La solidaridad mundial en acción

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La capacidad de la ITF de movilizar la solidaridad mundial cuando estalla un conflicto social es un indicador básico de su fuerza como movimiento, tal y como ha quedado demostrado en un reciente conflicto en Teheran, por Mac Urata

Los sindicalistas de Camberra llevaban manga corta. Los de Oslo vestían su ropa de invierno más abrigada. Pero todos coreaban el mismo eslogan que ha resonado como un eco por el mundo entero: “¡Libertad para los trabajadores de autobuses de Teherán!”. Como declara Buzz Hargrove, de la Canadian Auto Workers Union: “Estas numerosas detenciones, no importa su número exacto, constituyen una reacción totalmente desproporcionada a una acción reivindicativa legítima”.

El Sindicato del Personal de Autobues de Teherán fue restablecido en mayo de 2005, a los 25 años de haber sido disuelto por las autoridades. Todos los viernes, durante cinco años, sus activistas han acudido a reuniones en las que estudiaban los derechos laborales con materiales de la Organización Internacional del Trabajo.

El descontento llevaba tiempo minando al personal de la compañía de autobús de Teherán y suburbios (Sherkat-e Vahed). Una buena parte de la flota de autobuses ha sido construida en Hungría, en la era comunista. Con el combustible a 10 céntimos el litro, la ciudad está inundada de automóviles y bloqueada por un tráfico descontrolado. Y lo que es peor, la dirección se queda con parte de los salarios del personal. Recientemente han suprimido a los ayudantes de los choferes.

Así que no es de sorprender que 8.000 de los 17.000 empleados y empleadas de la compañía participaran en las elecciones para elegir a la ejecutiva celebradas durante la ceremonia de inauguración del sindicato, a pesar de los brutales ataques de las fuerzas del orden, de los esbirros de la compañía y de los bloqueos en las carreteras.

Luchar por sobrevivir

Desde la década de los ochenta, el régimen islámico de Irán empezó a desmantelar los sindicatos y a establecer “Hogares del trabajador” y consejos islámicos laborales en todos las empresas. El año pasado, en los meses previos a la reactivación de este sindicato, al menos 17 activistas fueron despedidos de la compañía. El Hogar del Trabajador, el Consejo Laboral, los agentes de seguridad privada de la compañía y las fuerzas del orden atacaron repetidamente e hirieron a diversos activistas, entre ellos a Manssur Osanloo, futuro presidente del sindicato, que a resultas de la agresión precisó tratamiento hospitalario y recibió puntos de sutura en la lengua y en el cuello. Luego fue detenido e interrogado y posteriormente liberado, para volver a ser detenido varios meses más tarde.

Después de mayo, la opresión continuó mientras el sindicato exigía ser reconocido y reclamaba la firma de un convenio colectivo de trabajo. Encender y apagar las luces de los vehículos estando de servicio, en señal de protesta por la intransigencia de la compañía, se consideraba un acto de desorden público. El 22 de diciembre, cuando el mundo occidental se preparaba para disfrutar de sus vacaciones de navidad, las autoridades arrestaron a los líderes del sindicato en masa. Esta acción trajo como consecuencia una protesta inmediata, y 3.000 empleados de autobús convocaron un paro en Teherán. La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) no dudó en sumarse a la movilización. La oficina de la ITF en Amman siguió los acontecimientos y se puso manos a la obra urgentemente. Sin sus esfuerzos por denunciar los acontecimientos durante las navidades, todo cuanto ocurrió podría haber quedado sumido en la oscuridad.

La resistencia rota

En pocos días, la ITF y los sindicatos del transporte se unieron a las filas de la protesta. Todos los sindicalistas detenidos, excepto su líder, Mansour Osanloo, fueron liberados. El Comité de Transporte Urbano de la ITF aprobó una resolución de apoyo al personal de autobuses de Teherán en su reunión de París del 17 de enero. A continuación el sindicato anunció la convocatoria de un día de huelga el 28 de enero para exigir la liberación de Ossanloo.

Dos días antes de esta movilización, los miembros de la ejecutiva del sindicato recibieron una citación judicial y no fueron liberados. Las fuerzas de seguridad y la compañía contrataron esquiroles y distribuyeron panfletos por la ciudad acusando a la organización sindical de subversión y sabotaje.

El 27 de enero, cien sindicalistas fueron encarcelados y, esa misma noche, la policía hizo una redada en sus domicilios. El mismo día de la huelga, los conductores de autobús fueron apaleados y obligados a manejar los buses. Cientos de trabajadores y sus esposas, incluso sus hijos, fueron llevados a la tristemente famosa prisión de Eyin. Para aplastar la huelga las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y bastones. En el momento álgido del conflicto, varias fuentes atestiguan que hasta 1.300 trabajadores y simpatizantes fueron detenidos.

Respuesta mundial

¿Y ahora, qué? La ITF y la CIOSL tuvieron que adoptar una decisión con rapidez. Convocamos una jornada de protesta en nombre de los Global Unions, inspirándonos en el día de acción que organizamos el año pasado en protesta por la violación de los derechos sindicales en Nepal. Los sindicatos de la ITF y el Secretariado ya están familiarizados con la puesta en marcha de este tipo de eventos. Dado que Irán sólo tiene embajada en 30 países, pensamos que, en poco tiempo, podríamos dirigirnos a todas ellas como acto de protesta.

Fijamos enseguida la fecha de la protesta para el miércoles 15 de febrero. Nos aseguramos de que no había ninguna festividad ese día consultando con nuestra oficina de Amman, ya que era crucial contar con la participación de los sindicatos árabes, para enviar un mensaje enérgico de protesta hacia Irán.

Anunciamos el día de acción. Editamos el material con gran rapidez en español y en francés. Tradujimos varios documentos al Farsi, para distribuirlo entre el personal de Teherán a través de los activistas sindicales iraníes en el exilio. La web de la ITF informaba puntualemente de la situación y enviamos por email varios flases de noticias. Publicamos un comunicado de prensa y el personal del Secretariado convocó un mitin en Londres. El 4 de febrero ya se habían convocado protestas en Londres y en Ottawa. El Secretariado contactó con varios sindicatos clave para confirmar su participación. Organizamos una recogida de firmas a través del servicio de noticias laborales en línea Labourstart y logramos reunir varios miles de firmas en pocos días.



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Issue 24 July 2006

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