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Agenda No. 1 2007 > La autopista de la Esperanza

La autopista de la Esperanza

Reflexiones de David Browne sobre sus dos meses en carretera en el África Oriental filmando un documental para la ITF

Tanto física como emocionalmente representaba para mí el final del camino, mientras, en cuclillas dentro de una casucha de barro casi desmoronada, trataba de montar la cámara de vídeo para una última entrevista con una madre y con su hija, que estaban a punto de fallecer del SIDA. Al exterior, más allá de las vías del tren, se escuchaba el ruido atronador de los camiones pesados subiendo y bajando por el montículo que ocultaba el gran puerto de Mombasa. Abrazadas en el interior de esta pobre vivienda, se encontraban Caroline Akoch y su hija, Ediza, de cuatro años de edad: Caroline luchaba por respirar, mientras los ojos de Ediza brillaban a la luz que se filtraba por las rendijas.

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Desde hace ya algún tiempo, he trabajado como periodista y productor cinematográfico de derechos humanos  y, en el curso de mi trabajo por distintas partes del mundo, tal vez haya visto mucha más muerte y destrucción que la mayor parte de la gente. Siempre me he esforzado por presentar a mis principales protagonistas –a menudo, las gentes más pobres y menos empoderadas del mundo en desarrollo--  como supervivientes, más bien que víctimas, como extraordinarios seres humanos, capaces de triunfar aun ante grandes adversidades.

Dificultades y ayuda para los trabajadores del África Oriental

Tres millones de personas fallecen anualmente del SIDA en todo el mundo.

El 90% de los fallecimientos se producen en países pobres.

En 9 países del África Subsahariana, la esperanza de vida se encuentra hoy día por debajo de los 40 años.

Uganda –país que experimentó una prevalencia del 40% a comienzos de la década de 1990--  ha reducido su índice de infección al 6%, gracias a programas de educación y cuidados apoyados por el Gobierno. A pesar de ello, los camioneros de Uganda muestran un índice de infección superior a la media nacional.

8.000 camioneros trabajan en el Corredor Norte del África Oriental, con un salario mensual medio de USA$150.

Esta ruta se ve frecuentada por 7.000 trabajadoras del sexo, que cargan alrededor de USA$2 por cliente.

En el cruce fronterizo de Malaba, entre Kenya y Uganda, hay 300 trabajadoras del sexo establecidas. 

El Sindicato Unido de Trabajadores Generales y del Transporte está prestando su apoyo a cuatro asociaciones comunitarias de asesoramiento por pares en Malaba.

En fechas recientes, Malaba se ha convertido en el primer puesto fronterizo de África con una sola aduana, con lo que se espera que los tiempos de espera queden reducidos a tres horas.

Los trabajadores del transporte contribuyen el 30% de la riqueza de Uganda y el 12% de la de Kenya.

Con el apoyo del empleador, el Sindicato de Ferroviarios de Kenya está trabajando muy activamente en la prestación de asesoramiento por pares en los Ferrocarriles de Kenya.

Desde hace 10 años, se ha venido negando a los camioneros de Kenya reconocimiento sindical legal.
 

Habíamos esperado y nos habíamos preparado para este momento desde el comienzo de nuestro peregrinar durante dos meses para producir para la ITF un documental sobre las consecuencias del VIH/SIDA a lo largo del importante corredor norte del transporte en el África Oriental.

A lo largo de nuestro camino, mientras atravesábamos los extraordinarios y, a menudo, intimidantes paisajes de Kenya y Uganda en camiones, trenes, autobuses, camionetas, taxis, a pie y aun a lomos de bicicletas-taxi alquiladas (“boda-boda”), se nos habían presentado muchos posibles finales o desenlaces emocionales para nuestro documental.

Necesitábamos, sin embargo, algo especial que coronara todo nuestro duro trabajo y conmemorara la integridad y tremendos esfuerzos realizados por los afiliados de la ITF en su lucha contra el mortal virus del VIH/SIDA.

Tendida sobre su lecho, Caroline Akoch nos dijo, sin muestras de rencor o de odio: “Mi marido era un camionero de larga distancia y, a veces, se hallaba fuera del hogar familiar por períodos de dos semanas. No sabía cómo se comportaba. Solamente nos percatamos de que estaba enfermo en las etapas finales de su enfermedad y, aunque tratamos de hacer todo lo que pudimos para proporcionarles tratamiento, llegó demasiado tarde.

“Quiero decir a todo el mundo que la vida no tiene precio y que en la vida no existen piezas de recambio. Si cometes una equivocación, siempre se paga el precio, en última instancia. Los camioneros deben tener cuidado y recordar que tienen familias a las que atender”. 

Retos de los reportajes sobre el SIDA

Es bien conocido que gran parte del mundo en desarrollo y, en particular, el África Subsahariana, se ve amenazado por el espectro devastador del SIDA.

Penosas estadísticas y titulares apocalípticos, que comenzaron con el infame ‘Plaga homosexual’ de los primeros días de los reportajes sobre el SIDA, se han convertido en auténticos clichés periodísticos.

Tras mi primer reportaje sobre la pandemia del SIDA en 1984, produje otros reportajes sobre la enfermedad en la India, a mediados de la década de 1990, y en Botswana en el 2004. Debido siempre a las restricciones impuestas por mi profesión, me ha sido difícil  --dejando aparte el obvio sufrimiento--  proporcionar a mis documentales un toque verdaderamente humano y tratar de explicar a un gran público lo que realmente está ocurriendo tras la fachada del sensacionalismo.

El proyecto sobre el vídeo y documental con la ITF no pudo llegar en momento más fortuito quizá para ambas partes. Por mi parte, quería volver a examinar el problema del SIDA desde un punto de vista nuevo y convincente y la ITF necesitaba un documental que pusiera de relieve su empeño por educar e incrementar la toma de conciencia sobre el VIH/SIDA entre millones de trabajadores del transporte, no solamente en África sino por todo el mundo.

Raomano Ojiambo-Ochieng, Secretario General del Sindicato Unido de Trabajadores Generales y del Transporte de Uganda, cuya base se encuentra en la capital del país, Kampala, dirige un programa cuyo objetivo es asistir a que la gente se ayude a sí misma, objetivo altamente difícil de todo desarrollo profundo y duradero. 

La respuesta de los trabajadores del transporte (camioneros, ferroviarios o portuarios) a nuestras peticiones de asistencia fue abrumadora. Gracias a haber sabido aprovechar el momento oportuno y con la ayuda de nuestros contactos, nos fue posible filmar en Malaba, punto fronterizo entre Kenya y Uganda, y dentro del puerto de Mombasa, zonas estratégicas normalmente prohibidas a los reporteros gráficos. La clave de nuestro éxito consistió, en mi opinión, en nuestra sensibilidad, nuestra labor en equipo y nuestra fe en el proyecto. Con ayuda de la ITF, nos ganamos la confianza de los trabajadores del transporte, de las trabajadoras del sexo y de los activistas de derechos humanos.

A lo largo de nuestro reportaje pude claramente apreciar el dudoso romanticismo de la carretera, los 1.200 kilómetros de la importante ruta vial del Corredor Norte, que discurre, muy raramente sin problemas, entre Kampala y la fascinante ciudad keniata del Océano Índico, Mombasa, puerta entre el África Oriental y el mundo.

Con demasiada frecuencia, los trabajadores africanos del transporte –cuya labor posee una importancia crucial para el desarrollo económico del Continente--  son injustamente tachados de monstruos del sexo impulsados por el alcohol y los narcóticos.

Es sin duda cierto que una minoría significativa de estos trabajadores sexualmente hiperactivos se ponen en peligro al practicar imprudentemente actividades sexuales sin protección alguna. Sin embargo, a  pesar de muy serias dificultades, lo que pudimos apreciar en la carretera debería ser para todos motivo de confiado optimismo. El mensaje sobre la práctica de un sexo seguro está encontrando eco en estos trabajadores y el uso de condones es cada vez más frecuente. La toma de conciencia sobre el problema del SIDA se encuentra por todas partes y se está modificando el comportamiento sexual de la gente. Los verdaderos promotores del VIH//SIDA son la pobreza, la ignorancia y la quiebra moral de la globalización económica.  

David Browne es redactor en jefe de la compañía cinematográfica Parachute Pictures, especializada en asuntos relativos a los derechos humanos y el desarrollo. Su documental para la ITF, titulado ‘Highway of Hope’ (La Autopista de la Esperanza) puede obtenerse en formato DVD dirigiéndose a: education@itf.org.uk

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ITF House, 49-60 Borough Road, London SE1 1DR  |  +44 20 7403 2733   |  mail@itf.org.uk
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