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Contexto de página: Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Número 29 Octubre - Diciembre 2007 > Mansour Osanloo: La libertad llegará
El dirigente sindical iraní Mansour Osanloo es víctima de una persecución incesante desde que reclama un sindicato independiente y un salario digno para el personal de autobuses. A pesar de ello, tal y como explica en esta entrevista concedida a “transporte internacional” poco antes de su última detención, no se considera a si mismo “antigubernamental” y entrevé signos de esperanza para los derechos y libertades de los trabajadores y trabajadoras iraníes.
| El 10 de julio, sobre las 19 horas, Mansour Osanloo, líder del sindicato iraní de personal de autobuses, Sandikaye Kargarane Sherkate Vahed, fue agredido en un autobús por unos desconocidos que le sacaron a rastras, le golpearon brutalmente y le subieron a empujones a un automóvil. Había vuelto a Teherán apenas dos semanas antes, de un viaje a Europa para participar como conferenciante en reuniones internacionales de la ITF y de la Confederación Sindical Internacional (CSI). Osanloo había sido ya atacado y arrestado reiteradamente a causa de sus actividades sindicales. Esta última captura le había devuelto a la prisión de Evin por tercera vez en dos años, lugar donde permanece en el momento de publicar estas líneas. Nada más conocer la noticia del rapto de Osanloo –que tanto el gobierno como la policía se negaron en un principio a reconocer– lanzamos una campaña sindical internacional para exigir su liberación. Desde la ITF hemos coordinado una petición de firmas a través de Internet; organizaciones afiliadas del mundo entero han enviado cartas de protesta al presidente iraní Ahmadinejad; la ITF y la CSI han llamado a los sindicatos del mundo entero a sumarse a una Jornada de acción, celebrada el 9 de agosto (ver detalles en la página 10). La fecha de esta jornada de acción coincidía con el aniversario de la última liberación de Osanloo, luego de ocho meses de prisión. Además de condenar el nuevo encarcelamiento de Osanloo, la campaña protestaba contra la detención en Sanandaj, provincia del Kurdistán, de otro dirigente sindical, Mahmoud Salehi, miembro fundador de la Asociación de Trabajadores de Panadería Saqez y del Comité de Coordinación para la Formación de Organizaciones de Trabajadores. Los sindicatos de 34 países, desde Argelia o Rusia hasta el Yemen, organizaron numerosas acciones –entre ellas manifestaciones y concentraciones frente a las embajadas iraníes– e intentaron entregar peticiones por escrito. En la mañana de la jornada de acción, fueron arrestados cinco afiliados más, miembros del comité ejecutivo del sindicato al que pertenece Osanloo, y agentes de seguridad impidieron a numerosos simpatizantes congregarse frente a su domicilio en Teherán. En el transcurso de su visita a Europa, Osanloo explicó en una reunión de organizaciones afiliadas a la ITF del transporte por carretera celebrada en Londres, la opresión que padecen los miembros de su sindicato, a pesar de que la Constitución iraní reconoce el derecho a pertenecer a sindicatos independientes. Durante su estancia, Osanloo concedió una entrevista a “Transporte Internacional” que publicamos a continuación. Si desea conocer más detalles sobre la campaña por la liberación de Osanloo y en defensa de los derechos de los miembros de sindicatos en Irán, visiten nuestra web de campaña: www.freeosanloo.org |
¿En qué condiciones viven los trabajadores de a pie en Irán?
Vivimos una época muy precaria. Están cambiando tantas cosas en nuestro país. Nos encontramos inmersos en dos períodos contra dic torios: la dictadura y la democracia. La sociedad iraní está también en plena transformación cultural. Nuestra sociedad es muy compleja, y en ella perviven normas económicas feudales de hace 300 ó 400 años. La vida evoluciona. La televisión y la radio están transformando la sociedad, pero sigue habiendo campesinos que viven en otra época.
¿Cómo comenzó el movimiento para reformar el sindicato en una organización independiente?
Al finalizar la guerra de ocho años que comenzó en 1980, todas las organizaciones sindicales fueron disueltas. Muchos de nuestros sindicalistas fueron arrestados, encarcelados o huyeron. En 1990 entró en vigor la nueva Ley del Trabajo.
Los dirigentes islámicos se oponían a cualquier modo de asociación sindical. Pero, sobre todo, rechazaban todo tipo de elección en las empresas. Intentaron ayudar al gobierno, incluso a los servicios de inteligencia. En esa época intentaban manipular cualquier elección que se celebrara en las empresas.
Provocaron mucho descontento. Y todo ello, unido a que no representaban la voz de los trabajadores, dio pie a que iniciáramos una nueva reflexión. Algunos de mis amigos y yo mismo conocíamos a muchos de los antiguos sindicalistas y nos reunimos con ellos en numerosas ocasiones para hablar sobre cómo reformar los sindicatos iraníes.
Partimos de nuestra propia experiencia. Estudiamos los derechos sindicales fundamentales e intentamos explicarlos a nuestros colegas de la empresa. Íbamos de un autobús a otro haciendo preguntas y e intentando que los conductores obtuvieran un lugar para descansar. Pusimos nuestras ideas en práctica para que las cosas cambiaran para nuestros colegas. Además, reflexionamos sobre la generación anterior, sobre su labor y sus experiencias y sobre cómo trasladarlas a nuestro sindicato.
Intentamos publicar una nueva revista. Visitábamos cada café y hablamos con cada conductor mientras recorrían las calles de Teherán. De esto hace seis años.
Nuestra labor era ampliamente conocida. Al finalizar el mandato del anterior presidente, Khatami, decidimos que había llegado la hora de organizarnos. En 2005, cuando llegó al poder Ahmadinejad, empezamos a demostrar nuestra insatisfacción.
En una de nuestras movilizaciones que organizamos, los conductores circularon con las luces de los autobuses encendidas mientras transportaban pasajeros por la ciudad. Protestamos así por la ausencia de organizaciones de trabajadores en la compañía, y por diversos problemas como los bajos salarios y las largas jornadas de trabajo; los autobuses desfasados; por la fatiga de los conductores provocada por los numerosos atascos de tráfico; por los despidos del personal y por la corrupción de la dirección.
El mismo día en que me arrestaron por primera vez, el jefe de seguridad de Teherán estaba intentando sentarnos a la mesa de negociaciones. De hecho, en aquella época logramos negociar y la dirección nos prometió implementar lo acordado, pero no lo hicieron. Final mente, desde agosto a diciembre de 2005 me arrestaron en numerosas ocasiones.
Cada vez que iba a juicio, cuando los jueces veían mi caso, concluían que lo que allí se decía no era verdad, y me ponían en libertad. Pero los arrestos continuaron hasta diciembre de ese año. (Fecha en que Osanloo fue encarcelado durante ocho meses).
¿Cómo han conseguido seguir adelante, a pesar del miedo que debe haber sentido tantas veces?
No teníamos opción, y decidimos que es mejor morir que seguir viviendo así.
¿Cuáles son las condiciones de trabajo de los empleados y empleadas de autobuses de Teherán?
El salario mínimo del personal de autobuses de Teherán es de unos 100 US$ y, si sumamos todos las primas, llega hasta unos 150 US$. El umbral de la pobreza es de 400 US$ mensuales. E incluso las estadísticas gubernamentales revelan que el salario mínimo debería ser de 300 US$ al mes.
Además, las condiciones de trabajo son muy duras, y la contaminación es altísima. Algunos servicios de autobús han sido privatizados y los trabajadores y trabajadoras se ven obligados a competir con ellos.
Otro problema es el de la polivalencia: un mismo agente debe estar al volante y además, ayudar y vender boletos. Y a ello se añade que el autobús está dividido en dos secciones: una para las mujeres y otra para los hombres. Es muy difícil trabajar en esta situación.
Desde las huelgas de enero de 2006, que provocaron arrestos multitudinarios y despidos, la empresa ha rescindido el contrato de 43 trabajadores. Seis de ellos están en un proceso de mediación y cuatro han recibido una carta para “reincorporarse al trabajo”.
¿Tiene su sindicato mujeres afiliadas y promueve la afiliación femenina?
Contábamos con 200 trabajadoras en nuestro sindicato y hemos luchado por conseguir que reciban 40 US$ mensuales para cubrir el costo de las guarderías. Pero tras los arrestos multitudinarios, su participación ha bajado.
Sin embargo, las mujeres de nuestros miembros son muy activas. Participan en nuestras asambleas y tienen derecho a dar su opinión. El 8 de marzo publicamos un comunicado de prensa para el Día Internacional de la Mujer y celebramos una ceremonia.
¿Está autorizado el sindicato a representar a sus 7.000 miembros con normalidad?
No podemos decir que representamos a 7.000 miembros porque la gente aún no puede afiliar se en libertad. Somos los voceros de los trabajadores y de las trabajadoras. Representamos sus problemas y ellos nos apoyan. Pero si estuviéramos en una situación de libertad y de normalidad creo que el 70% o el 80% de las 15.000 personas que aquí trabajan, nos elegiría como representantes.
Miles de trabajadores y trabajadoras asistieron a la primera asamblea general de afiliados que celebramos en plena calle, a pesar de que tuvieron que huir de la policía y esconderse en los callejones para poder asistir. Ellos sabían que habíamos ayudado a incrementar sus salarios en 50 US$ mensuales y que habíamos conseguido que la empresa les suministrara ropa de trabajo. De hecho, la que llevo ahora mismo puesta es de la empresa. La meta más importante para nosotros era transformar los contratos temporarios en permanentes; y ahora, al menos, cuentan con un contrato de dos años.
¿Piensa que los trabajadores y trabajadoras de autobuses de Teherán conseguirán algún día un sindicato libre e independiente?
Sin duda alguna. Estoy convencido.
¿Pero qué ha de suceder, tanto dentro como fuera de Irán, para que esto sea una realidad?
Considero crucial seguir recibiendo un apoyo internacional constante. La gente tiene que saber que nuestros representantes gubernamentales son miembros de las Naciones Unidas y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto es lo más importante para nosotros. Allí donde vamos hablamos sobre los Convenios 87 de la OIT (referente a la libertad de asociación) y 98 (sobre el derecho a afiliarse y a negociar colectivamente).
Pero pagamos un precio por ello. En Irán, la gente es muy escéptica porque le han contado muchas mentiras. Pero estamos intentando ganarnos su confianza y creo que ya lo estamos logrando. Esperamos continuar en esta dirección.
¿Cuáles son las influencias políticas en su país?
La situación actual es muy compleja. La mayoría de quienes detentan el poder tienen un pasado militar y son muy conservadores, aun que hay tendencias diversas. Dentro del país luchamos por nuestros derechos. En los próximos meses se celebrarán elecciones al Parlamento.
Las distintas tendencias tienen intereses en contra dos y se apoyan en medios de comunicación diferentes. Algunos respaldan nuestra labor e intentan hacerse eco de nuestras necesidades, y cada uno de uno representa una parte de la tendencia del gobierno iraní. Esperamos que todo esto, en conjunto, nos ayude a poder contar con una organización independiente y libre.
En Irán encontramos una gran variedad de movimientos en estos momentos. Tenemos un movimiento estudiantil, un movimiento de las mujeres y un movimiento de trabajadores. Todos buscan aprender y formarse. Todos intentan colaborar, directa o indirectamente, en un espíritu de solidaridad.
Entrevista por Kay Parris.
Página inicial:
Número 29 Octubre - Diciembre 2007
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