Empleo y medio ambiente
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BAJO EL TELÓN DE FONDO DEL ENCONADO DEBATE SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO, Ingo Marowsky EXPLICA LAS BASES DE LA POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL DE LA ITF PARA EL SECTOR AÉREO
Nadie discute hoy que las emisiones de carbono de los aviones están contribuyendo, al igual que el resto de las emisiones industriales, al calentamiento del planeta. Se han impuesto ciertos mecanismos de control sobre éste y otros retos medioambientales, como el del ruido de las aeronaves. Sin embargo, algunas compañías aéreas han empezado a responsabilizarse por si mismas y aspiran a cumplir normas más estrictas que las dispuestas por los organismos normativos.
“La ITF promoverá una estrategia a largo plazo encaminada a limitar las repercusiones del sector aéreo sobre el cambio climático”
El medio ambiente inquieta cada vez más a los 600.000 miembros de la Sección de Aviación Civil de la ITF. En especial, preocupa la salud y la seguridad de sus entornos de trabajo, así como el medio ambiente de las comunidades en las que viven con sus familias y amistades.
La ITF debería poder supervisar e intentar influir de forma positiva en los aspectos medioambientales tratados en la Organización para la Aviación Civil (OACI) y en otras asociaciones internacionales, a fin de paliar las críticas que señalan a la aviación como una de las industrias más contaminantes.
Es vital acabar con el escenario de “empleo versus medio ambiente” que presenta el sector y sustituirlo por el de “empleo y medio ambiente”. La OACI se declara consciente de la responsabilidad contraída, tanto por su parte como en la de sus Estados contratantes, en el objetivo de alcanzar “la máxima compatibilidad entre el desarrollo seguro y ordenado de la aviación y la calidad medioambiental” (Resolución de la Asamblea A35-5).
Sus actividades en materia medioambiental giran fundamentalmente en torno a aquellos problemas que considera más beneficiados por una estrategia común mundialmente coordinada, a saber: el ruido en las aeronaves y las consecuencias de las emisiones de los motores de los aviones. La industria aérea es un empleador de envergadura en todo el planeta y ofrece servicios de transporte esenciales tanto para las economías como para el bienestar social de muchos países con una infraestructura de transporte en desarrollo.
Intercambio de emisiones de carbono
Las compañías aéreas podrían ser incluidas –si se aceptan las recomendaciones de la Comunidad Europea– en el sistema comunitario de intercambio de derechos de emisión de dióxido de carbono a partir de 2008.
Este sistema pretende limitar las emisiones de los principales países de la UE para ayudar a reducir el calentamiento global. Los gobiernos nacionales asignan derechos a las compañías de acuerdo a sus objetivos acordados en el Protocolo de Kyoto. Las industrias que excedan los límites pueden adquirir créditos de compañías cuyas emisiones estén por debajo del límite. Esto podría llevarlas, por ejemplo, a financiar proyectos de desarrollo medioambiental en otros países. Se estima que la aviación es responsable en la actualidad de cerca del 3% de las emisiones de carbono de la UE. Sin embargo, algunos expertos creen que el impacto del sector es especialmente fuerte debido a que los gases y los vapores de agua emanados por la aeronave se depositan directamente en las capas más altas de la atmósfera.
La inclusión de la aviación en el sistema de intercambios cuenta con el apoyo de los aeropuertos europeos y de algunas de las principales compañías aéreas como British Airways, que ha mejorado su eficacia en materia de combustible en un 27% desde 1990 y que participa en el sistema de intercambio de emisiones que el gobierno británico está probando. |
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Es fundamental que esta industria equilibre sus previsiones de rápida expansión y crecimiento con las repercusiones que tiene sobre el medio ambiente.
La aviación está cada vez más presente en el debate sobre las emisiones de dióxido de carbono y el medio ambiente. Desde el propio sector se augura que las emisiones de gases que producen el efecto invernadero procedentes de los aviones se duplicarán antes de 2030, aun en el caso de que las compañías inviertan en carburantes más eficaces. La razón estriba en el enorme incremento que se espera en los traslados aéreos durante los próximos 25 años.
Limitar los daños
En respuesta a ello, la ITF promoverá una estrategia a largo plazo encaminada a limitar las repercusiones del sector aéreo sobre el cambio climático. Dentro de sus proyectos se contempla apoyar a aquellos fabricantes y proveedores aeronáuticos que aboguen por mejorar sustancialmente la eficacia de los carburantes, así como por reducir las emisiones de óxido nitroso (NOx) y el ruido externo, antes de 2020.
Además pediremos la inclusión de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los aviones en el régimen de intercambio de derechos de emisión de la UE y reivindicaremos la puesta en marcha de un régimen similar a escala internacional, de manera que en él se incluya a los principales países de fuera de la UE.
Respaldamos a las compañías aéreas que se han comprometido a colaborar con comunidades locales en un esfuerzo por mitigar los niveles de ruido. Esto implica luchar por la imposición de restricciones operativas allí donde fuera necesario, así como por la mejora en la calidad del aire local y la reducción de la congestión del tráfico.
Ingo Marowsky es secretario de aviación de la ITF.