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Vida laboral: Bandoleros de autopistas

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Contexto de página: Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Número 29 Octubre - Diciembre 2007 > Vida laboral: Bandoleros de autopistas


Attawel Almou  pasó dos semanas recorriendo áfrica occidental en autobús paravivir en primera persona el nivel de corrupción oficial que los miembros de su sindicato ylos pasajeros sufren diariamente

Luego de pasar dos semanas viajando por las carreteras de África occidental, he podido constatar que el acoso que sufren en las fronteras los choferes y los pasajeros de los autobuses lo provocan, sobre todo, los funcionarios de aduanas, aunque también los agentes de policía son enojosos. En algunos países se imponen “tarifas” especiales según los pasajeros: hay una de hasta 2.000 francos (1.000 francos CFA equivalen a 2 US$) para aquellos que carezcan de carnet de identidad; y otra de entre 500 y 1.000 francos para quienes dispongan de este documento.

En mi país, Níger, la mayoría de los controles están situados en la frontera entre Niamey y Burkina Faso. Sólo hay un control de la gendarmería que no plantea problemas para cruzarla. Me sorprendió no encontrar ningún control en Burkina desde Kantchari hasta la frontera de salida de Burkina.

La mayoría de los pasajeros que llegan a Níger son inmigrantes procedentes de Costa de Marfil y de países vecinos. Los agentes de aduanas exigen pasar una inspección meticulosa desde el primer puesto aduanero de Níger. Una vez en el interior del país, se repite la misma escena. Tenemos que negociar para que permitan que nuestros vehículos prosigan sin tener que bajar a los pasajeros.

Identificar a los culpables

Las siguientes cifras proceden de una encuesta de la asociación para “Mejorar la gobernanza del transporte por carretera” –formada por CEDEAO y la UEMAO– realizada en tres de los principales corredores que atraviesan Ghana, Burkina Faso, Malí y Togo.

Número de stops cada 100 kms:
Malí: 4,5
Ghana: 2,2
Burkina Faso: 2
Togo: 1,5

Cantidad sobornada por camión cada 100kms (equivalente de francos CFC en US$)
Mali: US$25,09
Burkina Faso: US$8,73
Ghana: US$4,17
Togo: US$3,33

Tiempo perdido en ruta por camión cada 100kms
Mali: 38 mins
Burkina Faso: 23 mins (media de cada tres rutas)
Ghana: 21 mins
Togo: 16mins

 


Continué mi investigación hasta la frontera con Malí. Al llegar allí, los autobuses, después de cumplir con todo el papeleo exigido en Burkina, deben desembarcar a todo su pasaje para entrar en Malí. Tienen que entregar sus documentos de identidad a los agentes de policía, quienes entran en su oficina y van llamando a los pasajeros y pasajeras, uno por uno. Cada viajero debe pagar 1.000 francos para que le devuelvan sus documentos.

Quienes no tienen papeles tiene que negociar con los agentes, y con mucha frecuencia el chofer del autobús se ve obligado a intervenir para mediar entre los pasajeros y las autoridades.

Extorsión sin fin

Una vez superado este puesto de control seguimos hasta Kouri. Allí los pasajeros deben cotizar para librarse de una inspección “milagrosa”. Después llegamos a Fana, donde hay una aduana, pero sin problemas.

En Sikasso los pasajeros deben abonar 1.000 francos a los agentes de aduanas, y el chofer del autobús debe pagar 5.000 francos a la entrada y otros 5.000 a la salida. A continuación, en Diboli, los viajeros tienen que pagar 2.000 francos y el chofer del autobús, 5.000 francos.

Para entrar en Senegal, el pasaje y el chofer han de abonar 1.000 francos. Los aduaneros no piden nada. Sin embargo, en los controles del interior del país, la policía senegalesa exige entre 1.000 y 2.000 francos. En Tambacounda tanto el chofer como los pasajeros tienen que pagar 5.000 francos a la entrada y a la salida. En otros dos controles de este país, los agentes de aduanas piden 30.000 francos en conjunto, a los viajeros y al chofer.

En Benín, desde Malanville a Cotonou, son varias las extorsiones. Comienzan en el puente de la frontera con Níger. Los pasajeros abonan 500 francos y el conductor 500 más al cruzar. Si un pasajero no lleva consigo el libro de vacunaciones, la “tarifa” se eleva. En Malanville, los pasajeros indocumentados pagan entre 1.000 y 2.000 francos. La policía de Kandi pide 10.000 francos. En Ndali, los agentes solicitan 5.000 francos. Los funcionarios de aduanas y la policía nacional exigen 15.000 francos cada uno. Durante el día, nadie reclama pago alguno a la entrada de la ciudad sureña de Abomey, cerca de la frontera con Togo. Sin embargo, por la noche, la cosa cambia. Bloquean la carretera con barreras, porque no hay ningún puesto de control. Allí todo consiste en “negociar”. Ésta es la razón de que los choferes prefieran aparcar sus autobuses entre las seis o siete de la tarde y las seis de la mañana del día siguiente. En la cercana ciudad de Dassa sucede lo mismo, aunque la policía “funciona” durante el día y no por la noche.

En todo el Sur de Benín, la policía cobra entre 3.000 y 5.000 francos cuando sale a nuestro encuentro. Desde Cotonou a Hilladonji, cada vez que aparecen los agentes exigen al chofer que se apee del autobús; pero si éste se niega, le suelen dejar marchar. Así nos sucedió a nosotros. Una agente de policía encargada de un puesto de control nos hizo detenernos y se negó a abrirnos la puerta. Permanecimos allí durante cinco minutos hasta que pidió al chofer que descendiera y se acercara a hablar con ella. Yo aconsejé al chófer que no se moviera de su asiento. Puso el autobús en marcha, y cuando la agente vio que el chofer no estaba dispuesto a detenerse, dio la orden de que abrieran la puerta.

En Nigeria hay que pagar a todo el mundo: a la policía, a funcionarios de inmigración. Los pasajeros deben abonar 20 nairas (equivalentes a 100-150 francos) para entrar en los mercadillos. Si quiere, la policía puede pedir hasta 50 nairas. Pero mi viaje finalizó en Illela, justo en la frontera.

Apoyo los choferes

Los sindicatos de carreteras de África occidental nos esforzamos por informar a nuestros choferes sobre sus derechos. Si sufren problemas durante el trayecto pueden llamar y pedir ayuda al sindicato más cercano. Éste les explica lo que tienen que hacer o decir. A veces no es suficiente con una llamada telefónica y tenemos que acudir al encuentro del chofer.

No podemos pedir mucho a las organizaciones sindicales de Costa de Marfil debido a la inseguridad reinante en el país, pero hemos organizado una escolta desde la frontera con Burkina Faso. Los precios varían, pero en Bouaké, por ejemplo, los agentes de aduana exigen 3.000 francos y la escolta hasta

En cuanto tuvimos conocimiento de estos hechos, informamos a las autoridades de Burkina, que inmediatamente pusieron fin a esta práctica. Lo resolvieron en 10 minutos. Desde entonces, no ha habido más problemas. En Kantchari, los vehículos pagan 20.000 francos CFA a la policía, 25.000 a los agentes de aduana y otros 20.000 francos a la policía al abandonar el lugar.

Últimamente la situación en Burkina parece haber mejorado. Los choferes procedentes de otros países nos dicen que no han encontrado dificultades. También en Ghana las cosas van mucho mejor. Una vez en el país, al chofer se le trata como un ghanés y sólo necesita pagar las tasas de carreteras.

En Níger estamos intentando establecer un sistema de controles de carretera y de policía que emita un documento a aquellos choferes que hayan pasado un control, que demuestre que ya ha sido examinado y le libre de pasar por otra inspección mientras se encuentre en el mismo distrito”.

Attawel Almou pertenece al sindicato nigeriano SNCRVN.



Página inicial:
Número 29 Octubre - Diciembre 2007

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