento de su empleador. 

Reducción del temor

Los sindicatos no solamente deberían negociar la provisión de cuidados y servicios de apoyo para sus miembros, sino también medidas que aseguren que los empleados que los utilizan no tengan miedo de verse sujetos a ostracismo o a la pérdida de sus puestos de trabajo.

En algunas organizaciones, por ejemplo, un empleado que solicite tratamiento o apoyo solamente necesita presentar una identificación positiva y una carta de empleo en cualquier instalación contratada que ofrezca estos servicios. A continuación, la instalación sanitaria envía la factura a la compañía, utilizando un número anónimo de identificación, que no revela los datos de los empleados. Otros empleadores utilizan una compañía de seguros para administrar el plan sobre una base de anonimidad, como parte de un seguro general de salud.

En pocas palabras, sea cual fuere el método utilizado, el empleador no debería conocer jamás la identidad de los individuos que solicitan los servicios, a no ser que el trabajador proporcione personalmente la información. El empleador solamente debería tener conocimiento del número total de empleados que han tenido acceso a los servicios, para fines estadísticos y de planificación. 

Movilización de recursos

Algunas organizaciones cuentan con capacidad para poder proporcionar internamente estos servicios para sus trabajadores y familiares y pueden crear asociaciones con otras organizaciones, tales como las autoridades municipales, ONGs o agencias donantes para la provisión de aquellos servicios que no pueden ofrecer ellas mismas o que es preferible proporcionar fuera del lugar de trabajo, tales como los cuidados en el hogar. Por regla general, estos tipos de asociación son acuerdos contractuales.

Las organizaciones pueden adoptar también opciones de financiación ‘subcontratadas’, tales como programas de seguro de salud y de gestión del VIH. El coste de estos servicios ‘subcontratados’ podrá correr a cargo de la compañía o cubrirse con contribuciones de empleadores y empleados.

Otros empleadores establecen “fondos de solidaridad”, en los que las contribuciones de los empleados cubren el coste del tratamiento y de los cuidados proporcionados. Los contribuyentes combinan sus recursos y entienden que el fondo será utilizado para pagar por el tratamiento o cuidados sanitarios, cuando los miembros individuales lo necesiten. Este plan resulta particularmente útil cuando el empleador no puede correr con los costes de la provisión de cuidados y apoyo y para trabajadores autónomos o para quienes trabajan en la economía informal, para quienes la financiación de los cuidados sanitarios representa un verdadero problema.

El Programa Global de la OIT Estrategias y técnicas contra la exclusión social y la pobreza (STEP) está promoviendo un planteamiento similar, mediante la puesta en práctica de programas conocidos como “mutuas de salud”, programas que en muchos países están siendo creados por pequeñas empresas y operadores de la economía informal, tales como las asociaciones comerciales informales, las cooperativas de la economía informal y las asociaciones de mujeres y de jóvenes.

Otra opción en la colaboración con el sector público para la provisión de servicios, particularmente, para compañías de países con amplios programas públicos de tratamiento. En estos casos, las organizaciones combinan sus esfuerzos de tratamiento y cuidados con los programas y servicios del Gobierno, además de adquirir del sector público servicios tales como los servicios de asesoramiento, prueba y diagnóstico voluntarios. 

  ¿Prueba del VIH?

La prueba y asesoramiento sobre el VIH abren el camino hacia el tratamiento, los cuidados y el apoyo requeridos por quienes padecen esta enfermedad, pudiendo contribuir a su prevención, mediante la reducción de un comportamiento sexual altamente peligroso entre individuos que ya tienen conciencia de su condición de seropositividad.

En 1998, las Naciones Unidas publicaron directrices sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos, que apoyaban firmemente la prueba voluntaria del VIH como parte de crucial importancia en la lucha contra el SIDA. El Código de Prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo vino a prestar nuevo apoyo a este planteamiento. Consiguientemente, la mayor parte de las políticas oficiales y del lugar de trabajo sobre el VIH/SIDA reconocen y subrayan que las pruebas debe realizarse  sobre una base voluntaria.

Últimamente, sin embargo, se han escuchado voces procedentes de individuos y organizaciones que piden la prueba obligatoria sobre el VIH. Quienes defienden la prueba obligatoria creen que con ello se contribuiría a erradicar el VIH/SIDA, alertando a las personas infectadas de la necesidad de obtener tratamiento y de actuar responsablemente. Hay quien defiende la prueba anual obligatoria como requisito para los programas de seguro médico y que los empleadores insistan en que la persona demuestre que se ha sometido a una prueba VIH (aunque sin manifestar el resultado de la misma) antes de ofrecer un puesto de trabajo a un/a candidato/a.

Quienes se oponen a estas propuestas defienden que la introducción de pruebas obligatorias constituiría una violación de los derechos humanos y que, de conocerse su condición de manera generalizada, las personas seropositivas podrían verse expuestas a ostracismo social.

Teniendo en cuenta la discriminación generalizada y la amenaza de pérdida de sus puestos de trabajo por parte de las personas seropositivas, serán muchos los trabajadores que se sentirán molestos ante la obligación de someterse a prueba, por muy bien intencionadas que sean dichas propuestas. Valga señalar que, aun con la prueba y asesoramiento voluntarios, algunos trabajadores no se han sentido dispuestos a aceptarlos por temor a que el empleador llegue a conocer los resultados y pueda utilizar dicha información para fines de discriminación, particularmente en aquellos casos en los que son los empleadores mismos quienes inician y/o llevan a cabo las pruebas y asesoramiento en el lugar de trabajo.

Proporcionando tranquilidad e incentivos

A pesar de estos temores, un gran número de trabajadores elige voluntaria­mente someterse a prueba en aquellos lugares de trabajo en los que se ha llevado a cabo una labor adecuada de sensibilización. La labor de los sindicatos deberá ser alentar a los trabajadores a que establezcan su situación con respecto al VIH, a la vez que les tranquilizan no solamente sobre el hecho de que no se utilizará contra ellos un resultado positivo en su lugar de trabajo, sino también que con ello se pondrá en marcha un proceso de tratamiento, cuidados y apoyo, que les permitirá vivir una vida más prolongada y más activa.

Varios afiliados de la ITF han negociado ya y/o ejercido presión para la puesta en marcha de programas en el lugar de trabajo que defiendan la protección de los puestos de trabajo y la no discriminación contra los trabajadores seropositivos y promuevan la provisión de información y educación sobre el VIH/SIDA para todos los trabajadores. Algunos sindicatos han ido aún más lejos y han puesto en marcha actividades de educación que alientan a sus miembros a someterse a la prueba VIH.

Es esencial que cualquier medida sindical encaminada a alentar a sus miembros a someterse a prueba esté refrendada por la garantía de la provisión de cuidados y apoyo, en el supuesto de que los resultados sean positivos.


Ayuda con los costes

Al organizar programas de cuidados y apoyo en el lugar de trabajo, existe necesidad de consultar con compañías de seguros y planes de pensiones para adquirir una comprensión más precisa de los costes relativos a la puesta en práctica de estos programas. Esto resulta particularmente útil en aquellos casos en que los lugares de trabajo están reestructurando los planes de beneficios de los empleados, como parte de su respuesta a la epidemia del VIH/SIDA.

En determinadas ocasiones, la existencia de un programa sobre el VIH/SIDA en el lugar de trabajo podrá utilizarse para negociar tarifas de seguro más bajas. Algunos planes de seguro médico ofrecidos por los proveedores de cuidados sanitarios incluyen asesoramiento, prueba y tratamiento “gratuitos” para casos de VIH/SIDA.

Los sindicatos podrán utilizar su capacidad de negociación colectiva para conseguir la provisión de cuidados y apoyo en el lugar de trabajo. La creación de una política sobre el VIH/SIDA en el lugar de trabajo podrá ir de la mano con el proceso de negociación colectiva o el convenio de negociación colectiva podrá ser sometido a modificación, una vez que se cuente con una política en el lugar de trabajo.

La participación de los líderes sindicales en la formulación y aplicación de la política y programas sobre el VIH/SIDA en el lugar de trabajo mejorará su aceptabilidad y la utilización de los servicios de apoyo y cuidados sanitarios por parte de los trabajadores.      

Romano Ojiambo-Ochieng es Secretario General del Sindicato Unido de Trabajadores Generales y de Transportes de Uganda (ATGWU).



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