Prioridad a la gente de mar

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Efthimios E. Mitropoulos, (izquierda), secretario general de la organización marítima internacional, explica la razón por la que el ‘factor humano’ tiene tanta importancia para la labor de la omi

No cabe duda alguna de que el transporte marítimo desempeña un papel crucial en el comercio internacional, habiendo ofrecido siempre el único medio realmente rentable de llevar a cabo el transporte de materias primas, piezas, artículos acabados, combustibles y alimentos a largas distancias. Los buques y la gente de mar que los tripula constituyen un elemento fundamental en la economía mundial actual.

Esta es la razón por la cual la Organización Marítima Internacional (OMI) –la agencia especializada de las Naciones Unidas responsable de la seguridad y la protección en el transporte martítimo y de la prevención de la contaminación marina por los buques- coloca el factor humano en el centro de su trabajo.

Problemas que preocupan a la gente de mar, tales como el estrés, la fatiga, la carga de trabajo, las normas de formación, la seguridad y la protección ambiental constituyen aspectos a los que los comités y subcomités de la organización están prestando gran atención. Los expertos que desde dichos comités elaboran las normas internacionales, tienen en cuenta el “factor humano”, particularmente cuando revisan la suficiencia de las prescripciones y recomendaciones relativas al equipo y a los manuales de instrucciones a bordo de los buques.

La importancia de la normativa

Los propietarios de buques reconocen hoy día los beneficios que les pueden reportar contratar a marinos bien preparados y con el nivel profesional y competencia técnica necesarios para una gestión segura y eficiente de sus buques. Esta es la razón por la que el Convenio de Formación revisado de la OMI (STCW), concebido para conseguir que los recursos humanos a disposición del transporte marítimo satisfagan las normas requeridas, es considerado como una de las más importantes medidas adoptadas por la OMI en años recientes.

El Convenio de Formación revisado totalmente en 1995 y actualizado con diversas enmiendas desde entonces, pone mayor énfasis en la demostración de las competencias, no solo en la adquisición de conocimientos, cambio de énfasis que ya ha tenido repercusiones tanto para los formadores como para la gente de mar y que está llamado a tener considerable impacto a largo plazo sobre las estadísticas relativas a los siniestros marítimos, que siguen demostrando mejoras en la seguridad y en la protección ambiental. Aunque dichas mejoras podrían atribuirse, en cierto grado, a una tecnología más avanzada, dado que las estadísticas indican que alrededor del 80% de los siniestros son atribuibles, de alguna manera, a errores humanos, las mejoras conseguidas son testimonio de la pericia y dedicación de la gente de mar.

Otro importante aspecto de la labor de la OMI en los últimos años, estrechamente vinculado al factor humano en el mar, fue la introducción del Código Internacional de Gestión de la Seguridad (IGS) que, como indica su nombre, trata de la gestión y, en particular, de la responsabilidad de la dirección en la creación de una cultura de seguridad a bordo de los buques y en la compañía, en beneficio de todos. El código coloca a la dirección como parte integrante de la cadena de seguridad y, en el caso de que ocurra cualquier problema con el buque en el mar, no deja que el capitán sea el único responsable.

Remediar la falta de marinos

Si volvemos la mirada ahora a aspectos más amplios, estoy profundamente preocupado –en común con cuantos se hallan interesados en el sector marítimo—por la prevista escasez de marinos, habiendo sido varios los estudios internacionales, regionales y nacionales de investigación en los que se ha puesto de relieve la magnitud del problema, si no se adoptan pronto las medidas necesarias. Así, pues, es necesario hacer frente a este problema, antes de que alcance proporciones inaceptables. En este sentido, la decisión adoptada por varios países de imponer sanciones penales contra los responsables de la contaminación producida por los buques, como consecuencia de accidentes debidos a negligencia, constituirá un factor disuasivo más para aquellos jóvenes que estén sopesando los beneficios e inconvenientes de seguir una carrera determinada.

Si volvemos la mirada ahora a aspectos más amplios, estoy profundamente preocupado –en común con cuantos se hallan interesados en el sector marítimo—por la prevista escasez de marinos, habiendo sido varios los estudios internacionales, regionales y nacionales de investigación en los que se ha puesto de relieve la magnitud del problema, si no se adoptan pronto las medidas necesarias. Así, pues, es necesario hacer frente a este problema, antes de que alcance proporciones inaceptables. En este sentido, la decisión adoptada por varios países de imponer sanciones penales contra los responsables de la contaminación producida por los buques, como consecuencia de accidentes debidos a negligencia, constituirá un factor disuasivo más para aquellos jóvenes que estén sopesando los beneficios e inconvenientes de seguir una carrera determinada

La OMI se ha propuesto ahora encontrar una solución a este problema, como consecuencia de la propuesta de que la organización, en colaboración con la OIT, debería considerar la preparación de directrices apropiadas para el trato justo de la gente de mar en dichas situaciones. Aunque se trata de un asunto difícil, creo que constituye un motivo de satisfacción comprobar que, a pesar de la complejidad y delicada naturaleza de este tema, se están adoptando medidas positivas para dar solución al mismo a nivel internacional. La primera reunión del Grupo de Trabajo mixto especial de expertos OMI/OIT sobre el trato justo de la gente de mar en caso de accidente marítimo se reunió en enero de este año y acordó aprobar tan pronto como fuera posible unas normas sobre el trato justo de la gente de mar en caso de accidente marítimo, para garantizar los derechos y un trato justo a la gente de mar que se ve implicada en accidentes marítimos. La reunión aprobó un proyecto de resolución sobre esta cuestión que se presentará para su adopción a la Asamblea de la OMI (que se reune en noviembre de 2005) y al Consejo de Administración de la OIT.

Para que resulte posible aumentar el número mundial de marinos competentes, eficientes y bien preparados, se necesita que la profesión de marino pueda ser considerada como una carrera viable para personas con adecuada capacidad, cosa que exige la iniciación de esfuerzos para conseguir que las condiciones de empleo de la gente de mar sean, al menos, comparables con las establecidas en otras industrias, particularmente, si se tiene en cuenta el impacto de la calidad de la mano de obra del transporte marítimo sobre la seguridad en el mar y la protección del medio marino.

La complejidad funcional de los buques modernos exige mano de obra especializada a todos los niveles, desde el capitán hasta el marinero de cubierta, que deben contar con la pericia necesaria para el desempeño de sus diversas funciones. Un motivo de preocupación a este respecto son las prácticas fraudulentas relacionadas con la obtención de certificados estatutarios que atestiguen la competencia. Este es un asunto extremadamente grave, que podría llevar a que se coloque en puestos de responsabilidad a personal sin capacidad para desempeñarlos, poniendo así en peligro las vidas de otros y el medio marino.

Así, pues, está clara la importancia de que se pueda confiar en los certificados y que su validez pueda verificarse, por lo que resulta esencial la erradicación de las antedichas prácticas fraudulentas. La labor de investigación realizada por la OMI ha puesto de manifiesto los distintos aspectos del problema y se han presentado recomendaciones sobre futuras medidas. Dicha labor ha corrido a cargo del Subcomité STCW, que ha publicado una serie de circulares con orientación apropiada para los institutos de formación, administraciones marítimas y propietarios de buques. Valga señalar que la gente de mar tiene también su papel a desempeñar y que, por lo tanto, deberían adoptar las medidas necesarias para llamar la atención de las autoridades sobre cualquier caso de certificación fraudulenta que llegue a su conocimiento.

Mejorar la seguridad, proteger los derechos

En la OMI ha tenido que unir fuerzas con otras organizaciones de la ONU para fortalecer nuestra normativa sobre seguridad marítima, tras los recientes acontecimientos terroristas en distintas partes del mundo y, sobre todo, los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Parte de la filosofía a la base de dichas medidas ha sido la creación de responsabilidades específicas para buques, compañías y puertos; una cadena de responsabilidad que pretende conseguir, mediante la formación necesaria, que todas las partes interesadas cuenten con la pericia requerida para cumplir con las responsabilidades a ellos asignadas. La gente de mar tiene un rol fundamental que desempeñar en las medidas de seguridad martítimas que entraron en vigor el 1 de julio de 2004.

Al tratar de aplicar el nuevo régimen de seguridad es importante sopesar de forma equilibrada los requisitos para preservar la seguridad y la necesidad de facilitar el comercio martítimo. La OMI tratará de conseguir que exista equilibrio entre la importancia de las disposiciones relativas a una seguridad más estricta (de forma que los elementos criminales y terroristas no puedan tener acceso a los buques y los puertos pretendiendo ser gente de mar) y conseguir que la gente de mar inocente no se vea injustamente afectada como resultado de dichas disposiciones, negándoseles, por ejemplo, el permiso de tierra.

El transporte marítimo depende en gran manera de las iniciativas, cooperación y constante vigilancia de la gente de mar para evitar infracciones de las medidas sobre seguridad marítima y, sin su apoyo y total dedicación, el sistema al que aspira el Código internacional para la seguridad de los buques y de las instalaciones portuarias (ISPS) se verá seriamente debilitado. Es esencial evitar que la gente de mar se sienta de algún modo rechazada o perciba que sus servicios no se ven suficientemente reconocidos.

Los rápidos tiempos de rotación han acortado el tiempo de permanencia en puerto y la presión a que tiene que está sometida la gente de mar es cada vez mayor. Por consiguiente, tanto por razones de eficiencia y seguridad operacional como desde el punto de vista de la seguridad personal, necesitan contar con una oportunidad adecuada de relajamiento y recuperación, antes de volver de nuevo a la mar para proseguir sus pacíficos objetivos, al servicio del comercio mundial.

Gracias a los esfuerzos de la OMI y de otras instituciones, el proyecto, construcción, equipamiento, operación y dotación de los buques se adecuan hoy día a normas mucho más estrictas que antes. A pesar de ello, son muchos los profesionales del mar que sufren heridas o pierden su vida cada año en siniestros marítimos. En la mayoría de los casos, sus lesiones y pérdida de vida pasan en gran parte desapercibidas y pronto se olvidan, salvo por sus familiares y amigos más cercanos.

Para marcar el 50º aniversario de la OMI, en 1998, se inauguró un fondo dedicado a la gente de mar, con el generoso apoyo de la ITF, que ha sido utilizado, entre otras cosas, para crear un monumento permanente a la gente de mar en la sede de la OMI, que sirve de recuerdo constante del importante papel desempeñado por los marinos y de la labor de la Organización. Al tratar de poner en práctica nuestra declaración de “Un transporte marítimo seguro en océanos limpios”, no olvidaremos nunca que la consecución de dichos objetivos resultaría imposible sin la crucial contribución de la gente de mar.



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Issue 20 July 2005

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