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La educación al servicio de la sindicalización

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Contexto de página: Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Numéro 27 / abril 2007 > La educación al servicio de la sindicalización


DAVE SPOONER EXPONE LOS RETOS QUE TIENE PLANTEADOS LA EDUCACIÓN EN SU EVOLUCIÓN PARA FORTALECER EL MOVIMIENTO SINDICAL INTERNACIONAL

En los últimos diez a veinte años asistimos a un declive significativo de los recursos disponibles para la ‘educación sindical generalista’. Este concepto engloba programas de formación de formadores, desarrollo de las capacidades de los departamentos de educación, gestión de programas de educación sindical sobre el terreno y diseño curricular.

Por otro lado se ha producido un incremento de los fondos disponibles para proyectos educativos de corta duración, muy específicos. Si uno quiere realizar un trabajo a corto plazo sobre educación en materia de VIH/SIDA, promover el liderazgo de las mujeres en los sindicatos u organizar a trabajadores de la economía informal es relativamente fácil encontrar apoyo financiero (e insisto en lo de “relativamente”). Pero recibir una subvención sostenida para una educación sindical generalista es otro cantar.

He visto a muchos responsables de educación pacientemente esperando tras una mesa de despacho vacía. Cuando les he preguntado: “¿Qué cursos tienen en marcha en estos momentos?”, me respondían: “Ninguno, porque estamos esperando recibir fondos. Esperamos a que llegue el próximo proyecto que nos permitirá comenzar a planificar nuestras actividades educativas”. Cada vez menos sindicatos de países en desarrollo poseen los recursos o las competencias necesarias para organizar programas educativos sistemáticos y sostenidos que refuercen la organización sindical democrática básica.

La necesidad de fondos

Además, las instituciones financieras dispuestas a subvencionar los programas educativos sindicales –la mayor parte de las veces colectivos procedentes de Europa Occidental u organizaciones de solidaridad estadounidenses que tienen acceso a subvenciones estatales para cooperación internacional– necesitan en la actualidad niveles de responsabilidad muchos mayores. Las actitudes precisas para escribir una propuesta de financiación, para ofrecer monitorización de los proyectos y reporte de evaluación, para gestionar los recursos del proyecto y ofrecer los datos económicos pertinentes, etc., son hoy en día cada vez más complejos y difíciles para muchos sindicatos.

Muchas organizaciones sindicales simplemente no saben o no tienen capacidad para gestionar proyectos financiados externamente. Por eso las agencias de financiación dirigen cada vez más su mirada a ONGs afines a los sindicatos que, en muchos países, cuentan con un personal joven, con altas calificaciones en su graduación y muy capacitado, que comprende y sabe cómo elaborar un presupuesto o un reporte financiero, y que domina el inglés y puede negociar con las agencias de financiación.

De ahí que en los últimos diez o veinte años estas agencias colaboren cada vez más con ONGs para ofrecer educación sindical a los trabajadores en nombre de las organizaciones sindicales, en lugar de colaborar directamente con los propios sindicatos, creando inevitablemente tensiones.

En los países industrializados también se ha producido un declive de la financiación de la educación sindical generalista o de la educación política, al tiempo que ha aumentado el apoyo a los sindicatos que ofrecen “formación continua a lo largo de la vida” y la adquisición de competencias.

Inversión en aptitudes

Como respuesta a los retos de la globalización, los gobiernos están invirtiendo intensamente en mejorar las competencias de los trabajadores, en un anhelo deconseguir un desarrollo económico basado en el conocimiento (y, de hecho, abandonado las actividades manufactureras a las economías de salarios inferiores del Sur y del Este). Los sindicatos son considerados esenciales en esta estrategia. Por eso hoy, en muchos países industrializados, cada vez es más difícil conseguir el apoyo estatal para la educación dirigida al desarrollo sindical o político, mientras que resulta mucho más fácil tener acceso a fondos del gobierno que permiten a los miembros del sindicato desarrollar destrezas profesionales.

Tanto en el Norte como en el Sur, las subvenciones a la educación sindical están a la baja, y están siendo paulatinamente sustituidas por “contratos”. En otras palabras, los gobiernos dicen a los sindicatos: “Ya no les seguiremos dando X miles de dólares para respaldar sus actividades educativas, pero les pagaremos Y miles de dólares para que ustedes impartan tal número de cursos, para tal número de personas, con tales objetivos”.

Las ayudas se están convirtiendo casi en contratos comerciales para conseguir los objetivos fijados por el gobierno, y están perdiendo su carácter de subvenciones generales para apoyar el programa educativo decidido democráticamente por el sindicato. En lugar de preguntarnos ¿“Cuáles son nuestras prioridades educativas?”, preguntamos: “¿Cuáles son las prioridades de los financiadores?”.

Paralelamente, todos sabemos que la afiliación a sindicatos están en retroceso. Es por ello que la nueva prioridad para los sindicatos es la sindicalización, tanto en el Norte como en el Sur.

¿Cómo podemos fortalecer nuestros sindicatos, cómo podemos concentrarnos en la organización? ¿Y qué papel desempeña la educación en esta misión?

Formar militantes es parte de la respuesta. ¿Pero qué relación debe tener la educación sindical en general con la sindicalización?

La educación no se limita a la tarea de formar encargados de sindicalización y reclutadores. Es el medio por el cual se mantienen vivas la democracia, la cultura y las tradiciones políticas del movimiento sindical.

Herramientas para el desarrollo

Tenemos que preguntarnos: ¿cómo pueden nuestros programas educativos ayudarnos a organizarnos con mayor eficacia? Pero también, ¿Cómo elaborar programas educativos básicos que no dependan de proyectos de financiación externa a corto plazo, sino que sean una fuente de regeneración permanente, sostenible y autosuficiente del desarrollo sindical?

La ITF no es la única que se plantea estas preguntas. A principios de los noventa la labor educativa de la entonces llamada Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres fue delegada a las regiones. Esto mermó la coherencia de la política educativa de la CIOSL. También hizo que muchos centros nacionales se vieran incapaces de financiar las necesidades educativas de sus organizaciones afiliadas, excepto a través de la participación a corto plazo en seminarios o talleres ocasionales. Este vacío fue llenado paulatinamente por ONGs afines.

La creación de la Confederación Sindical Internacional ofrece otras oportunidades para elaborar una nueva estrategia mundial encaminada hacia el desarrollo de la educación sindical. La ITF, junto con el resto de las Federaciones Sindicales Internacionales, podría desempeñar un importante papel en la determinación de qué estrategia debería y se podría adoptar.

Nuestro argumento fundamental, tanto dentro de la ITF como de la comunidad de los Global Union, debería ser concentrarnos en la capacidad de nuestro sindicato para diseñar, gestionar y ofrecer sus propios programas pedagógicos según sus propios términos, y romper así el hábito de la dependencia de las agencias externas.

Tenemos que reconocer que una estrategia educativa internacional no es lo mismo que un proyecto de financiación de la campaña de los sindicatos en el Sur o que una acción de formación ocupacional para sindicatos en el Norte. Debería ser capaz de apoyar el desarrollo de la organización sindical internacional y campañas tanto en el Norte como en el Sur, el Este y el Oeste.

El desafío para los sindicatos será poner la educación al servicio de la sindicalización, teniendo presente que la educación es, a largo plazo, la espina dorsal del momiviento, y no una simple herramienta de reclutamiento a corto plazo.

Ha llegado la hora de entablar un diálogo nuevo y crítico con las “organizaciones de apoyo a la solidaridad” (agencias de financiación simpatizantes) sobre cómo negociar un nuevo acuerdo con sus respectivos gobiernos. Este acuerdo debería reconocer que las organizaciones sindicales vivas y dinámicas son algo más que intermediarias capaces de llegar a la población trabajadora y cumplir los objetivos de formación y desarrollo. Los sindicatos son los cimientos de la sociedad civil y de la vida democrática, a través de una educación democrática y participativa.

Dave Spooner organiza la formación sindical internacional y es responsable de los programas de educación sobre desarrollo sindical internacional en la Transport and General Workers Union, Gran Bretaña. Es secretario general de la Federación Internacional para la Educación de los Trabajadores (FIAET). 



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Numéro 27 / abril 2007

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