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Contexto de página: Página principal > Revista 'Transporte Internacional' > Número 26 enero 2007 > Paciencia y esperanza
MESES DESPUÉS DEL CESE EL FUEGO EN EL LÍBANO, CONTINÚA EL SUFRIMIENTO DE LOS PORTUARIOS, PERO TAMBIÉN LA SOLIDARIDAD BRINDADA POR SUS COMPAÑEROS DEL MUNDO ENTERO. POR BILAL MALKAWI
Aún recuerdo el Puerto de Beirut cuando lo visité en 2005, lleno de vida y del trasiego de miles de trabajadores haciendo su labor sin descanso día y noche. He visitado el puerto tres veces desde que estalló el conflicto que duró tres semanas y asoló el Líbano en julio y agosto de 2006. Una vez cesó el fuego, se quedó vacío y sin vida. Hoy sigue demasiado tranquilo y se percibe poco movimiento. En mi primera visita tras el cese de las hostilidades encontré a muchos trabajadores sentados sin nada que hacer más que escudriñar las caras de los visitantes del puerto e intentar adivinar qué es lo que le depara el futuro. Dos portuarios perdieron la vida durante el conflicto, y como resultado directo de las hostilidades y del bloqueo israelí, 800 han perdido su fuente de ingreso.
Naturalmente Beirut no es el único puerto afectado. Los cinco puertos principales del Líbano han quedado paralizados y se han destruido los empleos. Los trabajadores eventuales son los más afectados. Otros sectores del transporte también han sufrido el bloqueo, que fue levantado en septiembre tras las protestas del sindicato de la ITF y de otras asociaciones.
Tras levantarse el bloqueo sólo 300 de los 1.000 estibadores temporarios han podido recuperar su empleo. Y mientras los empleados fijos que han perdido su trabajo reciben ayuda del gobierno, éste no les apoya económicamente ya que los temporarios son contratados día a día. Estos trabajadores, además de las familias de los que han fallecido, se han beneficiado de un fondo establecido para sindicatos marítimos y portuarios que les ayuda a sobrevivir hasta que el puerto reanude el ritmo de negocio suficiente para permitirles retomar su trabajo.
He visitado varias veces el Líbano para distribuir donaciones realizadas por la ITF y sus organizaciones afiliadas, en concreto nuestros sindicatos nórdicos, el sindicato alemán Verdi, el estadounidense International Longshore y Warehouse Union y Zenkoku Kowan, de Japón, además de la central nacional británica Trade Union Congress.
En el momento de escribir estas líneas la actividad continúa siendo lenta, muy reducida. Líbano sigue estando clasificada como zona de guerra, así que los buques que recalan en sus puertos tienen que pagar seguros prohibitivos. La mayor parte del tráfico se ha desviado hacia Siria y Chipre, y es difícil saber cuándo volverá.
Durante la primera visita que realicé en agosto, tuve el honor de ser presentado a los miembros del sindicato por el presidente de la Unión de Gente de Mar, Naser Nazzal, como representante de la ITF que les traía los saludos de sus compañeros portuarios y de otros trabajadores del transporte del mundo entero.
Todos estaban deseosos de participar en nuestros debates. Algunos se mostraban firmes y categóricos, otros desconcertados, incapaces de comprender porqué les estaba sucediendo todo esto a ellos.
Cuando volví con ayuda para los trabajadores afectados les transmití el apoyo y la solidaridad de los empleados del transporte del mundo entero. El padre de uno de los fallecidos se acercó a mí y me dijo:
“Sé que 4,5 millones de trabajadores del transporte me han ofrecido a mí y a mi familia sus condolencias y estoy profundamente agradecido a Dios por esta actitud e idioma común que los asalariados podemos hablar en el mundo entero”.
Decenas de trabajadores han recibido esta donación subrayando que si bien agradecen esta pequeña cantidad que hemos podido entregarles, lo más importante para ellos ha sido saber que cuentan con el apoyo y la solidaridad de sus compañeros durante esta crisis.
Han firmado una bandera libanesa y me han pedido que la lleve a la ITF en Londres.
En medio de todo este sufrimiento, para los que vivimos en la región árabe resulta esperanzador comprobar que los trabajadores del transporte del mundo entero están más unidos y comprenden lo que afecta a sus compañeros en esta parte del mundo. A cambio, los trabajadores del transporte de esta región han desarrollado un fuerte sentido de pertenencia a la familia mundial de la ITF.
Bilal Malkawi es responsable de la oficina árabe de la ITF sita en Amman.
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Número 26 enero 2007
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