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Transporte Internacional Edición electrónica
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Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Numéro 28 - julio 2007 > ¿Consenso a través de los comités?

¿Consenso a través de los comités?

¿Representan los Comités de Empresa Europeos una posibilidad más para los sindicatos de reforzar el diálogo en el seno de las compañías multinacionales? Así lo cree Hellmut Gohde

CEE proyecto en Berlin*
Un proyecto CEE en Berlin, 2-4 de mayo, 2007*

A mediados de los ochenta, un grupo de representantes sindicales europeos de la industria metalúrgica dio los primeros pasos para el establecimiento de redes de carácter informal. Trabajadores y trabajadoras de distintos países se reunían, fuera de la jornada laboral e incluso a veces en secreto, para adoptar una posición conjunta hacia su respectiva patronal, que, mientras, miraba de reojo estos intentos de crear unas estructuras de representación de alcance internacional.

En algunos casos, los que participaron en estas reuniones fueron discriminados abiertamente. La dirección se negó mayoritariamente a reconocer a cualquier órgano de representación oficial de alcance europeo. En 1985 se firmó el primer acuerdo piloto con Thompson, la compañía francesa de electrónica. En los años posteriores, sólo las compañías públicas francesas reconocieron el procedimiento internacional de información y consulta exigido por el personal.

Hacia 1994, un total de 30 compañías multinacionales habían suscrito acuerdos voluntarios y establecían la existencia de Comités de Empresa Europeos como procedimiento de información y consulta del personal.

El Consejo de Ministros de la Unión Europea, al aprobar la Directiva sobre este tema el 22 de septiembre de 1994, puso fin, al menos provisionalmente, a décadas de lucha y de arduas e interminables negociaciones entre las organizaciones sindicales, las de empleadores y los gobiernos nacionales.

Según la Directiva, es posible crear un Comité de Empresa Europeo (CEE) en toda empresa que “emplee a mil trabajadores o más en los Estados miembros y que, al menos en dos Estados miembros diferentes, emplee a ciento cincuenta trabajadores o más en cada uno de ellos”. El Instituto Sindical Europeo ha estimado que existen unas 2400 compañías cuyo tamaño permite la formación de un CEE en su seno. Hasta la fecha se han rubricado aproximadamente 850 acuerdos para la creación de un Comité de Empresa Europeo. En el sector de los transportes, se han identificado unas 70 compañías en las que se podrían formar uno, suscribiéndose acuerdos en 22 de ellas (ver recuadro en la página siguiente).

Los pactos cerrados en el sector de los transportes incluyen algunas de las disposiciones más favorables consensuadas hasta ahora en toda Europa. Los comités de empresa y los sindicatos de compañías como Air France o DHL (que forma parte del grupo de empresas de Deutsche Post) disfrutan de unos derechos de participación de mayor alcance y de recursos materiales significativos, entre los que se encuentran prestaciones de viaje y derechos a la formación.

Por otro lado, hay compañías de transportes que no alcanzan unos requisitos mínimos legales. En estos casos, la dirección no sólo ha conseguido privar a los CEE de algunos de sus derechos esenciales, sino que también ha ejercido una enorme influencia sobre la nominación y elección de los delegados y delegadas.

Rol y responsabilidades

La función oficial de los CEE se limita al procedimiento de información y consulta. Hasta ahora no poseen ningún derecho directo para negociar. Por ello, sus críticos los califican como tigres de papel. Sin embargo, esto supondría subestimar los numerosos éxitos alcanzados en la cooperación europea. Los miembros de sindicatos de los comités de empresa agradecen especialmente la oportunidad adicional que los CEE les ofrecen para intercambiar información y experiencias con representantes laborales de otros países. Además, los CEE permiten a los delegados y delegadas transmitir sus problemas, sugerencias y quejas directamente a la presidencia de la compañía en cuestión. Normalmente, las propuestas se limitan a tratar temas de carácter internacional que afectan a lugares de trabajo con varias ubicaciones. En el caso de deslocalizaciones y externalización de actividades, de cierres de plantas o de despidos multitudinarios, los CEE empiezan a buscar soluciones alternativas lo antes posible.

Transport companies with European Works Council agreements

Air France
Air Lingus
Alitalia
Arriva
British Airways
Deutsche Bahn (Schenker)
Deutsche Post (DHL)
Exel (DHL)
Fedex
Geodis
LSG
P&O (Dubai
Ports World)
Salvesen
Scandlines
Securitas
Stagecoach
Stena Lines
TNT
TUI (Thomson-Travel, Hapag Lloyd)
UPS
Veolia (Connex)
Wincanton


En British Airways, por ejemplo, el Comité de Empresa Europeo apoyó al personal del departamento de servicios al cliente, que estaba amenazado con el despido. La dirección de la compañía logística Wincanton desarrolló una política de recursos humanos, después de varias deliberaciones con el comité de empresa europeo, que obliga a las subcontratas a reconocer los derechos sindicales. El comité de empresa europeo de Deutsche Post (DHL) monitorizó cuidadosamente la reubicación de la plataforma de transporte europea de la compañía desde Bruselas a Leipzig.

Sindicatos y comités de empresa

Las relaciones entre los CEE y los sindicatos están teñidas de desconfianza mutua y de prejuicios. Los comités europeos quedan fuera del control directo de las organizaciones sindicales, ya que éstas no lograron que se reconociera su derecho de participación cuando se elaboró el marco jurídico. La densidad sindical en la mayoría de los CEE es elevada. Pero, sin embargo, algunos sindicatos siguen temiendo que los CEE se conviertan en estructuras rivales en una negociación colectiva, y que, a largo plazo, puedan incluso amenazar el derecho exclusivo a la negociación que ostentan los sindicatos.

"Fueron los Comités Empresa Europeos los que consiguieron que las compañías abrieran sus puertas a los sindicatos y los que propiciaron su establecimiento en los lugares de trabajo."

Después de 20 años de experiencia, no hay signos de que estos temores se vayan a convertir en realidad, sobre todo porque los CEE suelen carecer de capacidad para movilizarse. Por ello, las críticas a los CEE proceden sobre todo de países que, por tradición, carecen de comités de empresa en su legislación nacional.

Los sindicatos de los países en los que sí existen comités de empresa acogen con satisfacción la formación de los CEE y los consideran una progresión normal y lógica, y valoran que les ayudará a ahorrar recursos propios y que puede servir como vehículo para la política sindical. Concretamente, en varios países de Europa central y del Este, fueron los CEE los que consiguieron que las compañías abrieran sus puertas a los sindicatos y los que propiciaron su establecimiento en los lugares de trabajo.

En el sector del transporte, cuyos miembros en general están sindicados, los CEE reclaman una mayor participación y apoyo desde las organizaciones de trabajadores. En muchas compañías, los puestos reservados a los responsables sindicales continúan vacantes. En la región europea de la ITF, la ETF ha iniciado un importante proyecto para intentar corregir esta situación. El proyecto tiene por objetivo mejorar la coordinación de los CEE en la industria de los transportes.

¿Hacia la globalización?

Los CEE del sector del transporte han centrado sus esfuerzos en consolidar sus estructuras. Al mismo tiempo, se consideran a sí mismos como parte de la red mundial formada por todas aquellas instancias que luchan por mejorar las condiciones de trabajo.

Mucho antes de la ampliación de la UE, los CEE ya habían integrado a los países de Europa Central y Oriental. Otro ejemplo: un representante sindical de los Estados Unidos asiste periódicamente a las reuniones del CEE de la compañía Securitas, dedicada al transporte de seguridad.

Los contactos directos e indirectos entre representantes de los CEE y de sindicatos de todo el mundo son frecuentes. A veces, este trato sirve para llegar a la alta dirección, a través del CEE, o para iniciar negociaciones, por ejemplo, en los casos en los que se deniegan los derechos humanos y sindicales fundamentales fuera de Europa. Es muy habitual que estas iniciativas se desarrollen mediante aproximaciones discretas pero eficaces entre la presidencia del CEE y los miembros de la junta directiva pertinente.

Muchos CEE de compañías de transportes están colaborando para firmar acuerdos mundiales que salvaguarden los derechos sociales fundamentales o para ofrecer una respuesta adecuada a la reestructuración. La experiencia obtenida en la rúbrica de un acuerdo piloto con Air France ha demostrado que la participación del Comité de Empresa Europeo hizo posible que, tras alcanzar el consenso, se realizara un proceso de supervisión positivo.

Son muchos los miembros de los CEE de la industria del transporte comprometidos a afianzar la cooperación y la solidaridad interterritoriales. A veces, su visión internacional y sus variadas formas de solidaridad práctica van incluso por delante de sus propias organizaciones sindicales.

Los CEE deberían ser considerados como una oportunidad adicional a tener en cuenta y como un recurso que facilita la transmisión de temas sindicales y el establecimiento de redes que abarcan toda la compañía.

Se invita a los sindicatos a dar su opinión sobre los puntos de vista expresados en este artículo. Rogamos envíen sus comentarios a parris_kay@itf.org.uk

Hellmut Gohde trabaja como experto independiente para varios Comités de Empresa Europeos, entre ellos los de Deutsche Post (DHL), British Airways y Wincanton. Contacto: www.euro-br.eu

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ITF House, 49-60 Borough Road, London SE1 1DR  |  +44 20 7403 2733   |  mail@itf.org.uk
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